El heliograbado y la muerte

Casa de México exhibe obras gráficas marcadas por la ausencia

Madrid,  11/09/2026

Son muy pocos los talleres que, internacionalmente, continúan produciendo heliograbados según su técnica tradicional, esto es, utilizando gelatina fotosensible, ácidos y resina de aguatinta para morder placas de cobre, en lugar de las más modernas placas de polímero -tan pocos, que incluso fabrican sus propios materiales-. Existe un número muy reducido en Europa y Estados Unidos -en Madrid, Ogami Press-, y en México, donde la creación gráfica cuenta con una tradición muy afianzada, aún los realizan centros como Helio TM, que, desde hace un lustro y en la capital, se encarga de preservar y difundir estos procesos de impresión surgidos en el siglo XIX, en relación con la irrupción de la fotografía.

El mecanismo consiste -en líneas generales, porque sus variaciones factibles son numerosas- en la transformación de una imagen fotográfica en una matriz de cobre para, posteriormente, imprimirla a través de los procedimientos del grabado, y es empleado, en ese espacio mexicano, por artistas de todas las disciplinas, consagrados y jóvenes, ya que ofrece extraordinarias posibilidades expresivas derivadas, precisamente, de su carácter artesanal.

Diecinueve de ellos participan ahora, en la Fundación Casa de México en Madrid, en la muestra colectiva “La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado”, que han comisariado Pilar Goutas y Edgar Alejandro Hernández. Consta de una treintena de trabajos realizados específicamente para la ocasión, o tomados de archivos individuales, con el fin de que pudieran relacionarse entre sí: abordan el asunto de la muerte, tan imbricado en la cultura mexicana, pero no de manera necesariamente literal, sino ligándolo a la memoria, la pérdida y el duelo. En el fondo, tendremos la sensación de que bastantes de estas composiciones están pobladas por espectros, como los que cobijan las imágenes compiladas en otra exhibición en este centro, “Espectros. Enigmas de la mirada”, abierta hasta el 13 de septiembre.

En ocasiones se trata de visiones de detalle, otras de construcciones casi metafóricas o alegóricas: la conciencia de la muerte subyace en los objetos solitarios de Cristina Kahlo o Miguel G. Counahan; en la serpiente enrollada y fragmentada de Maya Goded; el rayo de luz sobre el mar de Gerardo González; y, por supuesto, en el retrato de una novia muerta por Graciela Iturbide.

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte, en esta exposición, se hace actual y presente en restos de sangre y violencia o en ritos funerarios, en escenas de migración o de ausencias en salas pensadas para estar llenas (Drama mexicano, Yvonne Venegas). Otros autores en Casa de México son Andrea Aspe, Ángela Arziniaga, Arturo Fuentes, Carmen Mendoza, Cristóbal Gracia, Fernanda de Icaza, Guillermo Espinosa, Héctor García, Martín Soto Climent, Piguame, Santgiago Borja y Pilar y Tamara Goutas.

En el montaje veremos, asimismo, placas y papeles representativos de distintas fases del proceso, pero también de la potencia plástica de esos materiales, teóricamente subsidiarios: tintas y cobres, grados de presión y huellas, las bases de este procedimiento, son recursos excelentes para sugerir lo fugitivo, lo que permanece de lo que se fue si se mira dos veces.

Pese a ser manifestaciones de un método no especialmente primitivo entre los propios del grabado, estas piezas comulgan con el legado gráfico mexicano por esa apelación a lo mortuorio que ha sido constante y que se ha utilizado, igualmente, para revisar críticamente lo vivo. En estos trabajos no hay mímesis ninguna, sino mecanismos de afrontar la perdida y construir memoria y, por tanto, el imaginario colectivo.

El comisario menciona en el texto que acompaña la muestra, ejemplificando la honda relación del grabado mexicano con la muerte, a José Guadalupe Posada, que en su taller de Vanegas Arroyo dio forma a innumerables calaveras que en su obra remiten al desorden urbano, a las tensiones sociales del tiempo de Porfirio Díaz y a relatos populares que sólo se transmitieron oralmente.

En estas piezas, como en tantas creaciones mexicanas, la muerte no es sólo desenlace o hecho aislado, sino una experiencia presente en la vida diaria, capaz de transformarla y de modificar nuestro vínculo con los objetos, los afectos y los recuerdos, a veces duros como el cobre.

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado. Fundación Casa de México en España, 2026

 

 

«La muerte nuestra de cada día: una mirada contemporánea desde el heliograbado»

FUNDACIÓN CASA DE MÉXICO EN ESPAÑA

C/ Alberto Aguilera, 20

Madrid

Del 9 de septiembre al 15 de noviembre de 2026