Bienal Fundación ONCE: una muestra que será refugio

Regresa la cita, tras la pandemia, bajo el lema Mujer y discapacidad

Madrid,

Tras un obligado parón por la pandemia, la Fundación ONCE retoma este otoño la octava edición de su Bienal de Arte Contemporáneo, que se desarrollará bajo el lema Mujer y discapacidad y contará con propuestas de artistas exclusivamente femeninas y, en su mayoría, con algún tipo de discapacidad. La comisaria, Maite Barrera, ha seleccionado para la ocasión trabajos de Laura Anderson Barbata, Costa Badía, Amelia Baggs, Lucia Beijlsmit, Francisca Benítez, Louise Bourgeois, Lisa Bufano/ Sonsheere Giles, Fátima Calderón, Leonora Carrington, Clara Carvajal, Liz Crow, Ángela de la Cruz, el grupo En torno a la silla, Dora García, Anna Bella Geiger, María Gimeno, Elisa González, Emilie Gossiaux, Sara Hendren, Dunya Hirschter, Rebecca Horn, Wendy Jacob, Berta López, Cristina Mancero, Ruth Morán, Teresa Moro, Bárbara G. Muriel, Paloma Navares, Sonia Navarro, Alison O´Daniel, Meret Oppenheim, Zoe Partington, Ana Pérez Pereda, Rebeca Plana, Elena Prous, Aimée Rapin, Tolkyn Sakbayeva, Judith Scott, Jana Sterbak, Blanca Torres/ Enrique Radigales, Monica Valentine, Miriam Vega, Helena Vinent, Jenni-Juulia Wallinheimo – Heimonen y Romily Alice Walden.

Esta Bienal, que como decimos se aproxima a su primera década, es una de las herramientas de la Fundación para impulsar la plena inclusión de las personas con diversidad funcional en todos los ámbitos de la vida; uno de sus grandes retos es su participación en el terreno laboral, pero también su inmersión plena en la cultura, a la que sirve esta iniciativa en concreto.

Anna Bella Geiger. Amuleto, A mulata, A muleta, Am. Latina, 1977. Colección de Isabella Hutchinson. Cortesía de Henrique Faria, Nueva York
Anna Bella Geiger. Amuleto, A mulata, A muleta, Am. Latina, 1977. Colección de Isabella Hutchinson. Cortesía de Henrique Faria, Nueva York

Un centenar de obras de esas autoras nos esperan, desde el 25 de octubre, en la planta cuarta de CentroCentro. Palacio de Cibeles, en un recorrido que arranca con piezas que celebran la alegría o reivindican la risa para todos, como el tiovivo de Wallinheimo-Heimonen que nos da la bienvenida a la muestra, o los trabajos más próximos al humor negro de Katherine Araniello o Terry Galloway; otros que subrayan la libertad constante de la mente más allá del cuerpo, como los de Tolkyn Sakbayeva haciendo referencia al bondage, y otros que pretenden desmontar prejuicios, como la acción de repatriar los restos de Julia Pastrana, mujer mexicana con hipertricosis, a cargo de Anderson Barbata.

Tolkyn Sakbayeva. Teen Park, 2019
Tolkyn Sakbayeva. Teen Park, 2019

Como podemos esperar en esta exposición, entre las obras de mayor cariz político no faltan las ligadas a la demanda de accesibilidad, que no deja de ser una vía de visibilidad en los espacios públicos para las personas con discapacidad. En esta línea, Sara Hendren ha rediseñado el icono de “discapacidad” y su obra puede descargarse y usarse libremente; el colectivo En torno a la silla nos enseña algunas de sus soluciones autofabricadas y, de Romily Alice Walden, veremos un Manual básico para grupos y organizaciones feministas / activistas para trabajar en grupos en los que hay participantes con alguna forma de esas discapacidades. En esa línea destaca, igualmente, la performance de Elena Prous Aguanta tú que puedes, que enlaza espacio público y cuerpo político, recordando que el acceso a cualquier ubicación es siempre un requisito previo a toda forma de participación en la vida comunitaria y que los baños han sido terreno de muy diversas formas de discriminación y, en el caso de quienes presentan discapacidades físicas, lo siguen siendo.

Ana Pérez Pereda. Caminantes lentos, 2019-2021
Ana Pérez Pereda. Caminantes lentos, 2019-2021

Se mantiene cierto activismo visual en torno a la mirada a los cuerpos atípicos en los proyectos, documentales y con voces en primera persona, de María Ruido, Arseli Dokumaçi y Ana García Jacome, y a las posibilidades de transmisión de las sensibilidades diferentes se dedican los de Francisca Benítez y María Gimeno. Zoe Partington, por su parte, ha adoptado la audiodescripción como género artístico autónomo y, en Anatomía para ciegos, Blanca Torres y Radigales investigan las posibilidades del conocimiento táctil. Habrá que prestar atención, asimismo, a las incursiones en el sonido de artistas sordas como Lucia Beijlsmit, mediante la vibración, o Jennifer Lauren-Smith, como música ocular.

Protagonismo en la exposición adquirirán también las prótesis, cuyas funciones desarrollan, en el fondo, todas las herramientas humanas, aunque no siempre seamos conscientes, como señala Clara Carvajal. Son esas prótesis más ambiguas y complejas de lo que podríamos pensar: aumentan el cuerpo por caminos de otro modo imposibles (en la producción de Jana Sterbak); preservan, de cara a quien contempla, la ilusión de un cuerpo unificado original (rechazado por el monstruo de Helena Vinent) y expanden modos no convencionales de corporalidad, como la hibridación de Emilie Gossiaux con su perro guía o la de Lisa Bufano con muebles. En las extensiones de Rebecca Horn, sin embargo, la aparente ampliación del físico dado impide la realización de cualquier función.

Otro camino presente entre las obras expuestas es el de la dotación de nuevos significados a los espacios domésticos: lo cultivan Berta López, en sus muebles parlantes; Liz Crow en su cama o Alice O’Daniel, cuyo papel pintado podemos entender como un archivo de la cultura discapacitada cuya misma estética remite a la necesidad de descanso y refugio. Al reposo ha brindado igualmente su trabajo Wendy Jacob, vinculando cuerpo y sofá, como Ángela de la Cruz o Sonia Navarro.

Berta López. Me quiero ir, 2022
Berta López. Me quiero ir, 2022

Temporalidades alternativas determinan las obras de Miriam Vega, que reivindica ritmos ajenos a la productividad, y Bárbara Muriel se ha apropiado de significantes habitualmente femeninos, como las flores, para asociarlos a puntos de sutura.

Tenemos que finalizar hablando de tacto, el primer sentido que experimentamos al venir al mundo y el que niega la distancia. Apunta Maite Barrera que uno de los sitios donde menos se toca es una exposición, salvo que se decida, como en este caso, que es un requisito indispensable para la accesibilidad.

Bárbara Muriel. Mujer enferma : Mujer eterna. Santa Anatómica I
Bárbara Muriel. Mujer enferma : Mujer eterna. Santa Anatómica I

Las propuestas de la Bienal Fundación ONCE van más allá de esta exhibición en CentroCentro. Anotad: en La Casa Encendida podrán verse, además de algunos trabajos específicos en el marco del Festival Ídem, documentales de Sandra Alland, Katherine Araniello, Arseli Dokumaci, Terry Galloway, Ana García Jacome, Abril Iberico Mevius, Jennifer Lauren-Smith, María Ruido, Carrie Sandahl y Salome Chashnoff y Liza Sylvestre; la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas acogerá un ciclo de cine sobre discapacidad, el Centro Dramático Nacional representará Madre de azúcar y Lectura fácil y, el María Guerrero, La cabeza del dragón.

Habrá además talleres: en la Fundación ONCE, La Casa Encendida, La Casa del Lector y el Centro Dramático Nacional. Consultad aquí la programación al completo: https://bienal.fundaciononce.es/

Teresa Moro. Frida Kahlo, cama, 2022
Teresa Moro. Frida Kahlo, cama, 2022

 

 

VIII BIENAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO FUNDACIÓN ONCE

CENTROCENTRO. PALACIO DE CIBELES

Plaza Cibeles, 1A

Madrid

Del 25 de octubre de 2022 al 29 de enero de 2023

 

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