Colección 4

Sala 001. Edificio Nouvel, planta 0

El último tercio del siglo XX supone la definitiva inscripción del arte en el nuevo sistema general de la cultura mediática y la sociedad de la información.

El recorrido se inicia en los setenta con artistas que reivindican espacios de autonomía y autogestión dentro los medios de comunicación de masas o que los utilizan como lugar en el que situar su lucha política. Simultáneamente, se produce una progresiva irrupción del discurso crítico feminista y la aparición de nuevas posiciones de género en la escena artística. Se formulan nuevas subjetividades que encuentran sus referentes en el ámbito de la contracultura musical, del cómic y del cine underground. En España, el advenimiento de la democracia supone la integración progresiva del mundo del arte en las corrientes dominantes del panorama internacional.
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Arte, información y política: las prácticas conceptuales en España Durante los últimos años del Franquismo se asiste a la efervescencia de un arte de vanguardia que identifica la radicalidad en la experimentación estética con el compromiso político contra el régimen. Los procedimientos y métodos típicos de las corrientes conceptuales internacionales adquieren en nuestro contexto una dimensión crítico-política explícita constituyéndose en torno a estas prácticas una verdadera esfera pública alternativa alineada con la lucha antifranquista. Se provocan las ocasiones de debate como los Encuentros de Banyoles y se configuran frentes de acción colectiva, como el Grup de Treball. También se comparten proyectos, como Tierra, Aire, Agua y Fuego y se proponen nuevos formatos, como el documento Plaza Mayor de Alberto Corazón, o el vídeo, como The Last Ten Minutes de Antoni Muntadas.


Antoni Muntadas. The last ten minutesSala 001. Edificio Nouvel, planta 0. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

Mediante estos procedimientos, se pretendía dotar a la experimentalidad y la radicalidad del arte de un sentido verdaderamente social. Dentro de este ambiente politizado general se iban a producir los primeros trabajos de contenido reivindicativo feminista del contexto español.

Las escenificaciones del yo: ritos identitarios al final de la modernidad Desde finales de los sesenta el ámbito de lo estético y de lo político encuentran un campo de batalla común en la lucha por desatar la identidad de sus anclajes tradicionales y liberar una nueva subjetividad. Esta lucha se plantea prioritariamente en el ámbito de la representación, según ponen de manifiesto las famosas series fotográficas de Cindy Sherman sobre la construcción de la identidad social femenina, pero siempre vinculada al ensayo de nuevos comportamientos tal y como se están produciendo fuera del ámbito del arte y de la política: en las escenas del rock, del punk y la contracultura, así como en las nuevas
esferas de la intimidad.

Cindy Sherman. Sala 001: Las escenificaciones del yo: ritos identitarios al final de la modernidad. Edificio Nouvel, planta 0. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARSCindy Sherman. Sala 001: Las escenificaciones del yo: ritos identitarios al final de la modernidad. Edificio Nouvel, planta 0. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

Sala 001. Edificio Nouvel 0. MNCARS Cindy Sherman. Sin título.

Las imágenes de David Wojnarowicz, de Philip-Lorca di Corcia, de Pablo Pérez Mínguez y de Alberto García Alix ponen en evidencia el mundo de relaciones y las economías del deseo que modelan las nuevas subjetividades. Rock my religion de Dan Graham y A continuous screaning of Bob Clarks Film Porkys de Mike Kelley nos ofrecen un lectura ácida de la estructura profunda de la sociedad norteamericana de donde surgen estas nuevas políticas de la subjetividad. En el primer caso, se lleva a cabo desde un personal análisis de las culturas del rock y del punk como deslizamiento entre lo religioso y aurático en el espectáculo. En el segundo, mediante la exposición del horror implícito en los espacios disciplinarios de la juventud, mitificados por el cine y la televisión.

El nuevo orden del arte: pintura y escultura en la España democrática La Transición supone una reorganización del orden de la cultura española, en el que el arte contemporáneo observa un proceso de institucionalización y de mercantilización progresiva, desactivándose el alineamiento crítico y antiobjetual del tardofranquismo. Abstracción y figuración, geometría y expresión coexisten en un marco ecléctico en el que dominan las poéticas individuales. En ese contexto, cobra valor la obra de aquellos como Hernández Pijuan, Luis Gordillo, o el más joven Miguel Ángel Campano, que habían permanecido fieles a la pintura como medio de experimentación formal y la de aquellos otros que, como Juan Uslé, desarrollan su carrera como pintores dentro ya del nuevo sistema del arte.

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Sala 001: El nuevo orden del arte: pintura y escultura en la España democrática. Edificio Nouvel, planta 0. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

La llamada “nueva escultura vasca” iba a reelaborar el magisterio y la autoridad de Jorge Oteiza, adaptando su rigor formal a las derivas de la subjetividad postmoderna, proyectando así hasta hoy una línea reconocible en el arte vasco que desborda la definición tradicional de la escultura.

El retorno de los grandes géneros El proceso de globalización que provocará la repolitización del arte en la década final del siglo XX, tiene otra consecuencia complementaria que es la proliferación de grandes espacios expositivos, de bienales y festivales por toda la superficie del globo, debido a la terciarización de la economía de las ciudades y la generalización de una cultura del ocio y del turismo. Este contexto favorece la consolidación de un tipo de arte de gran formato y solidez estética vinculado al nombre de un artista de prestigio internacional.

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Sala 001: El retorno de los grandes géneros. Edificio Nouvel, planta 0. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

La obra de Gerhard Richter encarna la sabiduría y autoconciencia del arte europeo de la segunda mitad del siglo XX y su obra asume reflexivamente la superposición de la cultura visual de masas y la tradición pictórica. En Cristina Iglesias, la escultura se vuelve arquitectura, definiendo un espacio interior y otro exterior, permeables visualmente por la celosía. Una arquitectura abierta al tránsito real del espectador.
Visiones críticas y narraciones de lo global Tras el período de hegemonía de un arte despolitizado, emergen unas prácticas contextuales que combinan la especificidad de la narración de los procesos de explotación, injusticia y opresión concretos con la visibilidad y los códigos de interpretación del arte internacional. Mark Lombardi va a convertir la representación gráfica de las redes invisibles del poder mundial en una imagen de una potencia que es simultáneamente estética y política. Allan Sekula va a utilizar la aparente objetividad de la fotografía documental para cuestionar las construcciones ideológicas del poder, en este caso la limpieza por voluntarios de las playas gallegas tras el hundimiento del buque Prestige. Los artistas alemanes Alice Creischer y Andreas Siekmann y el francés Marc Pataut van a narrar en sus obras el impacto traumático de los flujos del capital internacional en las condiciones de trabajo y de vida de comunidades específicas. El también alemán Harun Faroki hace una reflexión sobre la organización de la vida en la sociedad industrial a la vez que una meditación sobre el cine como medio de construcción de sus representaciones. Como comentario final a esta politización del arte a comienzos de un nuevo milenio, se incluye una obra del español Pedro G. Romero: la documentación de la construcción de una checa durante la Guerra Civil española, utilizando como instrumento de presión psicológica sobre los detenidos un diseño del espacio pretendidamente vanguardista, que recuerda a las presentaciones públicas históricas del suprematismo y neoplasticismo.

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Tacita Dean. Sala 001: El retorno de la memoria en el filo del nuevo milenio. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

Desde los últimos años del siglo XX, una nueva generación de artistas ha optado, sin embargo, por invertir la mirada moderna e imaginar y narrar a partir de la memoria, real o ficticia, propia o ajena. En estos casos, la imagen o la narración presupone explícitamente la ausencia de aquello de lo que se habla, pero su visualización o verbalización parece una reconfortante invitación a entender retrospectivamente ese pasado. Ello mismo se aplica a los medios: la pintura, la fotografía, o el cine, que son utilizados desde la conciencia de su caducidad como tales en la era digital. Éste es el caso de la serie Floh de la artista británica Tacita Dean, un archivo formado por fotografías de recuerdos anónimos adquiridas en mercadillos de todo el mundo. La sensación de pérdida y homenaje se reduplica al tratarse de reproducciones de fotografías analógicas. Las pequeñas pinturas y collages del artista belga afincado en México, Francis Alÿs, evocan de forma conscientemente obsoleta la experiencia de un paseante individual, un espectador del pasado. La obra de la italiana Rosa Barba propone, mediante una mirada retrospectiva, un análisis de las viejas promesas de futuro de la modernidad. La presencia física de los dos proyectores de cine hace evidente la especificidad temporal de la narración. Utilizando una perspectiva inversa, el austríaco Florian Pumhösl juega con patrones abstractos japoneses del siglo XVII, poniendo en evidencia la relatividad de los descubrimientos plásticos de la vanguardia occidental. El recorrido termina en uno de los pasillos del claustro del edificio Sabatini, donde se exhibe como parte de la Colección la obra de Juan Muñoz Lo ví en Bolonia (1991). La instalación posee todos los aspectos que definen el concepto de la figura y del espacio de la obra del artista. En esta ubicación, adquiere toda su verdadera dimensión como arquitectura silenciosa.

Juan Muñoz. Lo vi en Bolonia, 1991. Pasillo del claustro en el edificio Sabatini, planta 0. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARSRichar Serra. Sala dedicada al artista en el edificio Sabatini, planta 0 del MNCARS

Juan Muñoz. Lo vi en Bolonia, 1991 Sala dedicada a Richar Serra

Y al lado, en la sala contigua a este corredor, dos esculturas de gran formato de Richard Serra: Equal-Parallel: Guernica-Bengasi (1989) y Inversion (2001), que constituye un depósito realizado este año por el artista norteamericano al Museo.

Imágenes y textos proporcionados por el departamento de prensa del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

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