En su senda de analizar para el público español los proyectos de arquitectos internacionales que desarrollan sus trabajos prestando una atención fundamental a las necesidades de sus moradores o usuarios, a la sostenibilidad de sus materiales, más allá de sus valores estéticos, y a la imbricación en el territorio, el Museo ICO acaba de abrir al público la muestra «Anupama Kundoo. Construyendo conocimiento», dedicada a esta arquitecta india con casi cuatro décadas de trayectoria que viene concibiendo su actividad como fuente de conocimiento y también de puesta en cuestión de modos de hacer estandarizados.
Precisamente la despersonalización y los hábitos industrializados en la arquitectura son dos de las convenciones que señala y trata de evitar Kundoo, atenta al devenir de sus propios espacios en el tiempo y al comportamiento, en ese transcurso de las décadas, de los materiales que utiliza, en relación con el factor humano y también con el climático. Es por eso que, como apunta el título de esta exhibición, esta autora entiende su disciplina, esencialmente, como un campo de investigación y de conocimiento en el que cada propuesta no termina en el tejado, sino en el estudio. También en el terreno del saber, y no en el puramente tangible, su hacer es impulsado por la circularidad.
En el Museo ICO nos esperan, en un recorrido comisariado por el propio equipo de la arquitecta -Anupama Kundoo Architects-, dibujos, maquetas, fragmentos de edificios, materiales, prototipos y charlas documentadas que dan cuenta de las transformaciones que experimentan sus ideas desde el alumbramiento hasta que se trasladan al terreno y se ponen en manos de los trabajadores. Se organiza la muestra estructurando las salas como si el conjunto del centro se equiparara a un árbol, con sus raíces, su tronco y sus frutos.
Las primeras se corresponden con el capítulo La arquitectura del tiempo, que alude a las fuentes de la investigación de la obra de Kundoo y de sus indagaciones en los materiales: el segundo, a una sección centrada en su trayectoria, también como profesora, en la que viene vinculando una vertiente teórica y otra práctica, sintetizando y equilibrando ambas; y los últimos, con un repaso a sus proyectos en distintas escalas y de muy distinto tipo, construidos o no. Y, como un árbol se nutre de la luz, del agua y los nutrientes de la tierra, la india prefiere recalcar la abundancia posible a hallar en las capacidades humanas, el tiempo y los recursos disponibles que la escasez, por más que ésta pueda hacerse evidente.

Anupama Kundoo. Fotografía: Julio César González. Museo ICO
Una de las propuestas más interesantes de la muestra será la recreación a escala 1:1 de una porción de la vivienda personal de Kundoo, Wall House, erigida en Auroville, India, a fines de los noventa. Aunque Alemania es otro eje básico de su labor, esta casa puede considerarse su laboratorio a la hora de experimentar con tecnologías de construcción apropiadas y adaptadas al bienestar de los usuarios y los constructores. Sus alrededores son propicios para las indagaciones de la arquitecta: Auroville se concibió como un proyecto de urbe humanista que favoreciese la generación de una conciencia colectiva de la edificación y de la vida en común partiendo de la confluencia de los ensayos prácticos de profesionales de todo el mundo.
En Auroville ha podido Kundoo, por tanto, vertebrar una forma de trabajo basada en la colaboración entre artesanos, técnicos, estudiantes y comunidades locales, un modo de hacer constante en sus proyectos residenciales, sus edificios públicos y en los diseños urbanos que podemos conocer en la exposición. No hay edificación, explica, que no sea empresa colectiva y que no implique compartir valores. Tampoco que no entrañe una sucesión de ensayos previos (pruebas, errores), múltiples concepciones provisionales y puntos de partida que no lo serán de llegada, por eso este montaje concede un rol orgánico y básico a sus procesos.

Anupama Kundoo. Fotografía: Julio César González. Museo ICO

Anupama Kundoo. Fotografía: Julio César González. Museo ICO
Precisamente para Auroville ideó su primera vivienda, ya experimentando con las posibilidades del clima y las formas de habitar: corría 1990 y se trataba de Hut Petite Ferme. Algunas de las investigaciones que entonces emprendió tomarían forma en la mencionada Wall House (1996-2000), representada en los fondos del MoMA por sus avances en el terreno de la ventilación y la porosidad. También en India, pero en Puducherry, diseñó en 2008 un conjunto de viviendas destinadas a niños sin hogar y construidas con tierra y cocidas in situ, de modo que las propias casas funcionasen temporalmente como hornos durante la construcción, y una década más tarde creó la Biblioteca Nandalal Sewa Samithi, levantada con ladrillo local y ferrocemento y destinada a los vecinos. Es uno de sus logros más originales: su cubierta se inspira en un libro abierto, y sus juegos de luz, en el braille.
Sus proyectos más recientes estudiados en el museo ICO son el Pabellón para la Feria Internacional del Libro de Calcuta (2025) y el Plan director Kingscoast de Albania, aún en curso. El primero lo integran módulos de estanterías que generan un espacio abierto para la lectura y el encuentro, y que luego podían ser reutilizados en infraestructuras sociales; el segundo plantea una ecociudad basada en la regeneración del territorio, el cuidado de la biodiversidad, la movilidad peatonal, la gestión eficiente del agua y de las energías renovables.
«Construyendo conocimiento» es la primera presentación individual de Kundoo en nuestro país, pero hace una década recaló en la Bienal de Arquitectura de Venecia, el Architekturzentrum Wien (Az W) austriaco o el Louisiana Museum of Modern Art danés, esta última hace un lustro. También participó, hace una década y en el mismo Museo ICO, en la colectiva «The Architect is Present».


«Anupama Kundoo. Construyendo conocimiento»
Paseo del Prado, 4
Madrid
Del 29 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027