En la isla de Elsa Morante
Se habría dicho que, por el mero hecho de existir y de ocupar un espacio delante de él, la muchacha cometía un abuso, un atropello al derecho de Wilhelm Gerace a sentirse libre como los ángeles, y yo encontraba muy legítimo el infantil encarnizamiento con que mi padre lo defendía. En efecto, ese derecho aparecía
Leer +