Brassaï en la noche

La Fundación MAPFRE repasará su carrera en sus sedes de Madrid y Barcelona

Barcelona,
Brassaï. Concierge’s Lodge, Paris, 1933. © Estate Brassaï Succession, París
Brassaï. Concierge’s Lodge, París, 1933. © Estate Brassaï Succession, París

La primera muestra que la Fundación MAPFRE presenta en 2018 en la Casa Garriga i Nogués de Barcelona está dedicada a Brassaï, uno de los no pocos grandes fotógrafos nacidos en Hungría –en lo que en 1899 era Hungría, porque hoy su ciudad, Brassó, pertenece a Rumanía– aunque fuera en París donde desplegara sus dotes: sus fotografías son, de hecho, un canto de amor a esa ciudad, que recorría, seguramente con mirada humanista y comprensiva, cada noche.

Fue precisamente el deseo de captar la belleza de las calles y jardines de París bajo la luz de las farolas, entre la niebla o iluminada por los faros de los coches, lo que llevó a Brassaï a decidir dedicarse a la fotografía. Antes había estudiado pintura y escultura, en la Academia de Bellas Artes de Budapest, y se había alistado en el ejército austrohúngaro durante la I Guerra Mundial; también había trabajado como periodista en Berlín, donde frecuentó a Kandinsky, Kokoschka y su compatriota Moholy-Nagy.

El punto de inflexión llegó, como decíamos, cuando en 1924 se estableció en París, donde permanecería el resto de su vida y donde está enterrado. Sabemos, por sus testimonios, que aprendió francés leyendo a Proust y que fue amigo de Fargue o Prévert y también de Henry Miller, que por su obsesión por retratar la ciudad lo bautizó como el ojo de París. Su primer libro de fotografía, elaborado paseo a paseo, noche a noche y bar a bar, lo publicó en 1932 por encargo del editor Charles Peignot, y tuvo mucho éxito. Destacó entonces por lo moderno de su diseño: con fotograbados y páginas sin márgenes.

Le gustaba adentrarse en los bajos fondos, fijarse en las paredes y las esquinas vacías, pero también retrató a sus amigos intelectuales y fotografió óperas y ballets. Por su objetivo pasaron Alberto Giacometti (que ahora expone MAPFRE en Madrid), Henry Michaux (en el Guggenheim de Bilbao), Matisse, su buen amigo Picasso, Dalí o Jean Genet, además de desnudos, naturalezas muertas, monumentos o escenas cotidianas.

Y, pese a su amor por la fotografía y su absoluta fe en ella como disciplina artística, no solo se volcó en ella: escribió bastantes libros y artículos, entre ellos la novela de 1948 Histoire de Marie, filmó películas como Tant qu´il aura des bêtes, premiada en Cannes, y a partir de 1961 dejó la cámara a un lado para dedicarse a esculpir.

Brassaï. Extinguishing a Streetlight, rue Émile Richard, hacia 1932. © Estate Brassaï Succession, París
Brassaï. Extinguishing a Streetlight, rue Émile Richard, hacia 1932. © Estate Brassaï Succession, París

La Fundación MAPFRE propone un recorrido por su trayectoria a partir de doscientas fotografías, dibujos, esculturas y documentos. Se ordenan conforme a un criterio temático y sus trabajos de los años veinte y treinta en París son los protagonistas.

Se trata de la primera antología dedicada a Brassaï desde la que en 2000 acogió el Centre Pompidou; en España su última retrospectiva data de 1993 y la organizó la Fundació Tàpies. Como aquella, esta también itinerará: a partir del 31 de mayo se presenta en Madrid y a finales de año en el San Francisco Museum of Modern Art.

Cuenta con un ejemplar de aquel libro pionero encargado por Peignot, por sus imágenes del vibrante pulso de París, de las bambalinas del Folies Bergère, sus imágenes de delincuentes, prostitutas y ferias; del París de día, con sus monumentos o sus ahora visibles paredes desconchadas, con la cartografía de sus adoquines y también con sus grafitis: Brassaï fue uno de los primeros fotógrafos en fijarse en ellos, en recopilarlos, y tenía preferencia por los más castigados, los arañados e irregulares.

Como decíamos antes, el húngaro era amigo cercano de Picasso, y lo fue sobre todo a partir de su colaboración, por invitación de Tériade, para ilustrar el primer número de la revista Minotaure, de la que en Barcelona se exhiben algunos ejemplares. También trabajó con Dalí e ilustró textos de Breton.

También veremos sus retratos llenos de dignidad de tipos anónimos y populares, sus acercamientos a cactus y animales, su peculiar perspectiva de la Sagrada Familia o del Sacromonte de Granada; sus retratos de grupo de la alta sociedad reunida, sus desnudos carnales (fotografiados y dibujados) y los muy naturales retratos de sus amigos: Obligar al modelo a comportarse como si el fotógrafo no estuviese allí es verdaderamente hacerle representar una comedia. Lo natural es no escamotear esa presencia. Lo natural en esta situación es que el modelo pose honestamente.

Y pocas poses más honestas que las de sus modelos profundamente dormidos, epílogo de la exposición junto a sus fotografías tomadas en varios países (Suecia, Brasil o Estados Unidos, también España) por encargo de la revista Harper´s Bazaar. Si tenéis ocasión de tener el catálogo entre manos, no os perdáis el texto de Muñoz Molina.

Brassaï. Montmartre. 1930-1931. © Estate Brassaï Succession, París
Brassaï. Montmartre, 1930-1931. © Estate Brassaï Succession, París

 

“Brassaï. El ojo de París”

FUNDACIÓN MAPFRE. CASA GARRIGA NOGUÉS

c/ Diputació, 250

Barcelona

Del 20 de febrero al 13 de mayo de 2018

 

 

 

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