Jannis Kounellis y el viaje nunca neutro

El CGAC muestra sus trabajos en torno a la memoria del Mediterráneo

Santiago de Compostela,  15/09/2026

El año que viene hará diez desde que falleció en Roma el griego Jannis Kounellis, que precisamente dio sus primeros pasos creativos, como pintor, en la capital italiana. En un principio representó letras y grafías sobre materiales inhabituales y, posteriormente, quiso ir más allá del cuadro como soporte e incorporar elementos encontrados, incluyendo seres vivos o sustancias orgánicas, mientras sustituía la tela por placas de metal que se convertirán en la superficie principal de sus composiciones. Desde su etapa más temprana, a mediados del siglo XX, este autor de El Pireo buscó poner en tensión materiales y texturas opuestas, y esa misma senda, desde los sesenta, lo conduciría a realizar esculturas, instalaciones y performances de eco teatral en las que pudieran tener cabida lo fragmentario y efímero; fue entonces cuando se convirtió en uno de los nombres imprescindibles de la corriente povera. Contribuyeron a esa proyección su participación en la exposición «When Attitudes Become Form», comisariada por Harald Szeemann en Kunsthalle Bern en 1969, y en varias ediciones de Documenta y de la Bienal de Venecia.

Bajo el comisariado de David Barro y tras su paso por Es Baluard Museu, el CGAC de Santiago de Compostela le brinda la muestra «Laberinto sin paredes», que nos invita a entender su producción como un intrincado viaje en el tiempo ideado por quien fue, a la vez, un hombre antiguo y un pintor moderno; un artista poseedor de una visión arqueológica que ofreció, con mimbres más bien cotidianos, una relectura crítica del pasado facturada con un lenguaje personal y radicalmente contemporáneo.

Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes. CGAC, 2026

Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes. CGAC, 2026

La exhibición está poblada de objetos que hacen referencia al viaje, las migraciones y los medios de transporte marítimos, que fueron fundamentales para que se gestase la globalización, pero que han quedado prácticamente en desuso: es posible leer en Kounellis la melancolía por la pérdida en la era industrial de lo que esos desplazamientos tenían de poético, de tránsito emocional más allá del físico.

La instalación principal de este proyecto estará compuesta por nueve velas venecianas que formarán una suerte de abanico y que aluden a la memoria de navegaciones pasadas: por su datación- desde el siglo XVII hasta épocas más recientes- son símbolo del patrimonio cultural de Venecia y del antiguo poder de la Serenísima en torno al Mediterráneo, pero también cobijan una nostalgia no exenta de revisionismo respecto a la transformación del comercio marino hacia una paulatina menor huella del individuo en esta actividad. Estas velas, que se presentaron por vez primera en la Bienal de Venecia de 1993, son pinturas que nos recuerdan cómo antiguamente los veleros eran ornados con marcas que los identificaban, a ellos y a su tripulación, a menudo con formas a las que se atribuía una protección espiritual; en la exposición sugieren, por tanto, un lamento y un tributo, el recordatorio de que cada historia es importante.

Al CGAC llegará también otra serie de obras con velas que Kounellis realizó posteriormente, ya entrado el siglo XXI, reutilizando antiguos ejemplares blancos mallorquines de algodón y otros italianos de tonos vivos que retorció con aires barrocos. Tensadas y plegadas sobre marcos de acero, esas velas, que veremos dobladas y con pliegues, con marcas de uso, guardan la memoria de su vida previa en el mar: valiéndose, así, de materiales cargados de significado a poco que investiguemos, el de El Pireo quiso recalcar la importancia de la huella humana en los objetos, pero también una reflexión sobre las posibilidades alegóricas e íntimas del medio pictórico.

Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes. Es Baluard Museu, 2026. Fotografía: David Bonet

Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes. Es Baluard Museu, 2026. Fotografía: David Bonet

Fue esa, igualmente, su intención en la serie Albatros (2001), un conjunto de obras compuestas de secciones rotas de un barco de madera que contemplaremos colgando suspendidas frente a placas de acero inclinadas, que sugieren el desgaste y la memoria de los instrumentos navales. Se despliegan junto a un enorme fragmento del lateral de la misma embarcación, al que se dirigen los ojos por una contundencia vertical que apunta al peso del pasado y a un drama que hay que descifrar: los soportes de Kounellis cobijan siempre mensajes, la densidad de la historia en relación con lo que significa ser humano. Efectivamente, los restos de un naufragio componen aquí más monumento que tragedia.

Acordándose de su infancia en el Pireo, tan ligado al mito y a las herencias clásicas, el artista explicaba que no existe tradición neutra y que todo viaje anuncia, potencialmente, un laberinto de la experiencia. Un nuevo remedo de los siglos. Afirma el comisario que en su legado siempre hay una reivindicación de algo a punto de naufragar: No resulta difícil pensar al visitar esta exposición en la epopeya de los transportes marítimos, en las problemáticas sociales de los puertos, en el dolor o en su carga de aventura, temáticas que preocuparon a Kounellis también en sus escritos. Son obras producidas con escasos elementos, siempre con materiales del mundo que funcionan como ventanas o puertas que permiten intuir y enmarcar paisajes que sólo los visionarios pueden explorar. Cada material es una idea y el laberinto es así una cápsula del tiempo, una doble apuesta del artista por reflotar el mundo más subterráneo de la materia.

Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes. Es Baluard Museu, 2026. Fotografía: David Bonet

Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes. Es Baluard Museu, 2026. Fotografía: David Bonet

 

«Jannis Kounellis. Laberinto sin paredes»

CENTRO GALLEGO DE ARTE CONTEMPORÁNEO. CGAC

Rúa Valle Inclán, 2

Santiago de Compostela

Del 25 de septiembre de 2026 al 24 de enero de 2027