Sólo por unos meses, en la primera mitad de este año, el Museo ICO se aleja de su senda expositiva habitualmente dedicada a la arquitectura y sus imágenes, y la razón es celebratoria: conmemorar sus tres décadas como centro artístico y cultural. Inaugurado en 1996, en sus primeros pasos este espacio se volcó en exhibir sus colecciones -fue desde 2012 cuando su actividad se asentó en ese terreno de la arquitectura y el urbanismo-, y a esa andadura temprana remite la propuesta que hoy se ha inaugurado allí, bajo el comisariado de María Toral.
“Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO” esboza un recorrido fundamentalmente cronológico por el devenir del arte español en el siglo pasado a través de esos fondos, a partir de los pequeños y medianos formatos y, sobre todo, sugiriendo relaciones entre piezas bidimensionales (dibujos y pinturas) y tridimensionales (esculturas). En la mayoría de los casos, este proyecto cuenta con trabajos en distintas disciplinas a cargo de un mismo autor y recalca cómo, en el paso de las décadas, las fronteras entre unas y otras técnicas perdían peso. En algún caso veremos, además, cómo piezas de autores y etapas diferentes pueden asociarse.
Algunas de las obras seleccionadas son conocidas o evocan otras que sí lo son, pero en otros casos supondrán un descubrimiento: la última vez que el Museo ICO mostró creaciones de su colección de escultura moderna española y dibujo fue en 2010, con motivo de su exposición “Iluminación de contraste”. En aquel momento el planteamiento, a cargo de Óscar Alonso Molina, incluía también fotografía y artes gráficas.
Esta vez se hace hincapié en aquellas transformaciones hondas de la talla desde que, a fines del siglo XIX, comenzó a despojarse de su anterior carácter monumental y de la exigencia de durabilidad para profundizar, como cuestión fundamental, en sus nexos con el espacio. No pocas de las piezas en las salas están realizadas en madera e incorporan color, acercándose a las convenciones de la pintura.


El recorrido empieza con un guiño a Gaudí en el centenario de su muerte (no será el único arquitecto convocado), para revisar después esculturas cubistas nacidas en París, con representaciones femeninas de Julio González y Picasso o un arlequín en metal recortado y pintado de Juan Gris. A continuación, se repasa la evolución de esa disciplina en nuestro país a medida que gocen de fortuna el surrealismo, el constructivismo, la abstracción o las corrientes posmodernas.
De Dalí veremos su desnudo en bronce pintado femenino, histórico y aerodinámico junto al dibujo de una calavera como piedra con hormigas, las que para él eran seres superiores capaces de comerse todo, incluso el tiempo. Y no lejos nos esperan Ángel Ferrant, que defendió la vanguardia desde el interior y llegó a trabajar en corcho, y Alberto Sánchez, Eugenio Granell o Esteban Vicente, que desde el exilio emplearon metal o madera en piezas que hablan de la necesidad de memoria y de reconstrucción.



En la planta superior nos veremos sumidos en una iluminación más tenue, la que acompaña a creaciones en su mayoría abstractas, de estética más austera y tonos blancos, negros y grises.
Recoge la muestra la exploración de la tridimensionalidad desde la línea por Chirino, Chillida y Oteiza, la limpieza compositiva de Palazuelo, una deliciosa escultura en madera de Álvaro Siza (que cultivó esta técnica antes de dejarse seducir por la arquitectura) o las curvas como clave del lenguaje de Andreu Alfaro. Y, además, saldrán a nuestro paso Tàpies, cruces y libros; Juan Muñoz, con interiores y escaleras que nunca identificaremos como cotidianos; un armario entreabierto de Carmen Laffón y una fresquera de Antonio López, éstos sí muy nuestros; un autorretrato de Julio López, todo manos hacedoras; Barceló hecho bodegón; Jaume Plensa y su cortina de letras de Macbeth; un laberinto de Susana Solano; el más fino Adolfo Schlosser o una Eva Lootz crítica con las explotaciones mineras.
Culmina este paseo diverso y acertado por nuestra escultura del siglo XX, cada vez más difícil de etiquetar, con Eduardo Arroyo, quien en temas y estéticas converge, en este recorrido, con Barceló, Miró o Hugué, y siempre con el folclore español.


“Transitar el siglo XX. Dibujo y escultura en las Colecciones ICO”
C/ Zorrilla, 3
Madrid
Del 10 de febrero al 10 de mayo de 2026
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