María Aranguren, primera residente en la APGallery

Cada fin de semana, el público puede visitar su taller

Martín Muñoz de Ayllón,
María Aranguren. Flores 2
María Aranguren. Flores 2

Casi medio año después de su apertura, en noviembre de 2014, la APGallery de Martín Muñoz de Ayllón acoge, desde el pasado 21 de marzo, la primera residencia de una artista en su galería. La elegida ha sido la madrileña María Aranguren, una habitual de la Galería Astarté, y su proyecto se ha concebido como un estudio abierto al público, que cada fin de semana hasta el 17 de abril puede visitar su taller, conocer las obras que vaya realizando (pinturas que establecerán un diálogo con sus trabajos anteriores-policarbonatos celulares que ha llevado a cabo en los últimos años-y a su vez con el paisaje del entorno de esta sala segoviana). Además, quienes se acerquen a la APGallery podrán charlar con Aranguren y conocer de primera mano las fases de su proceso creativo.

Una vez finalizada la residencia, ya el 18 de abril, Aranguren, hasta el año pasado directora artística de “lametro”, sala de exposiciones de FGV en la estación de metro de Colón en Valencia, mostrará en una exposición individual abierta hasta el 2 de mayo los frutos de su estancia en la APGallery y las nuevas obras a las que esta residencia ha dado lugar.

La madrileña trabaja con materiales plásticos industriales, como los citados policarbonatos celulares y también metacrilatos y planchas con canales aislados y con distintos grados de transparencia. Ha investigado en el propio hecho de pintar jugando con colores, pigmentos, formas, transparencias, veladuras y brillos, manteniendo un estilo abstracto y utilizando un repertorio austero de elementos visuales con el fin de transmitir al espectador la mayor intensidad visual desde la depuración.

María Aranguren. Cruz morada, 2013
María Aranguren. Cruz morada, 2013

Sus trabajos son piezas contundentes y coloristas que trasmiten cierta espontaneidad a la vez que no pueden entenderse sin toda la experiencia del trabajo anterior de la artista, que constituye, en definitiva, una reflexión sobre el proceso creativo y la percepción.

El propósito de Marta Maíz y Enrique Herrada, directores de este espacio, al iniciar este formato expositivo que acompaña las muestras en sí de una residencia previa, es ofrecer a los creadores la posibilidad de entablar un diálogo con el paisaje y sumar esa experiencia a su proceso de trabajo, así como facilitar al público de la galería el acceso directo, el conocimiento sin mediadores, del artista en su propio contexto de creación.

Así la APGallery incide en el que es uno de sus puntos fuertes: exponer arte contemporáneo en un contexto natural en el que no en demasiadas ocasiones puede verse y en el que, a su vez, el espectador se muestra especialmente receptivo a la belleza de las piezas.

En palabras de los responsables de la galería, se pretende “entender la experiencia de la contemplación de la obra de arte contemporánea como una vivencia integral, intelectual y sensorial, asociada al paisaje. Así mismo, plantea incorporar “el viaje” – entendido como observación de la transformación paulatina de la escena y de los ritmos cotidianos – como una variable a añadir en la percepción y sensibilidad del espectador”.

 

 

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