El rebobinador

Rossetti, el hijo del traductor de Dante

Dante Gabriel Rossetti fue un tipo tan completo como exaltado. Su nombre se debe a la condición de traductor de Dante al inglés de su padre y, como el italiano, fue poeta además de pintor, y uno de los más destacados de la poesía inglesa del XIX. Modelo de artista romántico y contemporáneo, sus hermanos fueron también personalidades destacadas: William Michael era crítico y cronista de la hermandad prerrafaelita y Christina, célebre poetisa y escritora.

La vida de Rossetti fue agitada, con intensos romances que bordearon lo trágico. El principal fue el que mantuvo con su mujer y musa Elizabeth Siddal, también poeta, a la que retrató como prototipo de mujer fatal. El pintor murió pronto, pero ella aún más, debido al consumo excesivo de láudano (opio y alcohol mezclados, usados como tranquilizante) tras dar a luz a un hijo muerto, y el fallecimiento de Elizabeth supuso para el artista una catástrofe; llegó a enterrar sus poemas en la tumba. Pero al cabo de unos años regresó y “profanó” el enterramiento para recuperarlos. También vivió un romance bastante convulso con Jean Morris, la esposa del crítico William Morris; se considera que, en parte, la causa de la muerte temprana de este autor, a los cincuenta y tres años, fueron sus excesos eróticos y sus nervios frágiles.

En su obra pictórica, que es a lo que vamos, Rossetti buscó romper normas, huir de la realidad contemporánea. Más allá de la utilización de modelos (sus amores), recreaba mitos visuales e ideales de mujer, no prototipos reales. Se adelantaba así al simbolismo.

Rehuyó las enseñanzas oficiales, pero su técnica es depurada, pues estaba obsesionado por rescatar los ideales artísticos anteriores a Rafael y las técnicas previas a la pintura al óleo.

Repasamos sus obras fundamentales:

En Adolescencia de la Virgen, Rossetti creó una nueva dimensión sentimental en la iconografía religiosa. Ofrece una visión intimista de la Virgen en una escena familiar, una aproximación de la religión a la vida cotidiana. Las figuras se disponen en primer plano y la perspectiva se aplana, pero introduce una apertura al paisaje, como los primitivos flamencos.

Los personajes son seres ensimismados, misteriosos y frágiles en su físico, pero transmiten fuerza interior.

He aquí la esclava del Señor (Anunciación), 1849-1850. Remite a los frescos de los primitivos italianos y el enlucido blanco en bóveda y paredes crea una luminosidad extraña. Plantea un tema común de forma exótica: la Virgen no está en oración o labor, sino que es una adolescente recostada en su cama, intimidada y acongojada por el ángel, y no al revés, como era tradicional. Aquí el clima psicológico es muy distinto al habitual.

La cortina es azul celeste, tono asociado a la Virgen, y esas pocas notas de color aportan a la obra un aire misterioso.

Visión de Dante de Raquel y Leah, 1855. En la literatura moderna, como Giotto o Cimabue en la pintura, Dante es apreciado por su paso al mundo moderno, pero su obra se considera la infancia de esa modernidad. Rossetti reivindicó su literatura y exploró su obra y su biografía.

Las protagonistas de sus pinturas suelen ser mujeres espirituales, con un aire de inocencia y un inquietante mundo interior. Entre ellas no hay diálogo fluido y se encuentran, en este caso, en el contexto de un paisaje del que se ocupa con minuciosidad. Usa la simbología tradicional a través de las flores, las fuentes, los pozos, con significados trascendentes.

La canción de las siete torres (1857) se inspira en la poesía medieval, pero independientemente del tema elegido, los personajes de Rossetti presentan formas arquetípicas. Una mujer canta desde la melancolía, refugiada en su mundo interior, y un hombre quiere escucharla, pero está en estado de abstracción.

Su técnica está en línea con el arts and crafts, las ideas de (su rival amoroso) Morris y los manuscritos medievales miniados: lo vemos en alfombras, paredes, telas, trajes exóticos… La aglomeración de elementos crea un universo impenetrable, claustrofóbico e intenso.

El arca azul, 1857. El grupo femenino es parecido a los anteriores y extrae de los pintores primitivos la simetría: hay dos figuras a cada lado. Se sitúan en primer término dos mujeres de perfil, y al fondo, dos frontales que ni se miran ni se relacionan entre sí. Son seres aislados yuxtapuestos, espiritualizados y etéreos, de gran mundo interior pese a su aparente juventud. Transmiten ansiedad.

Tumba de Arturo, 1860. Como sabéis, la historia del rey Arturo es un tema frecuente en la literatura, la poesía y el cine; aquí Rossetti reivindica una mitología ya no clásica que inspira a los artistas contemporáneos. Su visión del asunto es mórbidamente romántica: plasma el amor sobre la muerte, o la tumba, en un espacio de enclaustramiento, aunque sea exterior. El encuadre es limitado, como en los libros miniados, y utiliza la narración en los elementos decorativos, como los arcones.

Dante Gabriel Rossetti. La tumba de Arturo, 1860

Escrito en la arena, 1858-1859. Aquí trata al mundo contemporáneo –hay que subrayarlo- con apariencia de mundo contemporáneo. Al fondo vemos bañistas y, en primer término, una pareja de enamorados. Rossetti dibuja el rostro de ella sobre la arena; podría tratarse del pintor y su mujer. La atmósfera y las figuras tienen un carácter menos realista, no se adaptan a la practicidad de la época, sino a la exaltación romántica propia de este artista.

Beata Beatrix, 1860-1870. Es un retrato póstumo de Siddal, reflejo a su vez del amor platónico de Dante por su Beatrice. El tono con que Rossetti enfoca a sus mujeres fatales es cada vez más tenebroso e inquietante. Por su ensimismamiento y extraña evasión, representa el modelo de mujer inalcanzable y el fondo es de paisaje, con elementos simbólicos.

Música de mañana, 1864. Desde el siglo XVIII entró en valor en el arte el mundo de lo doméstico, incluyendo, especialmente en la mujer, la ceremonia de la levée como crónica satírica o como celebración del encanto de los pequeños gestos del día a día. Aquí, Rossetti transforma la escena en un cortejo de época histórica anterior: dos jóvenes amenizan con música a su amada mientras ella se arregla.

La atmósfera también es enigmática, legendaria; hay un aire de melancolía, tristeza y abandono. Al margen de la belleza de la mujer, esta parece sumirse en un sueño extraño mientras uno de los jóvenes le acaricia el cabello y el otro toca una canción. Un acto trivial queda convertido en otro de ecos amenazantes.

El cenador azul, 1865. Presenta una mujer monumentalizada, de cabellera pelirroja (en el siglo XIX había un culto fetichista a la cabellera femenina). Destaca su fuerza sensual y está adornada de trajes suntuosos y joyas refinadas, en un ambiente abigarrado. Está presente la música, arte superior para los románticos. Ella parece volcarse en la ensoñación.

La amada, 1865-1866. En el centro encontramos una mujer a la que rodea un coro de cabezas, incluyendo el elemento exótico de la niña negra que lleva un jarrón con rosas. Cada flor tenía su significado en el lenguaje simbólico floral de la Edad Media y el Renacimiento.

Sueño de Dante (de Beatriz muerta), 1871. Dante nunca habló a Beatriz, pero ella inspiró sus escritos. Esta pintura reúne amor y muerte y el escenario, de nuevo, parece encajonado.

Proserpina. Fue raptada por Plutón, que le hizo morder una granada para que no pudiese salir del Hades cuando su madre la reclamase. Rossetti la pinta sofisticada y misteriosa.

Pía de Tolommei. Su rostro y su figura son más alargados y manieristas. En ella se acentúan los rasgos de las anteriores modelos de Rossetti y las hojas de los arbustos se detallan con técnica primitivista. La modelo ladea la cabeza en un gesto melancólico; su mirada es aislante, en vez de comunicante.

Dante Gabriel Rossetti. Pía de Tolommei

2 respuestas a “Rossetti, el hijo del traductor de Dante”

  1. Paola

    Hola, hay un error en su artículo, Rossetti murió en en el mes de abril de 1882, a los 53 años, no a los 44.
    saludos,

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    • masdearte

      Hola Paola. Cierto, error en la resta, muchas gracias por darte cuenta, lo corregimos. Un saludo.

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