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Madrid y el Prado saldan su deuda con Sorolla

El Museo del Prado exhibe la primera gran muestra antológica dedicada al maestro valenciano



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Del 26 de mayo al 13 de septiembre de 2009 en el Museo Nacional del Prado. Edificio Jerónimos

Comisarios: José Luis Díez, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX y Javier Barón, Jefe de Departamento de Pintura del Siglo XIX

Obras: 102

“Joaquín Sorolla (1863-1923)”. Madrid, hasta el 13/09/09

MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Pº del Prado, s/n
Madrid (España)

El 26 de mayo quedará abierta al público en el Museo del Prado la exposición retrospectiva más importante dedicada hasta la fecha a Joaquín Sorolla, uno de los artistas españoles con mayor proyección entre el público general y a nivel internacional pero cuya obra, sin embargo, se ha mostrado casi siempre de manera parcial. La exhibición está formada por más de un centenar de piezas entre las que se encuentran todas sus obras maestras y los catorce paneles que el valenciano pintó por encargo de la Hispanic Society y que desde 2007, y con el patrocinio de Bancaja, se han expuesto en distintas ciudades de nuestro país siendo contemplados por más de un millón cien mil visitantes. Otras catorce de las pinturas que se presentan en esta ocasión en el Prado proceden del Museo Sorolla de Madrid.

Ésta será la segunda exposición retrospectiva de Sorolla que se celebra en la capital, tras la que tuvo lugar en 1963 en el Casón del Buen Retiro, organizada por el Ministerio de Cultura de entonces. “Joaquín Sorolla (1863-1923)” se estructura según un recorrido cronológico y temático: encontraremos los cuadros de pintura social que dieron fama a Sorolla a finales del s. XIX, una muy amplia representación de sus retratos, escenas de playa realizadas entre 1908 y 1909 y otros paisajes.

Formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Sorolla conoció en Roma y Asís la producción de los grandes maestros italianos antiguos y modernos y en París la pintura realista que resultaría decisiva para la gestación de las obras del valenciano con argumento social, entre ellas la sobrecogedora ¡Aún dicen que el pescado es caro!, de factura veraz y minucioso cuidado de la iluminación. En 1895 el artista presentó en el Salón de París su exitosa Vuelta de la pesca, pieza que le daría fama en Europa y marcaría el comienzo de su consolidación en España, consolidación que se asentó con Cosiendo la vela. Fue entonces cuando inició sus estudios en torno a los efectos de la luz del sol y del viento sobre las velas de los barcos y sobre la delimitación del espacio en sus cuadros. En aquella etapa en torno a 1895 los trabajos de Sorolla comienzan a ser cada vez más demandados por una burguesía que suele encargarle retratos y escenas de costumbres.

                                                      

Con Triste herencia, pieza perteneciente a la colección Bancaja en la que explora las posibilidades de la orilla del mar como escenario de sus pinturas, obtuvo Sorolla el Grand Prix de la Exposición Universal de 1900 y se convirtió en el artista español más exitoso en la época del cambio de siglo. Sus trabajos de esta etapa no sólo beben de las fuentes italianas y francesas ni de la constante inspiración que le proporcionaron las playas y las gentes valencianas, es fundamental en obras como su poco conocido Desnudo de mujer (1902) la influencia de Velázquez, cuya obra conoció en sus frecuentes visitas al Prado y del que también interiorizó diversos modelos retratísticos.

Sol de la tarde es otra de las piezas clave de la muestra por la gran libertad con la que se sabe que Sorolla se enfrentó al lienzo, por la monumentalidad de sus figuras y por el realismo con que capta el frenético movimiento del mar. Esta obra, una de sus composiciones más osadas, también pertenece a las colecciones de la Hispanic Society. Su éxito en España y el extranjero le permitiría adoptar originales prototipos en torno a los que desarrollar su arte, especialmente los retratos de su familia y sus sensuales y emblemáticas imágenes de playa. Destacan por su desbordante luminosidad, su tratamiento matérico, el exuberante clasicismo mediterráneo de las figuras que en ellas aparecen y la gozosa realidad que representan y que contrastaba ampliamente en su momento con las obras de los artistas ligados a la Generación del 98, de aire más oscuro y pesimista. En los jardines de su casa de Madrid, donde hoy se encuentra el museo dedicado al pintor, realizó Sorolla sus últimas obras: paisajes captados desde encuadres insólitos empleando una técnica fresca y directa.

Coincidiendo con la celebración de esta muestra, el Museo del Prado ha editado un completo catálogo de más de 500 páginas en español e inglés que pretende convertirse en monografía de referencia en torno al pintor. Incluye ensayos de José Luis Díez y Javier Barón, Francisco Javier Pérez Rojas, Carlos Reyero, Blanca Pons Sorolla, Felipe Garín o Facundo Tomás.

Créditos fotográficos:

Joaquín Sorolla. Paseo a la orilla del mar, 1909. Madrid, Fundación Museo Sorolla

Joaquín Sorolla. Reflejos de una fuente, 1908. Madrid, Fundación Museo Sorolla

Joaquín Sorolla. El fotógrafo Christian Franzen, 1903

                                                                    
                                                                    

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