A finales del pasado mes de agosto conocíamos la noticia del fallecimiento de Ximo Michavila, el artista valenciano que comenzó su andadura en las costuras del academicismo para, paulatinamente, hacer de una geometría nada fría la base de su lenguaje e incluso aproximarse a la abstracción desde sendas ya avanzadas por los impresionistas.
En aquel momento, la Fundación Bancaja ultimaba los detalles de la antología destinada a conmemorar el siglo transcurrido desde su nacimiento, una muestra que ha sido comisariada por Juan Manuel Bonet y que repasa sus seis décadas de carrera, desde sus inicios plenamente figurativos hasta sus piezas de inspiración musical, pasando por sus composiciones geométricas o cercanas al constructivismo de los sesenta y los setenta y sus abstracciones paisajísticas fechadas en torno a los ochenta. Las piezas más recientes en la exposición, que reúne cerca de un centenar, datan de 2004 y algunas serán inéditas para el público, como Llac nocturno (hacia 1980), Alborada (2004) o R+A2:C7-646 (1982).
Nacido en L’Alcora, en una familia ligada a la enseñanza y sensible a la cultura, Michavila fue víctima en su infancia de la Guerra Civil -un bombardeo en Sagunto le causó heridas físicas y también íntimas- y, siguiendo la estela familiar, se formó primero como maestro antes de inscribirse en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y estudiar, más tarde, en El Paular, Segovia y Roma, donde se empapó de la obra de Giorgio de Chirico, Sironi, Morandi, Magnelli o Fontana. De aquella etapa de aprendizaje han recalado en Valencia sus representaciones de la Catedral de Segovia -bebe de Zuloaga-, la Plaza Mayor de Turégano -desde una visión mucho más sintética-, o la serranía de Cuenca, a la que observó desde una mirada semejante a la entonces cultivada por la Escuela de Madrid. Por supuesto, por sus lienzos también pasaron Valencia y sus alrededores: en la nostálgica Circo de suburbio (1956), en dos vistas geometrizantes del puerto (Barcas en el muelle, 1956, y Astillero, 1958) y en otras plasmaciones sintéticas de la Albufera, que prefiguran las que desarrollará en sus últimos tiempos activo.

Ximo Michavila. Centenario (1926-2026). Fundación Bancaja, Valencia
Sin dejar de lado la docencia, formó parte, en años sucesivos, de los colectivos que marcaron la creación de vanguardia en Valencia: Los Siete, Parpalló, el Movimiento Artístico del Mediterráneo y Antes del Arte. En unos y otros pudo coincidir con Ángeles Ballester, Vicente Castellano, Aguilera Cerní, Juan Genovés, Juan Portolés Juan, Eusebio Sempere y figuras más recientes como Elena Asins, Soledad Sevilla, Teixidor o Yturralde. En esta fase gana Michavila proyección internacional, pudiendo exponer en Italia o Argentina y también en la Bienal de Venecia de 1960, y sobre todo desarrolló una amistad personal y creativa con Amador, Luis Caruncho (que lo incluyó en una colectiva constructivista celebrada en Kandinsky, su galería madrileña), Amadeo Gabino, José María Iglesias, Palazuelo, Gerardo Rueda o Jesús de la Sota.
De su mano, su obra fue abriéndose paso hacia la geometría y ampliando, igualmente, la diversidad de sus formatos, desde la pintura de caballete a los murales para iglesias y edificios públicos o la decoración de barcos. No es posible apreciar, de hecho, el conjunto de la trayectoria de Michavila sin analizar su labor como muralista, figurativo primero -y observador de los maestros primitivos y el Novecento italiano- y geométrico después, empleando a menudo el acero. La totalidad de su legado geométrico no fue indemne, si nos fijamos, al espacialismo italiano, en cuanto al uso del relieve y del monocromo, por más que también tuviera entre sus referentes a Herbin, los constructivistas rusos, Max Bill, Richard Mortensen, Vasarely o los cinéticos y que no temiera contaminar sus motivos con alusiones al cosmos o el urbanismo.
La década dorada de su trabajo con las líneas fue la transcurrida entre 1968 a 1978, y en esta exposición testimonian su interés por el espacio imágenes como Galaxia (1976) o Alborada (1972).

Ximo Michavila. Centenario (1926-2026). Fundación Bancaja, Valencia
No abandonaría casi nunca aquella linealidad, de impronta emocional y lírica, hasta 1978 y a partir de su serie El Llac, derivada de su querencia por la Albufera, y de su subserie El ríu. Entonces, tras cierta crisis que lo llevó a dar por agotado el camino geométrico, empezó a sumergirse en esas piezas de tendencia casi abstracta y pinceladas diluidas que le ocuparían durante una década y serían antecedentes de sus composiciones basadas en la música: en el ciclo Contrapunto, dedicó trabajos de paleta intensa a autores contemporáneos como John Cage -a quien escuchó en los primeros Encuentros de Pamplona-, Kurt Weil, Arnold Schönberg o Pierre Schaeffer.
Podemos decir que la naturaleza -las aguas, la vegetación y las construcciones sencillas brotadas en torno a ellas- fueron el otro gran eje de su producción junto a la geometría, y que no fue ajeno a su deterioro ni dejó de inquietarse por él. Trabajaba a partir de fotografías propias y de apuntes del natural y parte de esas obras las exponía progresivamente en la sala Theo Valencia, que después se llamaría La Nave. Supo captar la luz matizada por las cañas o sobre los arrozales, la presente entre los cultivos, el movimiento de los juncos o de las algas o el paso sobre las aguas del viento y de las nubes. De este momento destaca L’alqueria (1981), aunque una leve pervivencia geométrica que evoca a Kupka la detectaremos en El Palmar (1980).

Ximo Michavila. Centenario (1926-2026). Fundación Bancaja, Valencia

Ximo Michavila. Centenario (1926-2026). Fundación Bancaja, Valencia
El montaje se completa con documentación abundante: el archivo de este artista lo conserva el Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, que ha prestado para la ocasión originales de catálogos, folletos, carteles de exposiciones, fotografías, correspondencia, diseños e imágenes de su labor como escenógrafo teatral; ideó decorados para textos de Max Aub, Samuel Beckett, Jean Cocteau o García Lorca.
Su trayectoria no fue lineal ni tampoco se estancó, parece que se asentó permaneciendo atento casi por igual a las influencias y a las propias demandas.

Ximo Michavila. Centenario (1926-2026). Fundación Bancaja, Valencia