Tàpies último, el Tàpies más libre

Fundación Bancaja muestra su obra final e inédita

Valencia,

Alegra pensar que, más allá de centenarios, existen razones para profundizar en la obra de los artistas fundamentales incidiendo, no en sus trabajos y etapas más difundidos, sino en los que lo han sido menos.

Tres años después de la conmemoración del siglo transcurrido desde el nacimiento de Tàpies, la Fundación Bancaja repasa en Valencia, bajo el comisariado de Fernando Castro Flórez, la producción de la última década de su vida, que coincidió aproximadamente con los primeros diez años de nuestro siglo y con los ochenta del creador barcelonés.

Dada la cronología que le tocó vivir, conoció, justo al inicio de su adolescencia, la Guerra Civil y la posguerra, con el consiguiente aislamiento de España en el terreno artístico y cultural hasta, al menos, los años cincuenta, circunstancias que en un principio limitaron su proyección. Pese a esta situación, y también superponiéndose a una salud frágil (superó una enfermedad pulmonar que lo mantuvo en cama en 1942 y 1943), logró afirmarse en su vocación creativa y, tras abandonar sus estudios de Derecho, se orientó hacia los caminos de la vanguardia.

Así, ahondando en sus inquietudes y rebuscando en libros y publicaciones, el catalán conectó con otros jóvenes de inclinaciones parecidas y fundó con ellos el grupo Dau al Set, una de las primeras plataformas de renovación creativa en la España de posguerra, al convertirse parcialmente en reflejo del anhelo cosmopolita en nuestro país. Los números publicados por la revista del colectivo, trilingüe, ofrecen, en este sentido, un material muy relevante: entre sus colaboradores figuraban Arnau Puig, Joan Brossa, Tharrats, Juan Eduardo Cirlot, Santos Torroella, Gaya Nuño, Antonio Saura, Ricardo Gullón…

En su autobiografía Memoria personal, Tàpies recordaba esos años tempranos desde su propia mirada como joven pintor que pretende labrarse una formación intelectual y conectaba con colectivos que se iban progresivamente gestando, como Els Vuits, con quienes expondría en los Blaus de Sarriá, y con los colaboradores de la revista Ariel. Redescubría, en paralelo, a las figuras de la vanguardia histórica, como Picasso Miró, contemplados entonces con recelo desde la oficialidad, y se relacionaba, igualmente, con Joan Brossa, Josep Vicenç Foix o Joan Prats.

En lo puramente pictórico, quedó subyugado por Paul Klee, Kurt SchwittersDuchamp…; en sus palabras, todo esto fue como un chorro de nuevas ideas que se ponían en marcha dentro de mí, aunque con mucho retraso, debido a los años de cerrazón de nuestro país. Si hubiéramos vivido en una situación normal tal vez las habría asimilado antes y con resultados más positivos. Buscó intuitivamente una salida en la recuperación de lo censurado y en una evidente ansía de cosmopolitismo. Motivaciones parecidas las apreciaremos, a fines de los cuarenta, en el Grupo Pórtico de Zaragoza o la Escuela Altamira de Santander y ese era también el momento de los inicios de Sempere, de Millares o el mencionado Saura.

La estancia de Tàpies en París en 1950, a partir de la cual empezó a relacionarse con el informalismo galo y con la vanguardia internacional, fue vital en la maduración de su lenguaje y en la ampliación de sus horizontes estéticos; en 1953 dejaría a un lado la figuración mágico-surrealizante y, desde entonces, emprendió una trayectoria personal que lo convertiría en uno de los autores más relevantes de la segunda mitad del siglo.

Superó pronto los postulados de la abstracción francesa, mostrando inquietudes distintas; para él sería más importante la influencia del crítico Michel Tapié, autor del ensayo Un arte otro (1952). Repercutió, además, en la configuración de su propio mundo artístico el existencialismo y su fascinación por la cultura y el pensamiento orientales; a mediados de los cincuenta, ya se había decantado el pintor por un empleo muy personal de la materia.

Su estilo maduraría, a partir de ese momento, precisamente en las coordenadas del informalismo matérico, que le llevaría a experimentar con arena, polvo de mármol, resinas o tierras coloreadas. Sobre ese soporte físico simultáneamente destiló su programa de signos, que comprende los claramente simbólicos (la cruz, que coincide y se identifica con la primera letra de su apellido), y, además, una personal manera de incidir sobre la materia. Comparando esos signos o huellas con su repertorio figurativo anterior, detectamos una austeridad más interesante y eficaz.

Analizando su estilo en el tiempo, esas obras demuestran una complejidad y una riqueza llamativas, porque remiten a lo mejor de la tradición pictórica de nuestro país (a la sensibilidad de los místicos del siglo XVI), pero también al arte contemporáneo, pues interesaron a Tàpies más corrientes que el informalismo y el expresionismo abstracto: sus imágenes indican una asimilación del espacialismo, del ensamblaje y de otros caminos frecuentados por los dadaístas. Por lo demás, la riqueza de registro que alcanzó el catalán en los cincuenta creció en los años siguientes, cuando también cultivó su sintonía con el povera y Joseph Beuys y experimentó con abundancia con las tres dimensiones.

Durante los ochenta, volvió Tàpies al plano, pero lo hizo, nuevamente, con originalidad, sirviéndose de grandes formatos, de una utilización virtuosa de los barnices y de algunos elementos figurativos con ecos eróticos.

Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia

Donde acaban las presentaciones canónicas es donde empieza esta última exhibición de la Fundación Bancaja, que subraya cómo en esos años últimos no se despojó el artista de sus ideas y formas de siempre, pero abordándolos de forma más abierta y libre, siguiendo una estética más limpia.

Componen el recorrido una veintena de piezas de gran formato y algunas inéditas, como Morat (2005), A veritable (2006), Sis Signes (2009), Boques (2011) o Autoretrat (2011). En su mayor parte proceden de los fondos de la familia Tàpies, con la excepción de a = a (2005), que se incorporó a la colección de la fundación valenciana el año pasado.

Cobijan estas obras símbolos y materia, está ultima en forma de objetos cotidianos, maderas, telas, cuerdas o fragmentos de muebles que llevan la vida a sus composiciones, pero desde una contención y un silencio que se evidencian si pensamos en su trayectoria anterior.

Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia

Subraya el montaje tres ejes de la producción de Tàpies: el cuerpo humano, al que se alude a través de huellas, referencias a extremidades, torsos, bocas u ojos que posibilitan la representación de la vulnerabilidad del cuerpo como memoria; los símbolos, porque su vocabulario siempre estuvo compuesto por cruces, letras y señales que no dejan de aludir a conceptos, ideas o recordatorios de carácter espiritual; y, desde luego, los objetos, que para él no fueron accesorios. Nunca dejó de incrustar fragmentos reales a sus telas, favoreciendo así la conexión de los materiales de nuestra cotidianidad con los signos de lo sagrado.

La exposición se completa con fotografías de la casa del artista en Campins (Barcelona), con el objetivo de incidir en la influencia de la luz de ese lugar del Montseny, y de su calma, en esos trabajos finales; y con la proyección del documental Materia en forma de Tàpies, de la serie de Imprescindibles de Televisión Española, emitido a raíz de su centenario.

Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia
Tàpies. Última década (2002-2012). Fundación Bancaja, Valencia

 

 

“Tàpies. Última década (2002-2012)”

FUNDACIÓN BANCAJA

Plaza de Tetuán, 23

Valencia

Del 6 de marzo al 30 de agosto de 2026

 

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