Soto, hilos verticales para la cuarta dimensión

El Museo Guggenheim dedica una retrospectiva al artista venezolano

Bilbao,

Medio mes después de que el Museo Guggenheim presentara una antología de un fotógrafo sin el que no es posible entender la contemporaneidad dentro y fuera de Alemania, Thomas Struth, el centro bilbaíno inaugura “Soto. La cuarta dimensión”, retrospectiva de este artista que hace hincapié en su producción abstracta y dinámica y que tiene como eje los célebres Penetrables, sus esculturas de gran formato y participativas. En ellas, según explicó el propio autor, el espectador se adentra por hilos verticales o barras que llenan la totalidad del espacio disponible y constituyen la obra en sí. A partir de ese momento, espectador y obra quedan entreverados de forma física e inextricable.

Son 60 los trabajos que forman parte de esta muestra, organizada en colaboración con el Atelier Soto francés: además de dichos Penetrables, veremos un buen número de pinturas y obras murales representativas de las contribuciones del venezolano al arte cinético durante las décadas de los cincuenta y los sesenta.

Jesús Rafael Soto. Penetrable blanco y amarillo, 1968
Jesús Rafael Soto. Penetrable blanco y amarillo, 1968

Tampoco faltan en Bilbao piezas de sus series Volúmenes virtuales (obras verticales semejantes a grandes figuras geométricas suspendidas en el aire), Extensiones (piezas de suelo de las que parece emerger una masa cromática que en ocasiones nos resulta opaca y otras muy suave, como un halo) y Progresiones (obras de formas aéreas que parten tanto del suelo como del techo para encontrarse en secuencias cinéticas, de ahí su nombre, y que sugieren tensiones interrumpidas).

El último gran proyecto que forma parte de “Soto. La cuarta dimensión” es la espectacular instalación Sphère Lutétia, que puede contemplarse junto al estanque del Guggenheim en los cuatro meses que durará esta exposición (hasta el 9 de febrero).

Hay que recordar que, en su medio siglo de carrera, Soto planteó reflexiones hondas sobre la función social del arte (contemporáneo) y las posibilidades de su alcance, cuestionando también las fronteras entre las disciplinas de la pintura y la escultura y profundizando en un camino que le llevaría a convertirse en uno de los creadores revolucionarios que dieron entidad al objeto como pieza artística.

Jesús Rafael Soto. Sin título (Composición dinámica), 1950
Jesús Rafael Soto. Sin título (Composición dinámica), 1950

Tras sus primeras investigaciones ligadas al Op Art, se unió al primer grupo parisino de artistas cinéticos junto a Jean Tinguely, Iacov Agam o Victor Vasarely; adentrándose igualmente a fondo en las propuestas del colectivo Zero y en el círculo de autores reunidos en torno a la galería Signals de Londres.

Corría 1967 cuando trabajó en sus primeros Penetrables, que no abandonaría hasta el fin de su carrera: se trata, como decíamos, de estructuras cúbicas de gran tamaño que constaban de filamentos colgantes de metal o plástico. Mientras los llevaba a cabo, continuó produciendo pinturas y arquitecturas, estudiando el potencial participativo de estas últimas: los espectadores pueden adentrarse por completo en ellas.

Jesús Rafael Soto. Penetrable, 1982
Jesús Rafael Soto. Penetrable, 1982

Desde entonces y hasta su muerte, en 2005, realizaría asimismo un buen número de proyectos comisionados para diversas instituciones, y estas a su vez le brindaron numerosas retrospectivas, aún en vida: fue el caso del Stedelijk Museum de Ámsterdam, el Guggenheim de Nueva York, el Palacio de Velázquez (Museo Reina Sofía) o el Jeu de Paume parisino.

La exhibición del Guggenheim Bilbao, comisariada por Manuel Cirauqui, hace hincapié en las experiencia estética y vivencial que permite la producción de Soto en cuanto a percepción de la temporalidad e intensidad inmersiva: buscó el artista evocar, una y otra vez, una cuarta dimensión a través de su personal manejo de espacios y formas plásticas, heredando el legado de espiritualidad de las vanguardias. Estaba convencido de que artistas, científicos y filósofos compartían misión e intereses en sus investigaciones.

Jesús Rafael Soto. Sin título, 1958
Jesús Rafael Soto. Sin título, 1958

La exhibición se completa con la presencia de parte del archivo de Soto, con el fin de que podamos contextualizar sus prácticas y las razones de la alta valoración de su producción a mediados del siglo pasado. También con una conversación con el músico Paco Ibáñez (el 19 de octubre), que mantuvo con él una estrecha amistad, y con dos recorridos guiados por Manuel Cirauqui y Luz Maguregui, dentro del ciclo Visiones Compartidas. Serán los días 23 de octubre y 6 de noviembre.

Jesús Rafael Soto. Serie Sotomagie, 1955
Jesús Rafael Soto. Serie Sotomagie, 1955

 

“Soto. La cuarta dimensión”

MUSEO GUGGENHEIM BILBAO

Avenida Abandoibarra, 2

Bilbao

Del 18 de octubre de 2019 al 9 de febrero de 2020

 

 

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