Frank Stella sólo quería sacar la pasta del tubo
Acababa de diplomarse en Princeton en 1958 y Frank Stella sólo necesitó un año para hacerse un nombre en la poblada esfera artística estadounidense, con pinturas negras que parecían poner en cuestión a muchos maestros. Aparentemente monótonas y banales, carentes de gracia, venían a ser, sin embargo, un síntoma de una fractura con mucho de
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