Sophie Calle, la cámara que exorciza el dolor

El MAXXI romano presenta su mayor exposición en Italia

Roma,  26/10/2026

¿Qué forma adopta el final de los lazos personales? ¿Qué sucede antes y después de ellos? ¿Cómo podemos atravesar esas rupturas o, por el contrario, aferrarnos a lo perdido?

Son algunas de las dudas que plantea Sophie Calle en la que es su mayor muestra hasta ahora en Italia: «Matrimoni, Rotture and Funerali», que el MAXXI romano despliega hasta el próximo febrero y que ha sido comisariada por Simona Antonacci. Es sabido que muchos de sus proyectos nacieron de encuentros no premeditados, los de esta autora en su deambular por las calles de París, siguiendo a desconocidos (que no tenían por qué interesarle personalmente) para paliar su soledad y su aburrimiento. Copiaba sus caminos por el mero placer que le procuraba ir tras ellos, fotografiándolos sin que fuesen conscientes y registrando sus movimientos, hasta que prefería parar por causas tan aleatorias como las que le habían llevado a perseguirlos. El procedimiento puede evocar modos creativos surrealistas o dadaístas, pero la francesa no se abandonaba por completo a lo inesperado, sino que asumía ciertas reglas que le permitían mantener algún control.

En una ocasión halló, sin intención, a uno de esos desconocidos en una recepción, supo que estaba a punto de viajar a Venecia y, llevando sus deambulaciones un paso más allá en el atrevimiento, siguió su rumbo; aquel sería el origen de su primer trabajo importante, Suite veneciana (1979), al que seguirían otros del mismo cariz acompañados de textos breves escritos por razones tan prácticas como estéticas. Su involucración con los retratados avanzaría paulatinamente (en L´Hotel, para observar vidas ajenas, se hizo contratar como camarera de piso); como también viró hacia planteamientos cada vez más reflexivos, vinculados al afecto y el deseo o a la construcción de su obra, y se enriquecieron sus formatos.

La vida personal de Calle acabó, irremediablemente, formando parte de sus creaciones, como marco y circunstancias de las mismas, y en ese punto se encuentran, también, las rupturas que centran esta exhibición.

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi». MAXXI, Roma, 2026

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi». MAXXI, Roma, 2026

En Roma se han reunido ocho propuestas datadas entre 1978 y 2026, que se completan con una instalación permanente que se ha ubicado en el cementerio no católico para extranjeros. Fotografías, textos, vídeos, instalaciones y relatos autobiográficos dan forma a un recorrido circular en el que se difuminan hasta no distinguirse lo público y lo privado y la realidad y la ficción; en ellos Calle aborda fundamentalmente el amor y la separación, y con ellos el duelo y la memoria, el deseo y la ausencia, el fracaso y la posibilidad de volver a empezar.

Valiéndose de códigos tan particulares como rigurosos, hace de sus vivencias el punto de arranque de sus proyectos recurriendo a reglas, gestos y rituales precisos. A título de ejemplo, podemos mencionar una cuenta atrás hasta el fin de una relación, el intento de capturar el último aliento de su madre, un inventario de trabajos inconclusos y algunos encuentros con personas que ven el mar por primera vez. Cada uno de esos asuntos ella lo convierte en una forma de plantear qué es lo que termina (tras una ruptura, una muerte, un viaje de vuelta), qué es lo que permanece y qué es lo que aún podría iniciarse.

La exposición viene a poner de manifiesto la coherencia de la práctica de esta artista precisamente en torno a temas como la pérdida, el vacío o los descalabros, materia prima casi continua en su andadura a la que ella confiere otras formas, significados y lugares. En esa línea podemos entender también Los secretos del transeúnte, esa instalación en el cementerio de artistas y poetas: la ha concebido para resguardar los secretos de los muertos y fue inaugurada hace quince días mediante una performance participativa en la que se invitó a los asistentes a confiar sus misterios y a enterrarlos simbólicamente.

Sophie Calle. Los secretos del transeúnte, 2026. Cementerio no católico, Roma

Hace dos años el MAXXI adquirió precisamente L’Hôtel, una pieza perteneciente al Catálogo razonado de lo inacabado y cinco obras de la serie Because, composiciones significativas de su diversidad de enfoques de la fotografía contemporánea: desde la documentación paisajística hasta la práctica conceptual, desde el fotoperiodismo hasta las formas más íntimas y autobiográficas en las que el recuerdo, la invención y la narración se convierten en la base misma de las obras. Pero la historia de esta exposición es, sin embargo, anterior: comienza en 1978.

Fue entonces cuando Sophie Calle, aún alejada del mundo del arte en un sentido profesional, fotografió varias lápidas en el cementerio de Bolinas, en California. Las inscripciones en ellas eran sencillas, reducidas a roles familiares como «hermano» o «hermana». Estas fueron sus primeras imágenes y ya apuntaban a derivas que estarían presentes en toda su producción posterior: la identidad, el adiós y el esfuerzo por preservar aquello que desaparece. Ahora esa serie, The Graves, constituye uno de los núcleos de la muestra.

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi». MAXXI, Roma, 2026

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi». MAXXI, Roma, 2026

Al entrar en la primera parte de la misma, los visitantes descubren Exquisite Pain, uno de sus trabajos más conocidos. Nos lleva a 1984, cuando Calle partió hacia Japón, dejando en París al hombre al que amaba. Al final de su viaje, un mensaje que la esperaba en un hotel de Nueva Delhi acabó con la relación. A partir de esta experiencia, creó una obra compuesta por más de doscientos elementos que integran fotografías y textos, organizados en torno a una cuenta atrás hasta el día de la ruptura, seguida de una segunda secuencia: el después de ese episodio. En esta segunda parte, Calle relata su propia historia una y otra vez, presentando junto a ella los testimonios de otras personas, a quienes pidió que rememorarán, a su vez, el momento más doloroso de sus vidas, en parte queriendo esquivar de este modo su propia depresión. Dolor Exquisito permaneció, de hecho, en la recámara durante quince años, por miedo a despertar penas.

Por su parte, en Catálogo razonado de lo inacabado, compiló todo aquello que nunca llegó a completar: proyectos abandonados, ideas interrumpidas, intentos fallidos y obras que no pasaron de la mera intención se agrupan y ordenan en un inventario sistemático de lo posible. Cada uno de esos ensayos nos llega a modo de conjunto de fotografías o documentos enmarcados, acompañados de un breve texto que explica por qué quedó inconcluso. Y en el centro del recorrido queda Funerali inclusivei, perteneciente a la serie Autobiografías, que incluye relatos breves que combinan instantáneas y palabras: episodios personales, recuerdos familiares y pequeños rituales conforman una biografía fragmentada, donde la línea que separa la verdad de la narración permanece deliberadamente confusa.

Otra de las obras más impactantes de la muestra es Couldn’t Capture Death, un vídeo grabado junto al lecho de la madre de la artista durante sus últimos instantes de vida. La autora intentó registrar el momento exacto del fallecimiento, pero el último aliento se le escapó. A su lado, North Pole describe un acto de despedida posterior: durante un viaje al Ártico, Calle enterró una fotografía de su progenitora y algunas de sus joyas en un glaciar, cumpliendo así, de forma simbólica, el deseo de aquella de visitar ese lugar.

Tras explorar esos finales, la exposición se abre gradualmente a la posibilidad de un nuevo comienzo. En Because, las fotografías permanecen ocultas tras cortinas bordadas y los visitantes las descubren a través de un gesto sencillo: levantar la tela para revelar la imagen. Las palabras no describen lo que se muestra, sino que explican por qué la artista sintió la necesidad de fotografiarlo, planteando así interrogantes sobre la relación entre foto, lenguaje e imaginación.

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi». MAXXI, Roma, 2026

Y pondrá el broche final Voir la mer, una videoinstalación realizada en Estambul en 2011, para la que Calle llevó a ver el mar a personas que nunca antes lo habían contemplado, a pesar de vivir a poca distancia de la costa. La cámara registra su experiencia sin invadir la intimidad del momento; así, el enfoque se desplaza de la mirada de la artista a la de otros, abriendo la obra a la participación y al intercambio.

Dice la francesa que los acontecimientos felices los vive y los infelices los explota, en ocasiones colectivamente: Cuando soy feliz, no siento la necesidad de fotografiar mi dicha. La fotografía es una forma de distanciarme del dolor, para no sufrir. Entiende además que nuestras relaciones con los demás deben causar los menores daños colaterales posibles y que el trabajo puede servir para controlarlos.

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi». MAXXI, Roma, 2026

 

Sophie Calle. «Matrimoni, Rotture e Funerali inclusi»

MAXXI. MUSEO NAZIONALE DELLE ARTI DEL XXI SECOLO

Via Guido Reni, 4A

Roma

Del 16 de octubre de 2026 al 7 de febrero de 2027