La escultura renacentista en Florencia cambió para siempre hacia 1440, cuando Luca della Robbia articuló una fórmula secreta para la elaboración de relieves y estatuas de terracota vidriada. Este autor y sus herederos, Andrea y Giovanni, perfeccionaron audazmente estas técnicas y, durante el siglo siguiente, su taller familiar transformó la arcilla local y los vidrios de colores en piezas incomparables que resplandecían con luz propia. Elogiadas en su época como «casi eternas», hoy en día resultan tan vibrantes y luminosas como cuando salieron del horno hace quinientos años.
El Metropolitan Museum of Art de Nueva York posee la mayor y más importante colección de terracotas vidriadas de Della Robbia en Estados Unidos; la mayoría ha permanecido almacenada durante décadas. Por primera vez, la muestra «Redescubriendo a Della Robbia en el Met» presenta en una única sala una docena de esas composiciones maestras, creadas por tres generaciones de la familia Della Robbia, rescatadas ahora de los depósitos del centro, restauradas y, a veces, reatribuidas gracias a nuevas investigaciones. Se exhiben estas esculturas junto a dos importantes préstamos de coleccionistas privados.

Andrea della Robbia. The Lehman Madonna, hacia 1470–1475. Metropolitan Museum of Art