
El pasado mes de junio, la última edición de Cerartmic, primera feria madrileña dedicada íntegramente a la cerámica, nos permitió conocer a Ana Daganzo, nuestra fichada esta semana: de la mano de Proyecto H, y junto a Livia Marín y Paloma de la Cruz, presentó sus trabajos en la Fundación José Ortega y Gasset – Gregorio Marañón. Un poquito antes, en abril y mayo, quienes pasaran por la Sala de Exposiciones de la Universidad Autónoma de Madrid pudieron disfrutar de su exhibición individual «Un jardín hostil», que se basaba en el estudio de la flora ruderal, un conjunto de especies vegetales que son capaces de establecerse, reproducirse y modificar microhábitats en suelos empobrecidos y marcados por la acción humana; en definitiva, enfrentados a la adversidad.
Graduada en Diseño por la Universidad Francisco de Vitoria y Máster en Bellas Artes por la University for the Creative Arts de Canterbury, Daganzo ha ofrecido otras muestras monográficas, desde hace casi una década, en el KirkTheatre de esa misma ciudad de Canterbury, el Museo de la Alquimia de Córdoba, la Projekteria Art Gallery de Barcelona, el Colegio de España en París, el Museo Can Trincheria y el Hospicio de Olot o la Casa Chirimías de Granada, mientras que su participación en colectivas le ha llevado a centros como la Térmica malagueña, el Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca, la Iglesia de San Lorenzo de Úbeda, la Tabakalera de San Sebastián, el Círculo de Bellas Artes, la Sala El Brocense de Cáceres, el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, la Sala Amadís de Madrid, el alemán Böblinger Kunsteverein, Matadero Madrid, la Fundación Antonio Gala de Córdoba o la Fundación Caja Rioja, entre otros muchos. Asimismo, hemos podido encontrarla en citas como JustMad, Art Photo Barcelona, la berlinesa Paper Positions o Photo Patagonia.
Ha recibido Daganzo becas de la nombrada Casa de las Chirimías, de Etopía (Zaragoza), la Bienal de Olot, el Ministerio de Cultura (FormARTE), el INJUVE o Mutua Madrileña y le han concedido premios la Comunidad de Madrid -este año se suma a sus Circuitos de Artes Plásicas-, la Sala El Brocense cacereña, el Gobierno de Cantabria (Pancho Cossío), el Instituto Riojano de la Juventud (Muestra de Arte Joven) o el Ayuntamiento de Salamanca (Jóvenes Creadores). Asimismo, ha desarrollado residencias en la Fundación Antonio Gala, el Colegio de España en la capital francesa o la citada Térmica de Málaga, y muy pronto acudirá a Alcora (Co-net), de la mano de Cerartmic.
Se suma Ana a esta sección porque queremos saber más de la diversidad de materiales que emplea en sus instalaciones -del papel a la cerámica esmaltada, de la resina al vidrio-, de la relación de algunos de ellos con su propia memoria y de su inclinación hacia aquello que suele pasar desapercibido, pero, a sus ojos, guarda un halo poético. También de la presencia en sus creaciones de formas que remiten a lo natural y a la posibilidad de conjugar patrones caóticos y ordenados que beben de lo orgánico.

Ana Daganzo. Videre Sonum. Casa Chirimías, Granada, 2025

Ana Daganzo. Videre Sonum. Casa Chirimías, Granada, 2025

Ana Daganzo. Videre Sonum. Casa Chirimías, Granada, 2025
Esa multiplicidad de elementos tiene que ver con una vocación de recolección temprana y con sus buenas dotes para imaginar otras vidas para objetos o plantas: Desde pequeña me he sentido muy vinculada a lo creativo y siempre me ha gustado pararme a observar lo que me rodeaba. Me abstraía con mucha facilidad. Jugaba a imaginarme una historia detrás de todo lo que veía.
También me encantaba dibujar, escribir y recolectar pequeñas cosas, como piedras, objetos o plantas.
Con el paso de los años tuve claro que me gustaría trabajar en algo relacionado con la creación, pero no fue hasta el último año de carrera, cuando conocí a algunos artistas y su trabajo, cuando sentí como una posibilidad real dedicarme a las artes visuales de manera profesional.

Ana Daganzo. Formas entópticas. Volver dentro del cuerpo. Sala Amadís, Madrid, 2020

Ana Daganzo. Alfabeto celeste. Volver dentro del cuerpo. Sala Amadís, Madrid, 2020
Su producción comulga, en algún punto, con el que fue afán de ciertos surrealistas -encontrar lazos entre enseres dispares-, pero, más allá de esos azares, la naturaleza bajo sus pies y sobre nuestras cabezas es su mayor fuente creativa: Me interesan mucho las conexiones entre elementos que aparentemente no tienen relación. Elijo los temas en función de la curiosidad. Mirar el mundo implica capturar detalles, ver lo que une todo lo diverso, dejarse llevar por el azar.
Los mundos de la botánica, la geología y la astronomía me inspiran mucho. Lo fractal, sus correspondencias, sus mutaciones y sus transformaciones. La visión y lo fisiológico, desde sus fenómenos no referenciales y la presencia del cuerpo en los sentidos.

Ana Daganzo. Cuatro estratos y una vía, 2021

Ana Daganzo. Juegos de equivalencias, 2016. Muestra de Arte Joven La Rioja, 2021
Sus piezas cerámicas, lo apuntamos, son ante todo diversas y no es esa la única técnica con la que ha trabajado; cultiva también la fotografía en su dimensión técnica y procesual: Trabajo con distintas técnicas dependiendo del proyecto, y me encanta probar materiales y procedimientos nuevos.
Me interesa mucho la fotografía, especialmente algunas técnicas analógicas y experimentales, como el quimigrama y la cianotipia, que me permiten jugar con las reacciones químicas, utilizar distintos soportes y pintar con sus emulsiones.
También trabajo habitualmente con cerámica, donde investigo y pruebo con distintos tipos de esmaltes en las piezas, y otros materiales como resinas, vidrio o papel, que me permiten explorar el volumen y el espacio.

Ana Daganzo. Reacciones, 2019
Sus referentes, nos explica Daganzo, son amplios. Desde fotógrafos de vanguardia que revolucionaron el medio desde sus puntos de vista hasta autores que se valen principalmente de la cerámica: Encuentro inspiración en experiencias muy diversas. Desde un paseo por el campo, una mañana en la playa, salir a ver el cielo nocturno en verano, consultar libros antiguos sobre temas como botánica y óptica o visitar tiendas de antigüedades.
Me nutre conocer el trabajo de otros artistas que abrieron camino en algunos de los campos por los que tengo más interés. En este sentido, algunos de mis referentes en el campo de la abstracción y la experimentación fotográfica son Berenice Abbott, Moholy-Nagy, Pierre Cordier, Man Ray, Laurent Millet, Susan Hiller, Kei Ito o Thomas Ruff.
También admiro el trabajo de muchos artistas contemporáneos que emplean la cerámica como medio principal, como por ejemplo Mel Arsenault, Markus Karstieß, Kate Newby, Heidi Lau o Brie Ruais.

Ana Daganzo. Transmutaciones. Projektería Art Gallery, 2019

Ana Daganzo. Transmutaciones. Projektería Art Gallery, 2019
Entre sus trabajos fundamentales hasta ahora, elige Ana hablarnos de dos distintos en sus técnicas pero derivados, ambos, de su observación atenta: Organizo mis proyectos en base a una línea de investigación. Una de las más importantes de mi trayectoria es la que he construido en torno a la percepción. Comenzó en 2019 con Chaos Lumineux, que pude desarrollar gracias a una Ayuda Injuve, que se adentraba en la experiencia visual y que se materializó en varias series fotográficas y una instalación en resina. Más adelante, exploré en profundidad algunas tipologías específicas de sus fenómenos, que pude presentar en Olot gracias a su beca (2022-2024).

Ana Daganzo. Mirar al cielo. La visión esquiva. Hospici de Olot, 2024

Ana Daganzo. Fosfenos. La visión esquiva. Hospici de Olot, 2024

Ana Daganzo. La visión esquiva. Hospici de Olot, 2024
Un jardín hostil es el título de un proyecto reciente que comenzó con una investigación teórica en la unidad botánica de la Universidad Autónoma de Madrid, que me permitió conocer las estrategias defensivas de las plantas que crecen en entornos adversos. Derivó en un conjunto de piezas realizadas en cerámica y cianotipia que ahondan en la capacidad organizativa de la vida vegetal.

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026
Dentro de muy poquito, desde el 16 de septiembre, encontraremos a la artista en la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid: Ahora estoy preparando una instalación en gran formato elaborada en resina y bioplástico, titulada Visual Glitch, para la exposición de Circuitos de Artes Plásticas 2026, que se inaugurará a mediados de septiembre. Está relacionada con mi investigación sobre los sentidos y la visión, y habla sobre las sensaciones no referenciales del funcionamiento del cuerpo y su experimentación.
Asimismo, también a mediados de septiembre, iniciaré la residencia de CeramicRes de Co-net_ en Alcora, donde desarrollaré una propuesta sobre la vegetación que emerge en las canteras de arcilla de la zona, un contexto específico en un entorno altamente transformado por la mano humana.
Seguid sus pasos aquí: https://www.anadaganzo.com/

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026

Ana Daganzo. Un jardín hostil. Universidad Autónoma de Madrid, 2026