Afirma Juana González que, a la hora de trabajar, no sólo no le importa la incomodidad o el malestar, sino que le gustan. Y es cierto que, ante todas o casi todas las piezas, podremos situarnos como ante batallas: su pintura es figurativa, pero nunca mimética, y en ella el uso del color, los empastes e incluso los grandes formatos viene a hablarnos de extrañezas múltiples en lo cotidiano, de sueños de la razón que han ofrecido monstruos nuevos y de sensaciones de frustración que pueden quedar cercanas. Manos y pies a veces se despegan del resto del cuerpo como si se adelantaran a él, queriendo llegar más allá; otras extremidades, como las de uno de los miembros de su pareja de baile, quedan sin embargo ancladas al suelo, más atrás de donde llega su mirada.
La primera gran muestra institucional de esta artista de Puertollano, tardía si tenemos en cuenta sus dos décadas de sólido trabajo, puede verse ya en la tercera planta de CentroCentro, coincidiendo parcialmente en el tiempo con otra individual que le dedica su galería en Madrid, Arma Gallery. Ha sido comisariada por Fernando Castro Flórez y reúne piezas realizadas en la última década, en un montaje que relaciona unas con otras sin atender a cronologías: el público podrá comprobar así que, si sus miradas y sus formas de hacer han cambiado o evolucionado, González mantiene una energía muy similar a la hora de crear y sus temas y formas siguen latiendo. Como ha subrayado el comisario, se trataba de plantear una retrospectiva y no una necrospectiva, y este repaso, además, permite profundizar en los rumbos hoy de la pintura que no se adentra en la abstracción, pero tampoco persigue la representación fiel, y que a través de la paleta y el onirismo introduce terceras vías.

Juana González. Árboles, lectura y juegos, 2025

Juana González. Fracaso, 2017
Son algo más de una treintena las piezas reunidas, algunas representativas de su trayectoria y otras inéditas, y todas ellas tienen en común su potencia narrativa y también formal, con una figura humana siempre presente y también un evidente protagonismo femenino. Como novedad, algunas de ellas se integran o enlazan con composiciones escultóricas o instalativas que nunca las opacan, pero sí las completan, y que a su vez ahondan en la dimensión teatral de sus telas. Los referentes de éstas son diversos -del barroco velazqueño al neoexpresionismo de Neo Rauch, pasando por los trabajos más expresivos de Goya o la inclinación hacia lo siniestro del cine de Buñuel y Lynch-, pero se hace evidente que lo mucho que la producción de esta autora tiene de imponente, también sobre el papel, es muy individual y tiene que ver con la plasmación de mundos que giran en torno a misterios y traumas sólo aquí apuntados, abiertos a la lectura de los espectadores.
La pintura de Juana es indómita, como reza el título de esta exposición, porque se resiste a caber en etiquetas y en análisis cortos y despliega, mejor, todas sus posibilidades a quien se acerca a ella desde la intuición y entabla relaciones más emocionales que conscientes con cada obra: nos esperan individuos en comunión o casi en lucha con la naturaleza, en actitud de juego o de desafío, doblegados por su equipaje o soportándolo, inmersos en ejercicios de misterio, demostrando poderío o soledad y, a veces, acercándose a la brujería.
Complejas y agitadas, estos trabajos parecen beber sobre todo del inconsciente, porque ninguna otra fuente comulga con esa fuerza con la incertidumbre. Las manos (incluso los pies) expresan mucho más que los rostros.

Juana González. Maleta, 2018

Juana González. Monólogo, 2023
Dos plantas más abajo en el mismo edificio de Antonio Palacios, otra antología homenajea a las manos que, más allá de diseñar muchos de los logotipos españoles más difundidos, investigaron las posibilidades del color como gran organizador de espacios y de nuestra misma percepción. Una exhibición, a cargo de Pepe Cruz-Novillo Jr. y Elena Fernández Manrique, repasa su medio siglo de trayectoria a través de pinturas, esculturas, audiovisuales, maquetas y dibujos preparatorios, junto a documentación y material de archivo.
Subraya esta propuesta, por tanto, que la labor de Cruz Novillo trascendió en mucho la del diseño: abarcó muchos formatos y escalas, llegó a la aritmética y el sonido y se organizó en líneas o ciclos que abarcaron muy distintas derivas. Si, en los sesenta, este autor conquense analizó las posibilidades combinatorias de las formas y el color, en su primera muestra individual, en 1972 y en la sala Skira, demostró que los procesos eran las bases de su práctica, y los resultados su fruto un punto menos esencial.

Cruz Novillo. CentroCentro, 2026

Cruz Novillo. CentroCentro, 2026
Tras esa exposición, importante en su trayectoria, emprendió investigaciones distintas, éstas centradas en la percepción, el consumo y la manipulación de las imágenes, previo apropiacionismo de éstas, pues las que utilizaba procedían del cine, los medios de comunicación y la historia del arte. Aplicó su sistema combinatorio a fotogramas (Mata-Hari, 1995), instantáneas de prensa (Diafragma Tres 3214 Budapest, 1997) y pinturas de Velázquez o Cézanne, estas últimas en su serie Tribute (Descendimiento de la cruz, 1999; Still life for Cézanne, 2002), con el propósito de diseccionar, más que temas y sujetos representados, el mercado visual (y de consumo) del que éstos han formado parte.
Sería ya a mediados de los noventa cuando Cruz Novillo sumó a su producción el tiempo y el sonido, articulando el concepto de diafragma y asociando notas a tonalidades. Pretendía generar así nuevos lazos entre la música -y, por tanto, su indisociable tiempo- y el color, una labor que tuvo como manifestación primera el Diafragma dodecafónico Opus 14, una pieza que vertebró valiéndose de un algoritmo digital en 2010 con el fin de que pudiera desarrollarse a lo largo de casi 34.000 siglos, un número no casual, sino vinculado a una escala combinatoria de proporciones, efectivamente, cósmicas.

Cruz Novillo. CentroCentro, 2026

Cruz Novillo. CentroCentro, 2026
«Juana González. Indómita pintura»
Del 28 de octubre de 2026 al 18 de abril de 2027
Cruz Novillo
Del 8 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027
Plaza de Cibeles, 1
Madrid