Madrid Contemporánea: las bambalinas de los centros de arte públicos de la Comunidad de Madrid

24/11/2018

MADRID CONTEMPORÁNEA: Primeras jornadas sobre los museos y centros de arte contemporáneo en la Comunidad de MadridLos días 22 y 23 de noviembre han tenido lugar en la Sala El Águila de la Comunidad de Madrid las jornadas Madrid Contemporánea, organizadas por el Instituto de Arte Contemporáneo en colaboración con distintas organizaciones (Gabeiras&Asociados, Arte Madrid, AVAM, AGETEC y Mujeres en las Artes Visuales) y bajo el patrocinio de la Comunidad.

Su programa ha consistido en una serie de mesas redondas en las que responsables de centros de arte contemporáneo públicos de la región, pertenecientes tanto al Ministerio de Cultura como a la Comunidad y al Ayuntamiento madrileños, han explicado el grado de cumplimiento en sus respectivos espacios del Código de Buenas Prácticas, los criterios que determinan sus exposiciones y su política de adquisiciones (de haberla). Los aspectos a los que se prestó más importancia fueron el proceso a seguir por los artistas que deseen exponer en esos espacios para tener la oportunidad de hacer llegar su proyecto a quienes toman decisiones, la visibilidad de la información sobre equipos, compras y partidas presupuestarias que deba hacerse pública en sus páginas web y la existencia o no de patronatos con figuras independientes que asesoren en la compra de obras. Resumiremos lo dicho el pasado jueves, para los interesados en conocer más sobre esta vertiente de la organización de estos espacios culturales, sobre las labores previas a la inauguración de las muestras y la coordinación entre administraciones a la hora de plantear la programación cultural en una región tan pequeña pero compleja como la madrileña.

TACABALERA, CONTENEDOR Y FOCO DE CULTURA

Rodrigo de la Fuente, Consejero Técnico de la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Deporte, comenzó refiriéndose a las actuaciones de este Ministerio en Madrid, en sus palabras enfocadas a la gente y a la ciudad. Además de las exposiciones y actividades realizadas en Tabacalera, contenedor cultural del que después hablaremos, se refirió a la red de exposiciones itinerantes programadas en toda España y con difusión internacional, a su labor en el Museo Reina Sofía y otros centros de arte contemporáneo de carácter estatal y a su línea de ayudas a galerías y autores españoles para favorecer su proyección en el extranjero.

Tabacalera, bajo gestión directa del Ministerio a través de Promoción del Arte, nació para abrirse a las propuestas de artistas en su etapa de media carrera (cuya visibilidad presentaba dificultades en el momento en que se inauguró este espacio, en 2003) y también de creadoras mujeres y artistas españoles y latinoamericanos, fundamentalmente. Además de albergar exposiciones, se ha trabajado para convertir este centro en un potenciador de la actividad cultural en Madrid que pudiera proporcionar apoyo a la profesionalización de los artistas, sobre todo a los jóvenes, para que puedan comenzar a desarrollar y exhibir su producción.

Mantuvo que, pese a las rigideces administrativas a las que están obligadamente sujetas las instituciones culturales públicas, existe en este sentido una relación fluida en sus actuaciones coordinadas, mejorable pero positiva. También valoró que en la gestión de Tabacalera, y en la de la programación cultural del Ministerio fuera de ella, se intenta cumplir el Código de Buenas Prácticas (en lo que permiten las citadas limitaciones burocráticas); afirmó que la situación ha mejorado en los últimos años, que seguirá haciéndolo y que iniciativas como estas jornadas ayudarán a que esas mejoras puedan ponerse en marcha.

Respecto a la selección de las propuestas expositivas que podemos visitar en Tabacalera, De la Fuente recordó que este centro tiene el compromiso de exhibir la producción de los galardonados con el Premio Nacional de Artes Plásticas (caso reciente de Juan Hidalgo) y que, al vertebrarse el resto de la programación, se tienen en cuenta tanto los proyectos que les hacen llegar artistas y comisarios como los generados por los técnicos de este centro. Las decisiones finales -dijo- se toman desde el Ministerio, pero en contacto permanente con otros profesionales. Señaló, a pregunta de Concha Jerez, que contar de facto en esta labor con expertos independientes sería, en este caso, administrativamente complicado. Antonio Sánchez Luengo apuntó que anteriormente se dieron pasos en el Ministerio para gestar un consejo independiente con la participación del sector, aunque no pudo llegar a materializarse.

En relación al futuro de Tabacalera, De la Fuente indicó que, aunque sigue en estudio, lo previsto es que los actuales espacios gestionados por Promoción del Arte convivan con los destinados al Museo Reina Sofía: El edificio es muy grande y cabemos todos, dijo. El proyecto final de este gran edificio aún no se ha terminado de perfilar, porque el conjunto es Bien de Interés Cultural y la legalidad ralentiza los plazos: Se hará, pero siempre despacio.

Respecto a la transparencia en Internet en lo relativo a contratos y presupuestos, explicó De la Fuente que esta información no aparece en la web de Tabacalera pero sí en el Portal de Transparencia de la Administración del Estado, en los casos en que obliga la ley.

Recordó que el Ministerio de Cultura gestiona de forma directa, además de Tabacalera, diecisiete museos españoles a los que, progresivamente, se está intentando dotar de una programación específica de arte contemporáneo. Dado que las muestras en Tabacalera vienen aunando calidad y éxito, se procura que itineren, circunstancia más fácil en el caso de la fotografía. Pueden solicitar esa itinerancia Ayuntamientos y también centros privados y el Ministerio -señaló- concede bastantes facilidades en este sentido.

Victoria Civera. Aviador Sibila
Reciente exposición de Victoria Civera en el Centro de Arte Alcobendas

LOS MUNICIPIOS Y LOS ARTISTAS

En la mesa correspondiente a las experiencias municipales tomaron parte Soledad Gutiérrez, nueva directora artística de CentroCentro, y Belén Poole, coordinadora del Centro de Arte Alcobendas.

En el caso del centro dependiente del Ayuntamiento madrileño, Gutiérrez señaló que las decisiones respecto a su programación expositiva las toma ella en colaboración con su equipo y que vienen teniendo en cuenta la atención a las mujeres artistas y comisarias (planteándola, no como reivindicación forzada, sino buscando mostrar el trabajo de un sector en el que la presencia femenina ya es muy alta). A la hora de articular estas programaciones, explicó que conversan con comisarios y artistas invitados.

Poole, por su parte, explicó que el Centro de Arte Alcobendas nació en 2011 a partir de una anterior Casa de Cultura, y que, pese a su aún corta vida, están orgullosos de sus comienzos. Pueden presentar propuestas de exposiciones comisarios y artistas y la decisión última sobre las muestras programadas la toma también la propia Poole, que se considera más coordinadora que directora de este espacio. En la selección, dijo tener en cuenta exclusivamente criterios de calidad, no de paridad, y que ateniéndose solo a ellos se han programado más muestras protagonizadas y comisariadas por mujeres que por hombres.

A preguntas de Dani Juste (AGETEC) y Rocío Asensi (AVAM) sobre las posibilidades de los artistas sin respaldo de comisarios o instituciones para acceder a presentar exposiciones en sus respectivas instituciones, Gutiérrez explicó que a CentroCentro pueden hacer llegar propuestas expositivas los artistas, los comisarios y el público y que, cuando estas son aceptadas, los comisarios seleccionan -como es habitual- a los autores a participar en sus proyectos y los artistas pueden proponer a su vez curadores para sus muestras, de manera que no necesiten el respaldo previo de esos profesionales.

Al Centro de Arte Alcobendas, las propuestas también llegan a través de artistas y comisarios; con los primeros se evalúa la posibilidad de contar con curadores de su preferencia intentando consensuar la decisión en la medida de lo posible. El criterio fundamental en la elección de exhibiciones es, en cualquier caso y según explicó, la calidad de la obra a presentar de los artistas, primando esta sobre el vigor del currículum de los comisarios que puedan haberlos elegido. Comentó que el Centro de Arte Alcobendas viene acogiendo, en parte por su juventud como espacio artístico, muestras de autores en su etapa de media carrera.

¿Cómo pueden artistas y comisarios enviar sus propuestas expositivas a uno y otro espacio? En el caso del Centro de Arte Alcobendas, Poole reconoció que no existen formularios o impresos que rellenar: dado que el llamado “mundo del arte” es pequeño, este tipo de proyectos crecen a partir de conversaciones en inauguraciones, llamadas y mails. Los canales para iniciar la preparación de exhibiciones no son estrictos ni escritos; los de su materialización, sí. Afirmó que al menos la mitad de su labor consiste en recibir a esos comisarios y artistas interesados, escuchar sus ideas y valorarlas.

Soledad Gutiérrez, por su parte, explicó que en CentroCentro se reciben estas propuestas expositivas por dos vías: los mencionados contactos informales y un formulario, en la web de este espacio, para evitar que puedan quedar al margen proyectos interesantes de quien no tiene acceso a los gestores adecuados: A menudo se acude a los lugares porque se conoce a las personas, comentó.

Por el volumen de sugerencias recibidas, recalcó que no se contestan todas sino que se inician conversaciones con las que se considera que encajan en las líneas de programación de CentroCentro.

Tanto el espacio de Cibeles como el de CentroCentro son -y lo recalcó Juste- un modelo en el cumplimiento del Código de Buenas prácticas en lo relativo a la transparencia en la difusión de información sobre equipos, misión, objetivos y memoria de actividades, aunque la situación no es exactamente la misma en el caso del resto de centros de arte municipales de la ciudad de Madrid, siendo Matadero, junto a CentroCentro, el más accessible y transparente en su portal web, hoy la ventana de acceso a los museos tanto para muchos creadores como para los usuarios.

A este respecto, la directora del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, en la sala, se refirió a los esfuerzos de este espacio por darse a conocer, a través de su web y de las redes sociales, teniendo en cuenta su cierre en 2010 debido a los que calificó como “males ancestrales” de este museo: problemas relacionados con su arquitectura, climatización, fontanería… En 2015 se abrieron dos salas añadidas al espacio original, aún clausurado: en una se ha recreado el despacho de Gómez de la Serna, como articulador de la vanguardia y de la modernidad subversiva en Madrid, y en la otra se organizan pequeñas exposiciones temporales. El plan museólogico de este espacio ya se ha redactado, quedan pendientes el museográfico y el arquitectónico. Espera que en tres años pueda abrirse definitivamente, dedicando sus muestras temporales a artistas jóvenes y a creadores olvidados del pasado.

Y Poole se refirió al premiado (en Europa e Iberoamérica) modelo de gestión del Centro de Arte Alcobendas (EFQM), que desarrolla planes de actuación a cuatro años decididos por una Comisión de Cultura a través de especialistas y de encuestas, para hacer participativa a la ciudadanía. También trabajan -contó- en planes de objetivos que quedan plasmados en sus memorias, donde también aparecen los fondos recibidos y los destinos de sus partidas presupuestarias.

Otro capítulo abordado en la mesa fue el de los modelos de contratación de artistas y comisarios, y el de las propias directoras de estos espacios. Poole accedió a través del funcionariado; Gutiérrez, en un concurso público y la primera explicó que, en su espacio, con artistas, comisarios y coleccionistas prestadores se realizan los contratos estipulados conforme a un protocolo de actuación, teniendo en cuenta tanto la protección de los artistas como la de la propia entidad, para que los creadores respeten sus compromisos.

Gutiérrez señaló que, cuando se apruebe el Estatuto del Artista, se estudiará la manera de hacerlo efectivo -en principio, lo respetarán-. De momento, en CentroCentro se efectúan contratos mercantiles en tres niveles, según el proyecto: por préstamo de obra, por la adaptación de esta al espacio de Cibeles y por nueva producción. Los honorarios son distintos en cada uno de estos casos y también a los comisarios se les realiza un contrato mercantil; explicó que no son temporales porque se entiende que afectan a actividades ligadas al desarrollo de un proyecto. Ella también fue contratada conforme a esa modalidad mercantil por Madrid Destino.

Se mostró convencida de que aportar visibilidad a los creadores no debe ser moneda de pago y, aunque no dio cifras orientativas de honorarios, sí aseguró que todos los participantes en una exposición colectiva reciben los mismos y que, en las individuales, estos no dependen del curriculum sino del trabajo realizado. Opinó que esos honorarios y el modo de realizarlos (como parte o no del presupuesto general) han de ser consensuados a largo plazo.

Preguntadas por la función social de sus museos, Poole recordó que el Centro de Arte Alcobendas se creó en una zona deprimida de la localidad para regenerarla, y que en parte se ha conseguido. También que no es este un contenedor cultural estático porque su gran colección de fotografía solo genera una exposición cada cuatro años; el resto de sus muestras y actividades no giran en torno a ella. Estos fondos, fundamentales para el conocimiento de la fotografía española, sí itineran por todo el mundo y continúan creciendo, aunque a partir de la crisis el volumen de adquisiciones ha descendido mucho. Esa escasa actividad de compras actual -centrada en obras de Premios Nacionales, aunque también se reciben donaciones- explica que no se haya afianzado un Patronato o consejo asesor con profesionales independientes para decidirlas. Se encargan de ello, en este espacio, equipos de funcionarios y personal laboral, aunque la Colección sí cuenta con un comisario propio.

Se intenta exponer en Alcobendas a artistas jóvenes, para darles su oportunidad, y también se exhiben colecciones privadas, coincidiendo con las celebraciones de ARCO; son muestras controvertidas, reconoció, pero también su oportunidad de enseñar piezas de otra manera inaccesibles.

El caso de CentroCentro es distinto: no tiene colección y su actividad consiste, según Gutiérrez, en fomentar y archivar encuentros, una práctica a potenciar, en su opinión, en los usos artísticos contemporáneos.

Se fomenta la producción de artistas locales e internacionales para abrir a nuevos contextos el propio entorno y también se intenta trabajar en red con otros centros. Asimismo se hace hincapié en mostrar al público los procesos de investigación que dan lugar a las obras finales y se acogen proyectos horizontales de aprendizaje colectivo que generan exposiciones y actividades después. Todas esas líneas de trabajo tienen una función social, aunque en el último ejemplo sea más clara.

Oliva Arauna se interesó por los casos en que es una galería o un coleccionista quien presta obra, dado que las salas realizan importantes esfuerzos económicos en producción y conservación y que si las piezas se deterioran, son sus responsables (y los seguros) quienes se hacen cargo de los costes. Gutiérrez contestó que, si el préstamo procede de grandes colecciones, las condiciones están bastante estipuladas, pero que en el caso de las galerías no existe una política cerrada al respecto y se solventan situaciones según van surgiendo: son recompensadas o no en función de las obras y contextos concretos.

Reconoció que CentroCentro -ocurre así también en Alcobendas- trabaja de forma directa con los artistas, quizá visitándolos en sus estudios, para interesarse por sus prácticas (algunos prefieren cobrar sus honorarios a través de las galerías que los representan) y este asunto generó fricciones en torno al rol de estas salas en la organización primera de las muestras temporales. Lucía Mendoza consideró que ese procedimiento supone obviar los esfuerzos de las galerías por dar visibilidad a sus autores y Gutiérrez defendió que las exposiciones también benefician esa labor al fomentar esa misma visibilidad. Reconoció que las galerías forman parte de la preparación de muchos proyectos expositivos, pero que no se las involucra en ellos como parte activa.

También generó debate el asunto de la participación o no de profesionales independientes en consejos que asesoran las adquisiciones de los centros públicos: responsables del Ayuntamiento de Madrid apuntaron que quizá no sea adecuada, dado que pueden ser parte interesada, y que este asunto hay que repensarlo, pero señalaron que en la capital se tiene la intención de poner en marcha un Consejo de Cultura, autónomo y con experiencia, cuyo criterio sea tenido en cuenta por el Consistorio.

Jerez, por su parte, incidió en la conveniencia de esos Patronatos, consejos… independientes cuando están formados por profesionales de la historia del arte, no vinculados a su comercio. Otro asunto a discutir -abordó- puede ser la participación o no en ellos de coleccionistas.

“Campo a través. Arte colombiano en la colección del Banco de la República” en la Sala Alcalá 31
“Campo a través. Arte colombiano en la colección del Banco de la República” en la Sala Alcalá 31

CULTURA EN RED Y EN CRECIMIENTO EN LA COMUNIDAD

En la mesa siguiente, sobre las actuaciones de la Comunidad de Madrid en arte contemporáneo, tomaron parte Antonio Sánchez Luengo, Subdirector general de Bellas Artes de la Comunidad de Madrid; Javier Martín, Asesor de Artes Plásticas de la Comunidad y Mara Canela, responsable de comunicación del CA2M de Móstoles.

En lo relativo a la presentación de su información pública en Internet, Sánchez Luengo recordó que los datos de presupuestos y financiación están a disposición de los interesados en el apartado de transparencia de la web de la Asamblea de Madrid (aunque no sea muy sencillo acceder a ellos) y que, en cuanto a subvenciones y ayudas, las convocatorias están disponibles en el portal de la Base Nacional de Subvenciones.

Muchos sabréis que, para obtener información sobre cada uno de los centros de arte de la Comunidad y sus actividades, debemos consultar una única web: www.comunidad.madrid, recientemente mejorada al reunir en una misma sección las convocatorias y ayudas relacionadas con artes visuales. Es así por asuntos burocráticos y administrativos: no se trata de salas autónomas -no cuentan con personal propio- y su política de comunicación se realiza de forma centralizada, así que es complicado que cuenten con portales independientes.

Jiménez explicó que son muy conscientes de las ventajas que tendría una web propia para las artes visuales de la Comunidad de Madrid en cuanto a accesibilidad, pero las complejidades de la Administración lo dificultan. Y hablando de accesibilidad, comentó que las visitas a la Sala Canal de Isabel II aumentaron cuando se abrió una puerta al depósito en el muro de Santa Engracia y no se hizo innecesario pasar por el control por el que se accedía antes.

En cuanto al caso concreto del CA2M, dependiente también de la Comunidad pero con mayor autonomía en su funcionamiento, Mara Canela apuntó que la información pública está recogida igualmente en el apartado de Transparencia y en diversos informes, y que se proporciona a todos los periodistas y estudiantes que la solicitan, pero que desde el último año se viene planteando ofrecer esos datos de forma más accesible a todos. Se hará de esa forma -dijo- en un portal nuevo en el que se está trabajando.

Por ejemplo, los datos sobre el equipo y sus correos de contacto sí pueden verse en la web actual, pero los relativos a las visitas (que se conocen y se ofrecen a la prensa) todavía no. Se solventará al ponerse en marcha esa nueva página en unos meses.

En cuanto a la recepción de propuestas expositivas, Sánchez Luengo indicó que estas llegan de artistas y comisarios y que también parten de la propia Comunidad, salvo en el caso de la Sala de Arte Joven, cuya programación está ligada a las convocatorias destinadas a jóvenes creadores. El CA2M -explicó Canela- las recibe (muchas corresponden a actividades, no solo a muestras) a través de los mails de contacto que aparecen en su web: no cuentan con formulario, pero sí son accesibles en este sentido y confirman la recepción de las propuestas, antes de ponerse en contacto con las que resulten interesantes. Otras veces las muestras parten de encargos del director, Manuel Segade.

Jiménez apuntó que, a la hora de programar estas exposiciones, se pretende mantener una coherencia entre las distintas salas de la Comunidad y que, si se reciben ideas no adecuadas a sus líneas de exhibición pero que sí podrían encajar en las de otras administraciones, existe fluidez en el intercambio de propuestas aunque esa relación no se ajuste a reglamentos cerrados (y así se evita el desaliento, en algunos casos).

Estas jornadas Madrid Contemporánea -anunció Lucía Mendoza- son el preludio de otras de carácter nacional sobre la aplicación del Código de Buenas Prácticas en las que se espera que participen todas las Administraciones, así que la galerista y vicepresidenta de la delegación madrileña del IAC preguntó por su aplicación en la Comunidad.

Canela explicó que el director del CA2M las tiene como referencia, que se cumplieron en el propio proceso de selección de Segade y que, en lo relativo a la paridad, se respetan (de forma natural, hay una mayor presencia de artistas y comisarias mujeres), pero que en este espacio de Móstoles el asunto del género les interesa de una forma más amplia y transversal: no solo se incorporan mujeres a la programación, sino que sus exposiciones reflexionan a menudo sobre feminismo o diversidad sexual; recordó los ejemplos de “Elements of Vogue” o de la exhibición reciente de Cabello/Carceller.

Las adquisiciones del CA2M las decide una Comisión creada para ello (que funcionaba de forma previa a su apertura, a través de los premios concedidos en ARCO), de la que forman parte profesionales, el director del Centro y responsables de la Comunidad. Y esta, a su vez, cuenta desde 1998 con un Consejo de Cultura, integrado por distintas personalidades, al que Sánchez Luengo indicó que se pretende relanzar con un impulso nuevo. Segade trabaja, por su parte, en la creación de un Consejo Asesor para el CA2M.

El Código de Buenas Prácticas recoge la paridad en los jurados: en los de la Comunidad -explicaron- estos son igualitarios y cuentan con tres profesionales independientes. Sería interesante -apuntó Sánchez- la comunicación de ayudas y subvenciones de todas las Administraciones de forma global, en una web única, pero por responder esa necesidad al interés general su iniciativa debería partir del Ministerio de Cultura.

Volviendo al asunto de la colaboración entre organismos públicos y entre museos, la Comunidad, por su parte, trabaja con las administraciones locales a través de la Red Itiner, realiza muestras en coproducción con otros centros y también coopera con A/CE y AECID en la itinerancia nacional e internacional de muestras y con el Ayuntamiento en los proyectos que implican la utilización del espacio público. Igualmente, patrocina exposiciones en el Museo Thyssen, el Prado o el Reina Sofía. El CA2M desarrolla la mitad de sus proyectos en colaboración con otros centros, de manera que, además de hacerse la programación más sostenible y viable, se genera un diálogo enriquecedor. Además, esa relación entre museos -constató Canela- es más sencilla que entre administraciones. Este espacio, el CA2M, también mantiene una relación fluida con el Ayuntamiento de Móstoles, sin ajustarse a protocolos definidos.

Luis Camnitzer. Aula, 2005. Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía
Luis Camnitzer. Aula, 2005. Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO EN EL MUSEO REINA SOFÍA

En la última mesa participó João Fernandes, subdirector del Museo Reina Sofía, quien, a preguntas de José de la Mano, miembro de la Junta Directiva de Arte Madrid, y de Lola Díaz, vicepresidenta de MAV, explicó que el MNCARS publica en su web la información relativa a adquisiciones y partidas presupuestarias y que, como el presupuesto del museo se redujo durante la crisis, trató de compensarse ese descenso de ingresos con la creación de una Fundación en la que el apoyo privado completase el público.

Subrayó la necesidad de la aprobación de una Ley de Mecenazgo, en este sentido, que favorezca una mayor protección de las colecciones respecto a la financiación de los Estados. En cuanto a los criterios de compra, indicó que los fondos del Reina Sofía se articulan a partir de un relato y que desde él se vertebran las adquisiciones, desde la creencia de que sus colecciones (como el mismo arte) no son neutrales.

A partir de esos fondos se han ideado recorridos y actividades que favorezcan una descolonización del museo, porque estos -opinó- también son protagonistas de una historia colonial. Asimismo se ha tratado de otorgar mayor visibilidad a las mujeres.

La Fundación apoya económicamente  las decisiones de compras del Reina Sofía, pero respeta sus criterios: afirmó Fernandes que el dinero privado no condiciona las adquisiciones (solo quizá, apuntó, en el sentido de que las compras de autores iberoamericanos son fáciles y bien recibidas dado que muchos miembros de la Fundación proceden de aquellos países).

 

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