El rebobinador

Astorga, de Roma a Gaudí

Este rebobinador viaja hasta la ciudad bimilenaria de Astorga (León), cuyo origen está unido a la romanización, que se desarrolló aquí desde el siglo I a.C., con el asentamiento de la legión X; Octavio Augusto le otorgó en el año 15 a.C. el título de Ciudad Augusta y en el 75 d.C. Plinio la calificó de Magnífica, siendo su denominación romana Asturica Augusta.

Por su ubicación estratégica, se convirtió en Convento Jurídico durante toda la dominación romana y fue nudo de calzadas, centralizándose desde ella la distribución del oro extraído en los alrededores. En 456 Teodorico destruyó sus murallas, donde se refugiaban los suevos comandados por Ayulfo, por lo que durante cerca de un siglo permaneció casi despoblada, perdiendo la capitalidad de dicho Convento Jurídico, que pasó a León.

Tarik, al mando de las tropas árabes, la arrasó de nuevo en 714, permaneciendo deshabitada durante otro siglo y, entre 850 y 855, el conde Gatón, por encargo de Ordoño I, la repobló con gente traída del Bierzo, quienes levantaron la actual muralla sobre los restos de la antigua. Las incursiones de Almanzor contra el rey Bermudo en 984 y 988 obligaron a este a refugiarse en ella y, tras la destrucción de León, se convirtió en capital provisional del reino. En siglos posteriores tuvo privilegios reales, que le otorgaron el título de Muy Noble, Leal y Benemérita y la exención del pago de portazgo de sus habitantes, por su apoyo a la corona.

En 1465 se le concedió a Álvaro Pérez Osorio el marquesado de Astorga, construyéndose por los marqueses un castillo, desaparecido en 1872, y durante la ocupación napoleónica sufrió la localidad el sitio y el expolio de las tropas francesas, que destruyeron parte de sus murallas.

Ergástula romana de Astorga
Ergástula romana de Astorga

¿Habéis oído alguna vez la palabra ergástula? Es el término erudito con el que se conoce uno de los monumentos mejor conservados de la arquitectura pública de la Astorga romana, Asturica Augusta: la cárcel. Podemos suponer que lo fue por documentos de Fernando I (1046) y por donaciones de Urraca (1120) y Fernando II (1187), aunque no resultan muy claros; no será casual, en cualquier caso, que sobre ella se situara la cárcel del Partido Judicial astorgano. En 1892, el Ayuntamiento, para financiar la construcción de una nueva prisión, vendió el edificio a un particular, que demolió el conjunto parcialmente, quedando los restos reducidos a los que ahora se conservan: una bóveda de unos cinco metros de longitud.

En realidad, nada contundente existe que pueda probar el uso de este lugar como cárcel en época romana, pero sí encontramos analogías con construcciones similares y relaciones topográficas con otros restos conservados: deben establecerse lazos con lo que fue el área pública por excelencia de la ciudad romana, el Foro. La hipótesis más probable es que pudo constituir el cuerpo inferior de un pórtico monumental que cerraría el mismo por su lado nororiental, lo que le concedería un marcado carácter escenográfico.

Se trata, en cualquier caso, de una construcción longitudinal, cubierta con bóveda elíptica; sus paredes, de 1, 50 metros de espesor, están realizadas con mortero de cal y piedra machacada y se encontraba dividida en tres tramos que hoy se reducen a dos.

Catedral de Santa María, Astorga
Catedral de Santa María, Astorga

La Catedral de Santa María de esta localidad leonesa también guarda historia bajo sus cimientos. Se levanta sobre las trazas del primitivo templo del siglo XI, que se construyó en 1069 siendo rey Alfonso VI, en estilo románico. Fue reformada sucesivamente en los siglos XII y XIII hasta que, en 1471, comenzó su sustitución por la actual, realizándose dos tramos de nave y ábside, con la prolongación gótica de la cabecera existente. Ya en sucesivas intervenciones posteriores se fue reemplazando progresivamente la fábrica románica, pero conservando la estructura de la planta original.

Demoras en la construcción obligaron a adaptarse a los estilos artísticos imperantes en cada época, con lo que del gótico original llegamos al barroco de la portada principal, con algún elemento aún renacentista. Esa portada se finalizó en 1704, cuando se levanta la torre meridional, que porta las campanas. Afectó al conjunto el terremoto de Lisboa en 1755; posteriores a aquel son el claustro de corte neoclásico, completado con la sacristía, en 1772.

También sufrió la Catedral daños graves, sobre todo en dicho claustro, en la mencionada invasión napoleónica, y posteriormente sus sillares se han visto afectados por los rigores del clima y la erosión, haciéndose necesarias varias intervenciones, también recientes.

De planta rectangular, el templo consta de tres naves, siendo más ancha y alta la central. Se prolonga sobre la planta románica primitiva y se remata, en su fachada sureste, con dos torres gemelas laterales bajo las que se sitúan unas capillas con un hueco en el ojo central, para que las campanas pudieran subirse de forma similar a como ocurre en las torres de la Catedral de León.

La cabecera, orientada hacia el noroeste de forma extraña, está compuesta por otras tres capillas poligonales, de siete paños la central y cinco las que la flanquean, y en el presbiterio está instalado el retablo mayor, obra de Gaspar Becerra, con cinco cuerpos superpuestos y una cuidada policromía: se trata del primer retablo manierista de España.

Retablo de la Catedral de Astorga
Retablo de la Catedral de Astorga

Perpendiculares a la nave, a modo de crucero, se realizaron en los siglos XVI y XVIII dos capillas laterales de estilo renacentista que, junto a las existentes en paralelo, acogen otros quince retablos, de diferente calidad. La estructura portante de las naves, por su parte, se compone de pilares de finos baquetones sin capiteles; en ellos las molduras se prolongan en los nervios de los arcos y las bóvedas, para sustentar la cubierta.

En la nave central y cerrado por una reja de hierro y bronce encontramos el coro, de estilo flamenco, con una destacada sillería de madera de nogal y temática literaria. Su parte superior se completó con una ampliación renacentista, en la que podemos subrayar la talla de la silla del obispo Santo Toribio.

La portada sur, de estilo renacentista, consta por su lado de un cuerpo en el que dos columnas adosadas enmarcan un amplio arco de medio punto abocinado que contiene la puerta de acceso al templo. Sobre el arco se encuentra la imagen de madera de la Asunción, coronada por un frontón triangular con la imagen del Todopoderoso en el tímpano. En la fachada occidental veremos dos torres gemelas rematadas con chapiteles unidas mediante arbotantes de tipo capialzado a una portada barroca de triple hastial, con escenas de la vida de Jesús en el pórtico y columnas ajarronadas en toda la fachada, donde se alternan con elementos más clásicos.

Palacio Episcopal de Astorga
Palacio Episcopal de Astorga

Por supuesto, no abandonéis Astorga sin acercaros a su, muy próximo, Palacio Episcopal. En 1886 se había incendiado la residencia del obispo Grau, por lo que se encargó a Gaudí, paisano de aquel en Reus, la realización de un nuevo edificio. Dado su exceso de trabajo, no pudo el modernista trasladarse en principio hasta aquí, por lo que redactó el proyecto basándose en cartas, informes y fotografías: se trata de una obra evocadora del gótico que transformó tras, entonces sí, poder visitar la ciudad. Sus diseños serían rechazados por la Academia de San Fernando, que le impuso modificaciones para su aprobación.

La obra comenzó en 1889, bajo la supervisión personal del catalán, paralizándose en 1893 a la muerte de Grau, cuando se había construido la primera planta, el sótano, la planta baja y la primera planta noble. Por desavenencias con la junta diocesana de reparación de templos, abandonó Gaudí la dirección de la obra, llevándose a los artesanos que trabajaban en ella.

Durante dos décadas el Palacio permaneció sin cubrir, hasta que el obispo Julián de Diego y Alcolea, ante una nueva negativa de ese arquitecto a continuar, encomendó la finalización del mismo al madrileño Ricardo García Guereta. Se llevó a cabo prescindiendo de la cubierta primitiva y readaptando las anteriores soluciones constructivas a un nuevo diseño en el que se incorporan detalles gaudinianos, puesto que no existían planos del proyecto de ejecución. Las obras exteriores se dieron por acabadas en 1913.

Desechándose la piedra artificial que el prelado deseaba, Gaudí empleó el ladrillo barnizado de Jiménez de Jamuz como solución para los pilares y arcos interiores y, en el exterior, empleó granito del Bierzo. La estructura general del edificio es de muros de carga, generalmente de mampostería, que sostienen arcos ojivales de ladrillo barnizado o sillería. El sótano lo resolvió con pilares y columnas de sillería sobre los que dispuso arcos torales sin decorar, formeros y ojivos, aparejados a librillo y bóvedas de ladrillo visto. Difiere del resto del edificio en la sencillez de sus capiteles y la robustez de sus fustes, frente a la cuidada talla y la esbeltez de las columnas de otras plantas. Las aberturas exteriores, por su parte, son arcos trilobulados en hiladas avanzadas, cerradas por vidrieras de diversos motivos y colores.

Exteriormente, el Palacio ofrece cuatro fachadas, rodeadas por un foso y separadas entre sí por torreones. El acceso se realiza por un pórtico de planta circular, cerrado por tres arcos abocinados que sustentan el balcón de la planta primera, previsto inicialmente como rectangular, con barandilla calada en el remate superior. Sobre ella discurre un hastial con frontón y en los alrededores del edificio permanecen, sobre bases de poca altura, tres ángeles que figuraban en el proyecto original rematando la cubierta, fundidos en 1913.

Muralla de Astorga
Muralla de Astorga

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