De Monet a Matisse, pintura en el jardín

La Royal Academy estudia su representación entre 1860 y los veinte

Londres,
Wassily Kandinsky. Murnau The Garden II, 1910
Wassily Kandinsky. Murnau The Garden II, 1910

Tomando a Monet como punto de partida, la Royal Academy of Arts de Londres analizará la vigencia de los jardines en las representaciones pictóricas entre los comienzos de la década de 1860 y los años veinte del siglo pasado en la muestra “Painting the Modern Garden: Monet to Matisse”, que podrá visitarse entre el 30 de enero y el 20 de abril y reunirá 120 obras.

Las fechas de estudio coinciden con los años previos a la gestación del Impresionismo, el desarrollo del Postimpresionismo y la irrupción de las vanguardias de comienzos del s XX, así que la exposición nos permitirá comprobar cómo se reflejó la evolución general de la historia del arte en las representaciones de un motivo tan aparentemente tradicional como el jardín, sea este personal, público, silvestre o humanizado.

Monet fue posiblemente el más importante creador de jardines pictóricos de la historia de la pintura; él mismo reconoció que debía su inspiración a las flores, pero el mundo hortícola también fascinó, como sabemos, a artistas como Renoir, Cézanne, Pissarro, Manet, Sargent, Kandinsky, Van Gogh, Matisse, Klimt y Klee.

Este motivo proporcionó a todos ellos – en España, también, a Sorolla o Santiago Rusiñol – la libertad de explorar las luces y tonalidades siempre cambiantes de las plantas, experimentando de ese modo nuevos caminos aplicables a otros géneros. Si Sargent, como Sorolla o Max Liebermann, lo abordaron desde un punto de vista más pegado a la tradición naturalista, Van Gogh o Matisse los dotaron de tonalidades brillantes y los elaboraron con técnicas más arriesgadas.

De Monet podrán verse en Londres un buen número de trabajos, incluyendo el tríptico monumental Agapanthus, que ha sido reunido especialmente para la ocasión, y otras obras fundamentales de la exhibición serán el retrato del propio Monet en su jardín de Argenteuil a cargo de Renoir o uno de los jardines de Kandinsky en Murnau.

Hay que recordar que algunos artistas sumaron a su talento como pintores su pericia en la jardinería: es el caso del impresionista Gustave Caillebotte, que cultivó un vergel propio en Petit-Gennevillers, cerca del de Monet en Giverny, y que nos ofrece en sus pinturas valiosas aportaciones de la horticultura de su tiempo. Bonnard, siguiendo la estela de Monet, imprimió al suyo aires más agrestes y menos humanizados y Emil Nolde también representó a menudo las flores que él mismo cultivaba en el jardín de su casa del norte de Alemania.

La muestra ha sido organizada en colaboración con el Cleveland Museum of Art.

Joaquin Sorolla. Louis Comfort Tiffany, 1911
Joaquin Sorolla. Louis Comfort Tiffany, 1911

 

Pierre Bonnard. Resting in the Garden, 1914
Pierre Bonnard. Resting in the Garden, 1914

 

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