Fichados

Adonay Bermúdez

Fotografía: Débora Moro.
Fotografía: Débora Moro.

NOMBRE: Adonay

APELLIDOS: Bermúdez

LUGAR DE NACIMIENTO: Lanzarote

FECHA DE NACIMIENTO: 1985

PROFESIÓN: Comisario independiente

 

 

 

Tras Alexandra Laudo, Semíramis González, Manuela Pedrón Nicolau y Beatriz Alonso, regresan los comisarios a esta sección y esperamos que sea para quedarse. Nuestro fichado de hoy es Adonay Bermúdez, y quizá recordéis que de él os hablamos el pasado mes de septiembre, para contaros que, por iniciativa suya, se abrió entonces el primer centro privado de arte en Lanzarote: Espacio Dörffi, una sala situada en Arrecife en la que se exhiben y venden obras de artistas actuales y se desarrollan diferentes intervenciones y actividades. Uno de los fines con los que nació Dörffi fue, además, favorecer la difusión de la labor de los creadores locales y también el conocimiento en la isla de trabajos de autores internacionales. También os hablamos de Adonay para contaros su participación, como comisario, en algunos de los proyectos individuales presentados en la Sección General de la feria MARTE 2016.

Espacio Dörffi, Arrecife.
Espacio Dörffi, Arrecife.

Los inicios de Adonay son algo diferentes a lo usual en nuestros anteriores fichados. Hizo lo posible por esquivar el riesgo de dedicarse a lo artístico, aunque finalmente no le quedó más remedio porque la creación salía a su encuentro. Es, también, el primero en contarnos –y nos gusta– que el buen hacer de una profesora tuvo mucho que ver en ello: Mi entrada en el mundo del arte fue bastante inusual. Estudiaba el bachillerato lingüístico y me obligaron a cursar Historia del Arte. Hice todo lo que pude para evitarlo, pero no me quedó otro remedio. Al final me encontré con una profesora que destrozó todos mis esquemas y consiguió que amara el arte.

Tenía 17 años y mi única relación con el arte era a través del instituto y de la inherente obra de César Manrique, como le pasa a cualquier persona de Lanzarote; todo eso, unido a que era un snob y que vinculaba el arte a morirse de hambre, provocó que pasara primero por periodismo y luego por filología alemana, hasta finalmente acabar arquitectura de interiores y un máster en comunicación. Estuve trabajando en varias empresas relacionadas con el diseño en Madrid y Londres, en casi todas como jefe de prensa, y en mis ratos libres devoraba cursos, conferencias y talleres de gestión cultural, arte contemporáneo y comisariado. En uno de mis viajes a Lanzarote para visitar a la familia, me puse a hablar de arte con el coordinador de exposiciones de una sala municipal, quien, al acabar la conversación, me ofreció mi primer comisariado. Por cierto, una exposición muy mala, aunque la recuerdo con cariño: aprendí muchísimo y marcó mi línea curatorial. Un año después decidí dejarlo todo y dedicarme por completo al comisariado.

Obra de Acaymo S. Cuesta. Exposición “NO|ON” en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo de Gran Canaria
Obra de Acaymo S. Cuesta. Exposición “NO|ON” en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo de Gran Canaria

Para el público general, quizá la del comisario sea una de las labores menos conocidas entre las que se encuentran tras la puesta en marcha de una exposición, y a ese público es al que, en buena medida, busca dirigirse Adonay. Nos cuenta que, antes de trabajar en cualquier muestra, tiene en cuenta el contexto general de la zona en la que se va a presentar y que, de hecho, le interesa no dejar de tocar tierra a la hora de elaborar sus discursos expositivos. Trata de mantener contacto con la actualidad o con asuntos sociales y busca los recursos necesarios para conectar con el espectador no especializado: Como comisario debo investigar y realizar un análisis sociológico de la zona donde se va a mostrar la exposición, aunque sea de una manera superficial. Es cierto que no siempre se tiene la posibilidad o la suerte de poder comisariar un proyecto específico: las itinerancias, los tiempos o los presupuestos a veces marcan las pautas. A partir de ahí uno toma conciencia y decide qué quiere y qué puede hacer. Uno de mis pilares como comisario es el interés por escenificar la situación real. Creo firmemente que el arte debe ser un reflejo social, por lo tanto, me preocupa mostrar las perturbaciones, temores e intereses del hombre contemporáneo. Esto ya facilita que toque o pueda tocar temáticas conflictivas. La política, la economía, el feminismo, los flujos migratorios o el turismo son temas frecuentes en mis trabajos y, habitualmente, me han colocado en situaciones complejas. Por otro lado, estoy muy obsesionado con llegar a todo tipo de público, sea conocedor o no de arte. Es por ello que muchos de mis proyectos tienen componentes populares o irónicos, son estrategias que con frecuencia utilizo para acercarme al espectador y generarle curiosidad. Eso no significa que baje el nivel teórico, simplemente intento ofrecer varias capas.

Le hemos preguntado también por el origen de sus influencias y ha preferido hablarnos de referencias múltiples que le llegan por vías muy diversas que de comisarios de referencia. Como en las exposiciones en las que ha trabajado, no rechaza ni lo elevado ni lo mainstream: No soy de tener referentes directos.  Admiro a muchos comisarios, pero prefiero quedarme con exposiciones puntuales o con líneas generales de programación. Me influye más lo que leo (o no leo) en el periódico, instagram, los videoclips de youtube, los viajes y unos buenos libros. Tengo un listado de autores a los que constantemente recurro, como es el caso de Henry David Thoreau, Hannah Arendt o Byung-Chul Han. También bebo mucho de la cultura popular, así que no es difícil encontrar en mis textos citas de Britney Spears o Miley Cyrus entremezcladas con frases de los anteriores. Me gusta dialogar sobre lo denominado alta y baja cultura y dinamitarlo todo.

En sus exposiciones no encontramos técnicas predominantes, aunque en las más recientes crecen las instalaciones –nota común en la mayor parte de muestras colectivas de arte actual– y también es frecuente en sus proyectos, antes y ahora, el videoarte. Al principio fue por razones, en parte, prácticas: No tengo una predilección por una técnica o formato determinado, aunque admito que últimamente siento mucha atracción por la instalación. Es cierto que a lo largo de mi carrera se puede ver que acudo con asiduidad al videoarte, pero tiene su explicación: cuando empecé a comisariar no había dinero –crisis absoluta– y para poder trabajar tenía que idear fórmulas económicamente viables. Es entonces cuando aparece el videoarte. Permitía que me moviese con soltura sin transportes y sin seguros, abaratando mucho las exposiciones. Además, trabajaba (y sigo trabajando) mucho con Latinoamérica, era la única forma que tenía a mi alcance para que me aceptaran exposiciones.

Trabajé tanto con el videoarte que me lancé a crear el Festival Internacional de Videoarte “Entre islas”, un proyecto patrocinado por Gran Canaria Espacio Digital donde invitaba a comisarios de diferentes islas o archipiélagos del mundo para que seleccionaran vídeos de sus respectivas zonas geográficas, exhibiéndolos todo juntos bajo un mismo paraguas. Han sido dos ediciones fantásticas que me ha permitido trabajar con comisarios y artistas impresionantes de medio mundo, asimismo el festival se ha podido proyectar en una barbaridad de sitios: 4ª Ghetto Biennale de Haití, Museum of Modern Art de Etiopía, Centro Cultural de España en Nicaragua, Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma, Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, Tabakalera o 7º FIVAC – Festival Internacional de Video Arte de Camagüey (Cuba), entre muchos otros lugares.

Las exposiciones que ha comisariado Adonay se han presentado, desde sus inicios en el comisariado, en escenarios internacionales, y entre las primeras importantes destaca “Turismo efímero. El diálogo iberoamericano”. La temática no solo formó en ella parte de las obras, también del montaje: Se exhibió entre 2013 y 2015 en Flacso (Quito, Ecuador), el Centro Cultural Pachano (Ambato, Ecuador), la Galería Anomalía (Ciudad de México), Addaya Centre d’Art Contemporani (Mallorca), la Universidade da Madeira (Portugal) y el Espacio Cultural El Tanque (Tenerife). No era una itinerancia, sino que entraban y salían artistas dependiendo del lugar al que viajaba, como si fueran turistas. Me parecía interesante ajustar cada exposición a la zona geográfica, ya que cada una cuenta con sus propios intereses y preocupaciones.  Pude contar con obra de Mateo Maté, Juan Duque, Celia y Yunior, Alejandra Prieto o Marlon de Azambuja, entre muchos otros. Sin lugar a dudas, supuso un antes y un después en mi carrera, aprendí muchísimo, fue como estudiar un máster.

Obra de Luna Bengoechea y Mateo Maté. Exposición “Turismo efímero. El diálogo iberoamericano” en Espacio Cultural El Tanque, Tenerife
Obra de Luna Bengoechea y Mateo Maté. Exposición “Turismo efímero. El diálogo iberoamericano” en el Espacio Cultural El Tanque, Tenerife

En 2016, y de nuevo en México, en su Centro de Cultura Digital, presentó “Aquí hace falta una mujer”, con obras de Deborah Castillo, Eli Cortiñas, Regina José Galindo, Teresa Correa y Teresa Serrano: Cuando me encargaron el comisariado, me puse a recordar mi viaje al país tres años antes, durante una estancia de mes y medio a través de una beca de residencia, y rápidamente me vino a la mente lo mucho que me había impresionado el machismo en los vagones de metro y los autobuses rosas y cómo el Gobierno no hacía otra cosa que mostrar una imagen de mujer débil. Concebí una muestra donde la mujer rompía con ese sistema heteropatriarcal, usando como título un fragmento de un poema de 1955 de Aída Cartagena Portalatín. Lo más fascinante para mí fue el diálogo de casi dos horas que se generó tras la inauguración, donde el público no paraba de intervenir.

Obra de Regina José Galindo. Exposición “Aquí hace falta una mujer” en el Centro de Cultura Digital (Ciudad de México).
Obra de Regina José Galindo. Exposición “Aquí hace falta una mujer” en el Centro de Cultura Digital, Ciudad de México

La que considera su exposición más importante hasta la fecha llegó ese mismo año y pudimos visitarla en el TEA tinerfeño; se trata de “Quién es ese hombre?”. Contó con una nómina de creadores que califica como impresionante: Raisa Maudit, Carlos Aires, Jorge García, Manuel Antonio Domínguez, Cyro García, Oier Gil, David Trullo, Acaymo S. Cuesta, Democracia, el Colectivo Daños Colaterales, María Cañas, Eugenio Merino, Daniel Jordán, Martín y Sicilia, David Crespo, Núria Güell, Olalla Gómez y Avelino Sala, y también alaba el respaldo del centro: Ha sido el museo que mejor ha cumplido las buenas prácticas y donde me he sentido muy respetado. En conexión con la muestra anterior, continuaba abordando los roles de género: El título procede de la BSO de la telenovela “Pasión de Gavilanes” y, a través de la ironía, se exhibía el poder del hombre en la sociedad contemporánea. Siempre estaré eternamente agradecido a los artistas y al equipo del museo por haber confiado en mí, era un proyecto bastante arriesgado. Funcionó muy bien y el feedback fue increíble. A partir de esta exposición me han salido muchas otras.

Obra de Democracia. Exposición “¿Quién es ese hombre?” en TEA Tenerife Espacio de las Artes.
Obra de Democracia. Exposición “¿Quién es ese hombre?” en TEA. Tenerife Espacio de las Artes
Obra de Carlos Aires y Raisa Maudit. Exposición “¿Quién es ese hombre?” en TEA Tenerife Espacio de las Artes
Obra de Carlos Aires y Raisa Maudit. Exposición “¿Quién es ese hombre?” en TEA. Tenerife Espacio de las Artes

De hecho, su currículum ha crecido mucho desde entonces: Otros proyectos significativos en mi carrera son “The Dirty Business Show” (2016), en el Museu das Comunicações de la Fundação Portuguesa das Comunicações, tras haber sido nombrado comisario invitado de PlanoLisboa; “I am your invention. Lecturas de la Colección TEA Tenerife Espacio de las Artes – Depósito COFF” (2017), en el Centre del Carme de Valencia, que me permitió trabajar con la obra de artistas como Ignasi Aballí, Willie Doherty o Marina Núñez, o “Suiza patria querida” (2017), de Eugenio Merino, en Espai Rambleta (Valencia), donde montamos una instalación con 11.000 monedas de chocolate suizo.

Obra de Eugenio Merino. Exposición “Suiza Patria Querida” en Espai Rambleta (Valencia).
Obra de Eugenio Merino. Exposición “Suiza Patria Querida” en Espai Rambleta, Valencia

También miro con afecto mi trabajo al frente del programa “Desembarco” del Cabildo de Lanzarote, comisariando los stands en JustMad Art Fair 2016 y ArteSantander 2017 con obra de Nicolás Laiz Placeres, Daniel Jordán, Moneiba Lemes y Rigoberto Camacho. Aunque ya no formo parte del equipo, para mí ha sido una satisfacción enorme participar de alguna manera en la difusión de un gran elenco de artistas lanzaroteños. Estoy obsesionado con sacar de las islas a los artistas canarios, tenemos un gran potencial pero nos vemos bloqueados por la distancia, el coste del transporte de la obra o las asquerosas aduanas.

Stand del Cabildo de Lanzarote en JustMad Art Fair 2016. Obra de Daniel Jordán, Moneiba Lemes y Nicolás Laiz Placeres
Stand del Cabildo de Lanzarote en JustMad Art Fair 2016. Obras de Daniel Jordán, Moneiba Lemes y Nicolás Laiz Placeres
Stand del Cabildo de Lanzarote en ArteSantander 2017. Obra de Rigoberto Camacho
Stand del Cabildo de Lanzarote en ArteSantander 2017. Obra de Rigoberto Camacho

Hablando de Canarias, nos cuenta Adonay cómo han sido los primeros meses de funcionamiento de Espacio Dörffi en Arrecife, la que califica como su mayor locura: Debido a la carencia tan grande que hay en Lanzarote en la exhibición de arte contemporáneo, decidí comprar un local y abrir un pequeño centro de arte 100% independiente y con una financiación 99% de mi bolsillo (y ese 1% no viene de las instituciones, sino de otro capital privado). Inauguré con una exposición comisariada por mí, titulada “Me duele España” con obra de Valeriano López, María Cañas, Carlos Aires, Olalla Gómez, Manuel Antonio Domínguez, Eugenio Merino, Acaymo S. Cuesta y Alán Carrasco y tras ella han pasado numerosos artistas como Avelino Sala, Megan Harrison, Yann Leto, Karina Beltrán, Ana H. del Amo o Sarah Fox. Espacio Dörffi no sólo es un espacio expositivo, sino que coordino toda una serie de actividades como talleres, conferencias, presentaciones de libros… y hasta un programa de residencias que provocó la llegada de casi 20 profesionales entre artistas, comisarios, críticos de arte y galeristas. Debo admitir que no está siendo fácil, pero por ahora el balance está siendo positivo, siento que cuento con el apoyo de mucha gente y eso siempre reconforta.

Para adentrarnos mejor en todos estos proyectos, podemos recurrir a diversas publicaciones de Adonay en las que, eso sí, prima lo visual: Aunque no me considero escritor, he publicado ya tres libros: Lanzarote. Arte y Temporalidad junto a Vanessa Rodríguez (Ediciones Remotas. España, 2014), Los dictadores (el poder subversivo del arte) (Editorial Vortex. Chile, 2015) y Penumbra (Editorial Micromegas. España, 2017). Todas estas publicaciones tienen algo en común: poco texto. Siempre digo que son comisariados donde los protagonistas son los trabajos de los artistas.

Adonay Bermúdez. Los Dictadores (el poder subversivo del arte)
Adonay Bermúdez. Los Dictadores (el poder subversivo del arte)

Su último proyecto comisariado podemos visitarlo hasta el 31 de marzo en el Museo de Arte Moderno Chiloé chileno. Se llama “Nadie” y cuenta con trabajos de Bárbara  Oettinger, Claudia Joskowicz, Eduardo Caballero, Enrique Ramírez, Juan Castillo, Patricia Bueno y Sergio Belinchón: De allí itinerará a otros espacios de España y Latinoamérica. Es un proyecto que gira en torno al concepto de no ser nadie dentro de una sociedad sobrehabitada, dialogando sobre la pérdida de la identidad, los flujos migratorios o la exclusión social.

También nos ha contado lo próximo: En breve me voy a Madeira a inaugurar “Velocidade de Escape”, de Duarte Encarnação, en MUDAS – Museu de Arte Contemporãnea da Madeira, donde el artista parte de la idea de ciudad distópica, realizando una radiografía de los conflictos sociales actuales y recalcando el valor de las ciudades como espacios para la destrucción pero también para la construcción social. Acabo marzo en EE.UU, ya que he sido nombrado comisario en 2018 del Contemporary Art Month de San Antonio (Texas). Allí montaré una exposición en Artspace San Antonio titulada “Más allá del muro. Lecturas fronterizas en un estado de emergencia”, con obra de PSJM, Bárbara Miñarro, Francis Naranjo, Luna Bengoechea, Hayfer Brea y Ethel Shipton. Mi punto de partida ha sido el propio nacimiento de la ciudad hace 300 años por familias canarias que emigraron durante el reinado de Felipe V. “Más allá del muro” es una exposición que muestra la crueldad de la frontera y dialoga sobre supremacía, lenguaje(s) y poder. El pasado octubre estuve en la ciudad conociendo el museo y haciendo visionados de portfolios de artistas locales y me impresionó la presencia tan grande y poder que tiene lo latino. Además, continúo con la programación de Espacio Dörffi. Ahora mismo coordinando (que no comisariando) las exposiciones individuales de Gema Rupérez y Bel Fullana y la colectiva comisariada por Dalia de la Rosa. Estoy muy contento por ver cómo va creciendo el espacio y cómo poco a poco se va posicionando.

Podéis seguir sus proyectos proyectos en su web: www.adonaybermudez.com, y la programación de Espacio Dörffi, aquí.

 

 

 

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