Eli Cortiñas, Miguel Ángel Rojas o Marta Minujín cerrarán el año en el Museo Reina Sofía

Lo performativo y el deseo de ampliar el canon centran su próxima programación

Madrid,  07/09/2026

Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, ha presentado hoy un avance de las exposiciones que veremos en sus salas en el nuevo curso expositivo; muestras marcadas, según ha explicado, por la voluntad de subrayar la importancia del cuerpo y la acción performativa en el arte contemporáneo, del deseo de conceder participación activa a los visitantes y de impulsar ejercicios de ampliación del canon de la historia del arte, a través de la inclusión en su programa de autoras y de geografías hasta ahora relegadas.

Abrirá la temporada, el 23 de septiembre, la canaria Eli Cortiñas, en el Espacio 1 del MNCARS, destinado a cine de exposición. Su exposición, “La máquina sueña con humo”, parte de la invitación del centro para revisitar una obra que ya produjo hace diez años y que el Reina Sofía ha adquirido: Lo más dado de lo dado. A través de una meticulosa labor de archivo a partir de metraje encontrado, la artista pone de relieve cómo el cine estadounidense de aventuras -como la exitosa serie de películas Tarzán- ha determinado el imaginario popular sobre los pueblos africanos desde una otredad ligada a una mirada colonial. A esta pieza de vídeo se suma, en este nuevo proyecto, una instalación de nueva producción relativa al aparato del museo y a los actuales dispositivos tecnológicos de producción y difusión de imágenes.

Valiéndose de la inteligencia artificial y de archivos de imágenes licenciados con propósitos comerciales, Cortiñas ha ideado una escenografía que denuncia la falsa neutralidad de los lugares de exposición.

Eli Cortiñas. Lo más dado, 2016. © Eli Cortiñas, VEGAP, Madrid, 2026

Ya el 11 de noviembre recalará en el Reina Sofía el colombiano Miguel Ángel Rojas, cuya creación, desde hace medio siglo, aborda asuntos sociales relevantes para su país, desde el narcotráfico y la violencia hasta la educación, la migración, la descolonización o la explotación de recursos naturales, además de su propia homosexualidad.

En Madrid desplegará “La noche”, una propuesta en la que la oscuridad remite a la penumbra de las salas de proyección y al negro de los carbones con los que el artista diseña aparentes cartografías de territorios erosionados para denunciar la perturbación del paisaje amazónico a causa del extractivismo, desde una mirada a medio camino entre la tragedia y la mirada alternativa.

Podremos contemplar una selección de las principales obras de su carrera, en las que subraya el contraste entre el rescate de los valores populares y autóctonos con los males causados por el narcotráfico colombiano y establece con sus retratados una relación de intimidad y cercanía. Ha declarado Rojas que el cuerpo humano es la sede, el lugar sensible, el lugar de placer, del dolor, de los deseos, de las fobias, de la conciencia, de la mente. 

Miguel Ángel Rojas. DAMA CHIBCHA, 1986. Cortesía Galería La Cometa

Una semana después, llegará al Museo Reina Sofía la argentina Marta Minujín, ganadora hace una década del Premio Velázquez y autora de happenings e instalaciones que suelen involucrar al espectador. Presentará La Menesunda, una de sus piezas inmersivas fundamentales, originada en 1965, en la que el público debía abandonar su actitud contemplativa para sumergirse en una experiencia multisensorial.

Su versión en Madrid se basará en estudios del Museo Moderno bonaerense y se acompañará de fotografías, dibujos y distintos materiales de archivo.

Marta Minujín. La destrucción, 1963. Getty Research Institute, Los Ángeles. Donación de la Fundación Roy Lichtenstein en memoria de Harry Shunk y Janos Kender. Fotografía: Shunk-Kender ©J. Paul Getty Trust

En 2027, la primera exhibición del MNCARS será para Anne Truitt, pionera del minimalismo que exploró los límites de la percepción a través de la línea y del color, configurando su obra desde la interacción entre el logos de las formas geométricas y la fluctuación magnética de las tonalidades. Ésta será su primera retrospectiva europea y llega tras su paso por el Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen de Düsseldorf y el Musée Grenoble.

Otra artista argentina protagonizará exhibición desde marzo, en colaboración con el MALBA: Fernanda Laguna, con “Mi corazón es un imán”. Esta autora busca belleza en lo cotidiano y la disolución de las fronteras entre vida y creación. Veremos sus pinturas, dibujos, collages, bordados, esculturas, instalaciones y vídeos, junto con cuadernos, libros de poesía y novela y material fotográfico personal.

Y en la mencionada apertura a geografías desatendidas, en abril recalará en el MNCARS la iraní Monir Shahroudy Farmanfarmaian, fallecida en 2019 y maestra en la conjunción de la abstracción de la vanguardia neoyorquina y los patrones, colores y repeticiones del arte persa.  De ella se ha organizado otra antología, coorganizada con el Moderna Museet de Estocolmo y el Kunstmuseum de La Haya, que incidirá en su conexión con los principios filosóficos sufíes.

Monir Shahroudy Farmanfarmaian. Group 9 (Convertible Series), 2010. Familia de Monir Shahroudy Farmanfarmaian

En las mismas fechas, en el Palacio de Velázquez se trazará un recorrido por la práctica creativa de La Ribot desde los noventa. Se reúnen sus Piezas distinguidas, que proponen un campo de juego en los museos donde confluyen el cuerpo de la artista y el de los visitantes.

La exhibición se completa con una metaperformance de nueve horas de duración en la que se activan esas obras a modo de un cuerpo vivo, continuo y mutable.

Otra retrospectiva se presentará en el Reina Sofía el mismo mes: la de la sudafricana Marlene Dumas. Sus pinturas, ligadas al placer, la violencia, el duelo o el deseo, destacan por su intensidad psicológica y su estudio de asuntos vinculados a la identidad, la emoción y la representación. Podremos ver sus pinturas, dibujos y collages datados desde los setenta.

Por último, y ya el 8 de julio, veremos de nuevo en el Palacio de Velázquez a la artista de origen filipino Pacita Abad, que abandonó obligada su país tras participar en una manifestación estudiantil contra la dictadura de Ferdinand Marcos y se asentó progresivamente en Estados Unidos, Latinoamérica, Asia y África.

Allí donde residió denunció injusticias en composiciones de gran formato, entre ellas pinturas a las que aplicaba la técnica textil del trapunto: un método de creación de patrones acolchados y cosidos que tienen su origen en la Italia del siglo XIV.

En la organización de esta última muestra, el Reina Sofía colabora con el MUDAM de Luxemburgo y el EMMA de Finlandia.

Pacita Abad. Subali, 1983. Pacita Art Abad Estate Singapur

Pacita Abad. Subali, 1983. Pacita Art Abad Estate Singapur