Argentino residente en Berlín, Tomás Saraceno se formó en Arquitectura y Arte en Buenos Aires, Fráncfort y Venecia y lleva ya varias décadas explorando la relación del individuo contemporáneo y el medio ambiente, no desde la creencia de que sus trabajos ayuden a cambiar el mundo, pero sí desde la convicción de que la creación puede generar alianzas e interacciones con otras disciplinas que contribuyan a propiciar el conocimiento y el respeto de la naturaleza.
Hace dos décadas instaló su estudio en Fráncfurt y en 2012 lo trasladó a Berlín, a la que fue sede de la antigua fábrica de papel fotográfico AGFA; allí ha dado forma a algunos de sus proyectos más célebres, como Air-Port-City/Cloud City, una utopía de metrópolis voladoras compuestas por plataformas habitables similares a células que migran y se recombinan tan libremente como las nubes mismas. Forman parte de sus análisis sobre la posibilidad de una futura existencia aérea y han generado una comunidad internacional que integran creadores y profesionales de áreas muy diversas que trabajan por la gestación de contextos libres de fronteras y de combustibles fósiles; se llama Aerocene, y de su mano logró Saraceno, hace unos años, alcanzar el récord mundial del primer y más largo vuelo tripulado y propulsado únicamente con energía solar.
No son ajenos estos desarrollos al hondo interés de este autor por las arañas, que le ha llevado a crear todo un departamento en su taller para la investigación de estos animales y a valerse de las telarañas como material para sus piezas, buceando en el proceso que implica hacerlas y en las posibilidades de su expansión.

Tomás Saraceno. Ancestral Futures. Haus der Kunst. Fotografía: Agostino Osio
Haus der Kunst traza ahora un recorrido por su trayectoria en la muestra “Ancestral Futures”, que puede visitarse hasta febrero del año que viene y, además de diseccionar esas investigaciones de largo recorrido en torno a las arañas y la vida aérea, incorpora una pieza ligada a los propósitos del land art que quedará instalada de forma permanente en este centro: El santuario del agua, llevado a cabo también de forma colaborativa, junto a las comunidades indígenas de las Salinas Grandes, en el noroeste de Argentina.
La muestra, que se extiende por todo el edificio que alberga este museo de Múnich, incluye esculturas impulsadas por aire, hábitats multiespecie y entornos espaciales que transforman la experiencia de las estancias por parte del público, invitado a a reconsiderar las fuerzas ecológicas y sociales que participan de la actual transición energética. Las esculturas elaboradas por los miembros de Aerocene utilizan aire, radiación solar y energía infrarroja para imaginar nuevas formas de vida en la Tierra no dependientes de los combustibles fósiles, mientras que los trabajos integrados en su propuesta Arachnophilia examinan los sistemas materiales, conductuales y acústicos de diferentes especies, basándose en esa pesquisa a largo plazo sobre las estructuras tejidas por las arañas.
No es la primera exhibición en Haus der Kunst en la que las obras no se disponen únicamente sobre suelos y en pared. En 2023 y en la exposición «Nebel Leben», Fujiko Nakaya hizo que una bruma de niebla descendiese desde el tejado y se filtrase por las ventanas de modo que el mundo exterior penetrara en el edificio y el interior del centro se desbordara; en esta ocasión, las arañas alemanas también han desempeñado su papel en la preparación de esta iniciativa. Lo que comenzó como un intercambio práctico —encontrar arañas viviendo allí para la instalación Ride a Wind and Draw a Line— dio lugar a un diálogo más amplio entre la institución y el artista sobre vibraciones, permeabilidad y sobre la posibilidad de concebir una muestra temporal como un entramado de relaciones en lugar de como una arquitectura efímera compuesta por obras de arte e información.

Tomás Saraceno. Ancestral Futures. Haus der Kunst. Fotografía: Agostino Osio
Este museo llevaba tiempo planteándose cómo lograr que los visitantes también llegaran a conocer el centro a través de experiencias que se acumulen en el tiempo y permanezcan activas mucho después de que termine la visita. Si una colección de arte tradicional conserva objetos, el objetivo ahora era intentar construir algo más intangible: una colección de vivencias y recuerdos, que los espectadores puedan llevar en su memoria tras acudir a exposiciones, conciertos, performances, sonidos, conversaciones… y que quizá reactiven. En este sentido, la memoria misma se convierte en un medio que interactúa con un cuerpo arquitectónico que se despliega como un archivo, pero que en realidad es una partitura.
Y pocas prácticas artísticas han ahondado en los vínculos entre el recuerdo, la transmisión de saberes y su interconexión como la de Saraceno, de ahí que «Ancestral Futures» parta de una premisa simple: todo está conectado. El argentino ha navegado entre redes (literales y figurativas), sistemas atmosféricos, estructuras de aerosoles y formas colectivas de organización como maneras de comprender cómo las relaciones producen significado a partir de esos nexos; el título de la exposición sugiere, por eso, que los futuros no se inventan de la nada: surgen del conocimiento heredado, de las conexiones existentes y de nuestra capacidad para atisbar formas de coexistencia que a menudo han pasado desapercibidas.
Ya sea trabajando con arañas, científicos, arquitectos, activistas ambientales o, cada vez más, con comunidades nativas, Saraceno siempre regresa a la misma pregunta: ¿qué se puede percibir cuando desviamos nuestra atención de las entidades individuales a las relaciones que las sustentan? Gran parte de su obra sugiere que las fuerzas más significativas a menudo permanecen invisibles y esta exposición encuentra una de las expresiones más claras de ello en Algo-r(h)i(y)thms (2019), instalada precisamente donde la niebla de Nakaya disolvía la distinción entre arquitectura y paisaje.
Desarrollada a través de intercambios a largo plazo con investigadores que trabajan en bioacústica y comportamiento animal, esta instalación se inspira en el mundo sensorial de los arácnidos: los visitantes recorren una red de cuerdas suspendidas que funciona como un entorno vibracional, recalcando cómo se involucran en un mundo organizado a través de la vibración, en lugar de a través de la vista. Para las arañas, la visión desempeña un papel secundario: perciben a través de oscilaciones que viajan por sus telas; para ellas, éstas son un órgano sensorial, una forma de conocer el entorno mediante la oscilación. Este proyecto traduce esa condición en una forma única de percepción corporal, invitando a los visitantes a un mundo donde la experiencia depende de la resonancia y la transmisión, y también ofrece una clave para interpretar la exposición: cada obra de arte, y cada conjunto de conocimientos, adquiere significado a través de su enlace con el resto. Lo que parece separado se revela como imbricado en un conjunto.
«Ancestral Futures», asimismo, busca ensayar una sintaxis expositiva diferente: las obras de arte se intercalan con salas dedicadas exclusivamente al conocimiento, de modo que la investigación científica, el saber indígena, las realidades ambientales y los testimonios comunitarios habitan espacios de la misma escala e importancia que las propias obras. Estas salas no ofrecen información de contexto ni material didáctico complementario, sino que funcionan como enclaves interpretativos, con las galerías como textos murales extendidos. Así, una sala puede iluminar una obra de arte vista en estancias anteriores y otra puede cambiar el significado de lo que viene después. El conocimiento está entretejido en la propia estructura de la exposición.
En cuanto al Santuario del Agua, éste se ideó mediante asambleas y decisiones colectivas y su futuro pertenecerá a quienes lo imaginaron juntos. La exposición, en definitiva, cuestiona qué podemos percibir cuando dejamos de observar objetos aislados y empezamos a prestar atención a los lazos entre ellos, no siempre evidentes pero jamás ausentes.

Tomás Saraceno. Ancestral Futures. Haus der Kunst. Fotografía: Agostino Osio
Tomás Saraceno. «Ancestral Futures»
Prinzregentenstraße 1
Múnich
Del 17 de julio de 2026 al 7 de febrero de 2027