Bernini y Barberini, un papa para un artista

El Palazzo Barberini celebra el 400 aniversario de la consagración de la Basílica de San Pedro

Roma,

Tras dedicar en 2025 una retrospectiva, necesariamente pequeña pero deslumbrante, a Caravaggio, el Palazzo Barberini romano abrirá el 12 de febrero “Bernini y los Barberini”, una gran exposición comisariada por Andrea Bacchi y Maurizia Cicconi que estudiará la honda relación entre el artista y Maffeo Barberini, quien fue su primer y más decisivo mecenas y, tras ser proclamado papa en 1623, adoptó el nombre de Urbano VIII.

El examen a los frutos de ese apoyo de Barberini al autor de El rapto de Proserpina ofrecerá, además, la ocasión para reconsiderar los orígenes del movimiento barroco desde la perspectiva privilegiada del diálogo personal e intelectual de estas dos figuras, claves en la definición del lenguaje artístico de su tiempo, y de conmemorar los cuatro siglos transcurridos desde la consagración de la nueva Basílica de San Pedro, uno de los momentos más significativos de la historia del Barroco romano y de la propia carrera de Bernini.

Este proyecto se centra en una reciente investigación sobre el papel de Maffeo como descubridor, uno de los tempranos y más influyentes, de Gian Lorenzo —reconocimiento ya recalcado por especialistas como Cesare D’Onofrio, Francis Haskell e Irving Lavin— y como influencia determinante en la maduración de los códigos formales y expresivos de este autor y en las obras monumentales del Vaticano, que se desarrollaron precisamente durante su pontificado como Urbano VIII.

En el contexto de ese debate académico sobre los inicios del Barroco —que hay quien sitúa alrededor de 1600 con Carracci y Caravaggio como autores pioneros, o en la década de 1630 con Bernini, Pietro da Cortona y Borromini como primeras espadas—, esta muestra subrayará cómo nuestro actual enfoque del dinamismo y la teatralidad del arte del siglo XVII serían del todo diferentes sin las aportaciones de Gian Lorenzo, sólo un año mayor que Velázquez o Van Dyck, maestro absoluto en la representación de la gestualidad del rostro, hondo conocedor del comportamiento humano y, por todo ello, muy apto para conceder formas visibles (reconocibles) a la experiencia religiosa.

En la senda de las últimas exposiciones que en este espacio han incidido en los nexos entre la familia Barberini, especialmente Maffeo, y su entorno artístico – “L’immagine sovrana” (2023) y la mencionada “Caravaggio” (2025)-, esta última propuesta se zambullirá en la configuración primera de la cultura visual romana en el XVII, una etapa tan compleja como crucial en el terreno cultural, y contará con piezas inéditas para el público italiano.

Gian Lorenzo Bernini. Retrato de Costanza Bonarelli, 1637 - 1638. Museo Nazionale del Bargello, Florencia
Gian Lorenzo Bernini. Retrato de Costanza Bonarelli, 1637 – 1638. Museo Nazionale del Bargello, Florencia
Pietro Bernini (padre de Gianlorenzo Bernini). Adán y Eva. El pecado original. Le Mans
Pietro Bernini (padre de Gian Lorenzo Bernini). Adán y Eva. El pecado original. Le Mans

Se articulará en media docena de secciones, dedicadas a aspectos relevantes de la relación entre Bernini y los Barberini, desde los primeros años del artista hasta su plena madurez e iluminando su transición desde el lenguaje manierista tardío que era propio de su padre, Pietro Bernini, hasta el surgimiento de su personal lenguaje expresivo, como es sabido extraordinariamente poderoso.

No faltarán en el recorrido el San Sebastián del Museo Thyssen-Bornemisza o el Putto con dragón del Getty Museum, manifestaciones claras del instante en que la escultura barroca cobra vida; Las cuatro estaciones de la colección Aldobrandini, que permiten profundizar en los vínculos entre Pietro Bernini y Gian Lorenzo; o la galería de retratos de los antepasados ​​de los Barberini —obras maestras en mármol esculpidas por Bernini, Giuliano Finelli y Francesco Mochi—, que hoy se encuentran repartidas en colecciones públicas y privadas y se exhibirán en el Palazzo Barberini por vez primera.

Se brindará especial atención a la imagen y la memoria de Urbano VIII, retratado en bustos de mármol y bronce expuestos junto a una de las pocas pinturas atribuidas con certeza a Gian Lorenzo Bernini.

 Gian Lorenzo Bernini, Busto di Papa Paolo V, 1621 The J. Paul Getty Museum, Los Angeles
Gian Lorenzo Bernini. Busto di Papa Paolo V, 1621. The J. Paul Getty Museum, Los Angeles
Gian Lorenzo Bernini. Monseñor Francesco Barberini, hacia 1623. The National Gallery of Art, Samuel H. Kress Collection
Gian Lorenzo Bernini. Monseñor Francesco Barberini, hacia 1623. The National Gallery of Art, Samuel H. Kress Collection

Una sección específica abordará justamente su rol como pintor, una actividad que ejerció por iniciativa de Maffeo Barberini; hasta ese punto lo escuchaba. Junto a lienzos igualmente vírgenes para el público, podremos ver la única pintura pública significativa de Bernini junto con su pendant, su pieza pareja, obra de Andrea Sacchi, ambos préstamos excepcionales de la National Gallery de Londres.

Completarán el conjunto dibujos, grabados y maquetas que iluminarán aún más el papel del artista en las obras de construcción de la Basílica de San Pedro, desde el baldaquino hasta la reconfiguración del crucero y el monumental complejo funerario de Urbano VIII, núcleo simbólico tanto del papado como de la época artística de Bernini. Y concluirá la exposición con una mirada más amplia al gusto de los Barberini; de este apartado forman parte trabajos de Guido Reni; bustos raramente exhibidos, como los de Thomas Baker (Victoria & Albert Museum) y Costanza Bonarelli (Museo Nacional del Bargello); y obras fundamentales de Alessandro Algardi y François Duquesnoy.

Gian Lorenzo Bernini. Retrato de joven imberbe. Colección privada
Gian Lorenzo Bernini. Retrato de joven imberbe. Colección privada

 

 

“Barberini y los Barberini”

PALAZZO BARBERINI

Via delle Quattro Fontane, 13

Roma

Del 12 de febrero al 14 de junio de 2026

 

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