En los últimos años, Sophie Taeuber-Arp se ha convertido en una figura cada vez más familiar para un público amplio, y especialmente para los que serían sus compatriotas actuales: su rostro está presente en los nuevos billetes de cincuenta francos suizos.
Cuando falleció tempranamente en un accidente, mediada su cincuentena, la artista había trabajado ya con técnicas y materiales muy diversos: textiles, abalorios, en espectáculos teatrales y de danza, disfraces, murales, mobiliario, diseño gráfico, proyectos arquitectónicos, pinturas, esculturas, relieves, dibujos… Obviando jerarquías y las divisiones tradicionales de géneros, consideró la creación como actividad vital y como tal la ejerció, y esa perspectiva es, en buena medida, la razón de la fascinación que continúa ejerciendo entre los jóvenes autores.
Formada, ampliamente, en artes aplicadas (en St. Gallen y luego en la escuela Debschitz de Múnich, donde se especializó en el tallado de madera y el diseño textil) y conocedora de los círculos de vanguardia consolidados en París y Zúrich, asoció la experimentación y las novedades del lenguaje formal de esos grupos a su inclinación a la espiritualidad y las aplicó, además, a la esfera cotidiana: a almohadas, manteles, bolsos, muebles e incluso a establecimientos, como el Aubette, un café en Estrasburgo que se consideró la capilla sixtina de la modernidad. Eran tiempos en que el reinado de la producción industrial en masa dio origen a una renovada apreciación de la artesanía y las técnicas manuales, bajo la influencia de los ideales defendidos por el movimiento Arts and Crafts.
Sin embargo, asociamos sobre todo a Taeuber-Arp con sus pinturas abstractas basadas en formas geométricas simplificadas que llevó a cabo en la capital francesa, en la década de los treinta: composiciones de colores vivos y de evidente ritmo, nunca estáticas o austeras.

Algunas de ellas forman parte de la primera exhibición que le brinda Hauser & Wirth en su sede, justamente, de París: “Sophie Taeuber-Arp. La règle des courbes”, que podrá visitarse desde el 17 de enero y ha sido comisariada por Briony Fer. Consta de casi medio centenar de trabajos fechados entre 1916 y 1942 y procedentes tanto de la Fundación Arp como de colecciones privadas y públicas: se trata de pinturas, dibujos, gouaches, relieves en madera y una icónica cabeza dadaísta seleccionados por resultar significativos del vocabulario formal (geométrico y abstracto) de la autora, basado en buena medida en esa línea curva, que ella estiraba, doblaba y deformaba con frutos múltiples y ricos.
Barriendo en contra de las convencionales oposiciones entre el dadaísmo, germinado en su país, y la abstracción geométrica hacia la que ella transitó, y entre las bellas artes y los objetos utilitarios, este proyecto pretende ahondar en la audacia con que Taeuber-Arp se involucró en el contexto cultural de su tiempo.
En su formación, como mencionamos, hizo más hincapié en los textiles y las artes aplicadas que en la pintura y la escultura, y ello tendrá que ver en que su producción siempre oscilase entre el arte y el diseño, lo diagramático y lo ornamental, la destrucción y la construcción, las partes y los conjuntos. Además de amalgamar los lenguajes de la decoración y la tecnología, hizo converger los citados códigos dadaístas y los abstractos en obras que fueron a un tiempo lúdicas y especulativas y en las que curvas y círculos ofrecían una medida alternativa para calibrar las relaciones entre la creación y el mundo, respecto a las severas cuadrículas dominantes en la pintura abstracta. A París han llegado desde experimentos tempranos como Composition à forme U (1918) a los círculos rotos de sus últimos dibujos, como Construction géométrique (1942).
En el auge del interés por el movimiento constructivista, caracterizado por esa rigurosa geometría, llevó a cabo algunas de sus composiciones más curvilíneas, traduciendo volutas decorativas y arabescos en formas sencillas. Los métodos distintivos que desarrolló suponen una propuesta de un modelo de abstracción dadaísta, incluso cuando sus componentes parecen pertenecer a un conjunto de herramientas precisamente constructivistas. Esto se debe en gran medida a las técnicas que empleó, que aprendió en sus estudios como diseñadora.

El título de la exposición se refiere tanto a esas curvas a las que recurría como principio organizador como a un instrumento utilizado para medir longitudes y distancias. Usó Taeuber-Arp una amplia gama de utensilios del dibujo como si fueran una extensión de la mano, incluyendo curvas francesas y otras plantillas, así como reglas flexibles y rectas. Las obras expuestas de la década de 1930 muestran un proceso cada vez más orgánico en sus propuestas, con formas blandas que sugieren, como en la serie Coquille, una preocupación por las estructuras naturales. Esto da lugar a una paradoja central en el legado de la artista: cuanto más orgánico se vuelve, más parte del uso de patrones.
Una de las series más cautivadoras que ejemplifica su lenguaje de la curvatura es el pequeño subconjunto de las pinturas Curve llamado Echelonnements (Gradaciones), que inició en 1934. En estas obras destacan tanto los bordes curvos como las líneas rectas, revelando los efectos acumulativos de una pila de formas irregulares. Esas “formas” en Echelonnement (1934) son blancas, lo que sugiere que fueron recortadas en base azul, como negativos en lugar de positivos.
También se exhiben las que se convirtieron en algunas de sus últimas piezas, realizadas en 1942, generalmente denominadas construcciones geométricas; se trata de un conjunto de dibujos ejecutados con tinta negra sobre papel, regla y compás. Taeuber-Arp pintaba sobre pequeñas secciones con pintura blanca, además de cortar y rotar otras, actuando los cortes como horizontales o diagonales, generándose así un movimiento circular a partir de los fragmentos. Aunque las formas con las que trabaja son siempre simples, sus propios métodos de superposición y mezcla las hacían infinitamente variables.
La muestra podrá verse hasta marzo.

“Sophie Taeuber-Arp. La règle des courbes”
26 bis rue François 1er
París
Del 17 de enero al 7 de marzo de 2026
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