Yuko Mohri, improvisar y retroalimentarse

El Centro Botín presenta su primera muestra española

Santander,

Hace dos años, Yuko Mohri representó a Japón en la Bienal de Venecia con un montaje en el que los protagonistas no eran los trabajos concretos que exhibía, sino la luz, el sonido, el aroma y el movimiento que llevaban al pabellón de su país y transformaban nuestra percepción de su arquitectura.

Sólo dos obras eran necesarias para suscitar el acontecimiento: Moré Moré (Leaky) y Decomposition, ambas presentes en “Entrelazamientos”, la exposición que desde hoy le dedica el Centro Botín de Santander y que es también la primera suya en España y la más extensa de las que ha ofrecido hasta ahora en Europa.

Nacida en 1980 en Kanagawa y residente en Tokio, Mohri trabaja con elementos tomados de la naturaleza y con objetos cotidianos para articular instalaciones que involucran al espectador y modifican sus sensaciones en el espacio en que se muestran, las visuales y también las que atañen al resto de los sentidos. Genera, a partir de esas piezas, sistemas interconectados y ensamblajes de naturaleza efímera que, más allá de apelar a nuestra percepción física, conectan con asuntos sociales y medioambientales contemporáneos, sobre todo con la necesidad de reflexionar sobre las relaciones de dependencia entre los seres que componen un ecosistema y la posibilidad de reparar lo estropeado y reutilizar lo marchito.

Duchamp y Calder son sus referentes a la hora de idear esculturas cinéticas, concebidas específicamente para cada lugar donde podrán visitarse, que se componen de enseres encontrados e instrumentos musicales reelaborados y conectados a circuitos electrónicos. Responden a condiciones -imperceptibles pero inevitables, y también transitorias- de gravedad, calor, humedad y magnetismo, del mismo modo que sus ensamblajes serían otros si se modificaran el aire, el polvo, los escombros y la temperatura que los determinan, convirtiéndolos en ecosistemas orgánicos a pequeña escala.

Las propuestas que se han reunido en Santander, algunas más de las que pudieron verse hasta hace unas semanas en la exposición que brindó a Mohri el espacio Pirelli HangarBicocca de Milán, se fechan desde 2000: podremos, así, comprobar cómo la artista las interviene constantemente en el tiempo para adaptarlas a los lugares donde nos las enseña; en sus palabras, retorciéndolas y trenzándolas sin esquivar tres opciones que otros temen. El error, la improvisación y la retroalimentación.

Yuko Mohri. Magnetic Organ, 2004-en curso. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Magnetic Organ, 2004-en curso. Fotografía: Belén de Benito

“Entrelazamientos” quiere poner de relieve las interacciones, no siempre fáciles de desentrañar, entre los objetos, los sonidos y las personas y entre lo natural y lo artificial; unas relaciones que no son estáticas, sino que evolucionan, y en las que, asimismo, desempeñan un rol la influencia de la filosofía en esta autora y la iconografía propia del arte pop.

Cada una de las creaciones de Mohri parte de un elemento que actúa como fuerza motriz, propiciando en torno a sí un circuito dinámico, como se hace muy evidente en Flutter (2018), cuyo punto focal es un acuario con sensores que capturan la luz y las sombras, generadas éstas de forma natural a través del movimiento de los peces y las plantas acuáticas. Esos movimientos favorecen, asimismo, otros que son interdependientes y componen una pieza bastante ligada a los experimentos sonoros de John Cage y a los videográficos de Nam June Paik.

Yuko Mohri. Flutter, 2018 - 2025. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Flutter, 2018 – 2025. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Flutter, 2018 - 2025. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Flutter, 2018 – 2025. Fotografía: Belén de Benito

A Santander llega también Piano Solo: Belle-Île, que tiene como centro un piano modificado y programado para tocar “solo”. Esta propuesta la planteó en la pandemia, cuando la artista, que suele colaborar con músicos, no pudo hacerlo; optó por retirarse a un bosque y grabar sus sonidos ambientales: los pájaros, un arroyo, el viento. Consiguió que el piano, de forma autónoma, los tradujese en una composición musical.

El título alude al lugar donde Monet creó su primera serie de pinturas, en el que ella filmó un vídeo al borde de un acantilado; para esta ocasión, la artista ha grabado diferentes localizaciones del litoral santanderino y sus sonidos ambiente, recordando la música de mobiliario de la que habló Satie, en la que los sonidos funcionan como parte del entorno, sin demandar una escucha activa. Cuestionaba el francés las convenciones de la música de concierto.

Yuko Mohri. Piano Solo: Costa Quebrada, 2026. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Piano Solo: Costa Quebrada, 2026. Fotografía: Belén de Benito

Contemplaremos también You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave (2018), una creación que quiere ser inmersiva y conjuga sonido, luz y movimiento para generar una coreografía. Una escalera de caracol suspendida y giratoria, escultórica y dinámica a un tiempo, remite a un planeta que gira sobre su eje rodeada por cuatro altavoces que distorsionan y amplifican el sonido, haciendo que reverbere en el Botín.

El título de este proyecto se corresponde con las palabras pronunciadas por el revolucionario francés Louis-Auguste Blanqui, en una entrevista en la cárcel con el crítico de arte Gustave Geffroy. Estaba escribiendo entonces Blanqui La eternidad a través de los astros (1872), una obra filosófica que emocionaría a  Walter Benjamin y que se centraba en la noción de circularidad, idea, como vemos, muy presente en los procesos de Mohri.

Yuko Mohri. You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave, 2018. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave, 2018. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave, 2018. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave, 2018. Fotografía: Belén de Benito

Han llegado a esta exposición, igualmente, Decomposition y Moré Moré (Leaky), sus elecciones para la Bienal de Venecia y aún en curso. La primera serie aborda la descomposición orgánica, convirtiéndola en un sistema vivo de sonido y luz: conecta la fruta estropeándose a dispositivos electrónicos mediante electrodos y, según se va pudriendo y perdiendo agua, esta comida genera electricidad que activa composiciones sonoras y controla la luz.

Estas composiciones no son siempre las mismas, porque varían según el nivel de podredumbre e hidratación, dando lugar a señales audibles y visibles de la esencia mutable de la obra. Los amplificadores, altavoces y muebles de época que completan la instalación sugieren un aire de bodegones renacentistas.

En cuanto a Moré Moré (Leaky): Variations, comenzó como una serie fotográfica que captaba soluciones provisionales tomadas por los trabajadores del Metro de Tokio para cubrir las fugas de agua en una estación. Derivaron en obras cinéticas realizadas con objetos domésticos, como paraguas, ollas y sartenes, que ha reelaborado dejándose llevar por su gusto por el bricolaje.

Yuko Mohri Decomposition, 2021-en curso
Yuko Mohri. Decomposition, 2021-en curso. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Decomposition, 2021-en curso. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Decomposition, 2021-en curso. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Moré Moré (Leaky): Fountain, 2025. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri. Moré Moré (Leaky): Fountain, 2025. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri Moré Moré (Leaky): Fountain, 2025
Yuko Mohri. Moré Moré (Leaky): Fountain, 2025. Fotografía: Belén de Benito

Culmina el recorrido con I/O, una de sus obras tempranas, cuyo título remite a los términos input output. Plantea un ecosistema orgánico cuyo movimiento y cuyas formas son consecuencia de las características, en este caso, del espacio expositivo del Centro Botín, con lo que tienen de aleatorio para ella. Rollos de papel suspendidos del techo rozan el suelo, recogiendo polvo que es leído por un escáner, dispositivo que, a su vez, lo traduce en señales eléctricas que activan bombillas, herramientas e instrumentos.

Mohri hace de nuestros desechos melodía y luz, en un ejercicio creativísimo de economía circular.

Yuko Mohri I/O, 2011-en curso
Yuko Mohri. I/O, 2011- en curso. Fotografía: Belén de Benito
Yuko Mohri I/O, 2011-en curso
Yuko Mohri. I/O, 2011-en curso. Fotografía: Belén de Benito

 

 

“Yuko Mohri: Entrelazamientos”

CENTRO BOTÍN

Plaza Emilio Botín, s/n

Santander

Del 28 de marzo al 6 de septiembre de 2026

 

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