Adrian Piper: todas las intuiciones

El MoMA dedica, por primera vez, su sexto piso al completo a una exposición de un artista vivo

Nueva York,

El MoMA nos presenta hasta julio “A Synthesis of Intuitions”, una muestra que repasa en su totalidad las cinco décadas de carrera de la estadounidense Adrian Piper, que este año cumple los setenta. Es fruto de cuatro años de trabajo, viajará después, en una versión más reducida, al Hammer Museum de Los Ángeles (entre octubre y abril) y a Haus der Kunst (entre abril y septiembre de 2019) y podría convertirse en una cita histórica.

Casi 300 obras llegadas de fondos privados y públicos componen una antología que ocupa por completo el sexto piso del MoMA; y es la primera vez que este espacio se destina en su integridad a acoger la obra de un autor vivo. Recoge dibujos, fotografías, vídeos, instalaciones multimedia, pinturas, performances, esculturas y obras sonoras y, al margen de por su exhaustividad, destaca por ser la primera exposición monográfica que un museo estadounidense dedica a Piper en una década y por ser la primera después de que la artista recibiera, en 2015, el León de Oro en la 56ª edición de la Bienal de Venecia.

Reivindica el MoMA la actualidad de su trabajo, que desafía nuestras convenciones sobre las estructuras sociales dominantes y se nutre de referencias muy diversas: desde la filosofía y el yoga hasta la variedad de asuntos pegados a tierra que interesan a una creadora comprometida: la xenofobia, el feminismo y, más recientemente, también la autotrascendencia. Son temas controvertidos de los que lo fácil sería aportar lecturas aleccionadoras, pero la americana se ha inclinado por la ironía y el ingenio en un cuerpo de trabajo que, en una mirada atenta, se desvela tan cómico como incisivo.

Entre los proyectos expuestos en el MoMA destaca, por extensión y por salir a nuestro encuentro convirtiéndonos en arte y parte, The Humming Room (2012), un pasillo que los visitantes deberán recorrer obligatoriamente para acceder desde una parte de la exposición a otras y que pretende invitar al espectador a cuestionarse, no tanto la bondad subyacente que esperamos de la autoridad institucional, en este caso un museo, como las razones de nuestra confianza casi ciega al seguir los caminos marcados. En un momento dado, mientras el público atraviesa ese pasillo, un guardia de seguridad y la señalética lo advierten de que, para continuar avanzando, debe tararear una melodía cualquiera. Una proposición paradójica: solo un acto de modesta autoexpresión permite avanzar en un entorno en el que para poco más tiene el espectador capacidad de decisión.

No es el único trabajo participativo expuesto en el MoMA (al margen de las performances que tienen lugar dentro y fuera del museo, los viernes por la tarde): The Probable Trust Registry: The Rules of the Game # 1- # 3 (2013) se sitúa a medio camino entre la instalación y la performance grupal y también nos propone reflexionar sobre la confianza, en nosotros mismos y en los demás. Podemos firmar contratos sociales que rezan sentencias como No estoy en venta, Siempre pienso lo que digo o Siempre cumpliré mis promesas; compromisos habitualmente individuales que aquí adquieren un cariz comunitario y que, necesariamente, implican fe.

"Adrian Piper: A Synthesis of Intuitions, 1965–2016" en el MoMA
“Adrian Piper: A Synthesis of Intuitions, 1965–2016″ en el MoMA

También forma parte de esta retrospectiva What It’s Like What It Is #3 (1991), que recientemente adquirió el propio MoMA y que, en el año de su creación, formó parte de la muestra “DISLOCATIONS”. Se sitúa en el Marron Atrium y consiste en un reluciente anfiteatro blanco e impoluto, de estilo minimalista, en cuyo centro se ha dispuesto una columna cuadrada. En sus cuatro lados aparecen incrustadas otras tantas pantallas de vídeo que ofrecen imágenes simultáneas de un único individuo afroamericano que se dirige directamente a su audiencia negando los estereotipos raciales ofensivos ligados a su negritud: No soy sucio, no estoy cachondo, no soy egoísta, no soy malvado… Como fondo, escuchamos a los Commodores cantar far away from here, where my mind can be fresh and clear…

"Adrian Piper: A Synthesis of Intuitions, 1965–2016" en el MoMA
“Adrian Piper: A Synthesis of Intuitions, 1965–2016″ en el MoMA

Proyectos como estos nos ayudan a entender por qué Piper se define a sí misma más como activista cultural que como artista. Además de en sus propuestas plásticas, expresa sus ideas escribiendo y en sus clases de filosofía, y no niega que su propósito no es solo proponer reflexiones, sino llamar a la acción, un camino que no ha hecho sino intensificarse desde que dejó a un lado la creación conceptual más concentrada de sus inicios. No tardó mucho en procurar continuas tomas de conciencia sobre creencias establecidas en lo político y lo social y en enviar al espectador mensajes más o menos subliminales para procurarlo.

Aquel cambio fundamental se produjo en los setenta: las revueltas estudiantiles, la invasión de Camboya y el desarrollo de diversos movimientos por la liberación de la mujer le llevaron a convertir el racismo y las cuestiones de género en sus caballos de batalla y a abordarlos desde intenciones y métodos cada vez más didácticos.

De las diferentes reacciones del público ante proyectos como los mencionados extrae Piper conclusiones sobre conductas discriminatorias convertidas en cotidianas; además de buscar que también el espectador las obtenga, pretende que se sienta implicado en la necesidad de su transformación, que no se considere al margen del mal ajeno.

Esta antología comenzó a gestarse tiempo antes de que el actual presidente de Estados Unidos lo fuera y de los últimos disturbios raciales en este país, pero sus ecos de actualidad son evidentes y también la imbricación en su contexto; es posible que las interpretaciones del público en Múnich sean distintas. Con todo, las propuestas de Piper llaman a considerar que existen miedos y rechazos quizá atávicos que el tiempo no diluye, sino que periódicamente reaviva.

 

“Adrian Piper: A Synthesis of Intuitions, 1965-2016″

MoMA. THE MUSEUM OF MODERN ART

11 West 53 Street

Nueva York

Del 31 de marzo al 22 de julio de 2018

 

 

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