Leipziger Jazztage, medio siglo de jazz en Leipzig

Dicen que, si hay dos géneros al margen de la tradición clásica que ilustran la vigencia de patrones románticos en la música del siglo XX, esos son el jazz y el rock; desde su surgimiento, el primero encajó perfectamente con la estética romántica dado su carácter espontáneo, individual e improvisador.

Alemania fue, junto al Reino Unido, cuna de aquella corriente en relación con el Sturm und Drang y el pietismo religioso, y también cuenta con uno de los festivales de jazz más prestigiosos y veteranos de Europa: el Leipziger Jazztage, que en octubre cumplirá cincuenta años consolidado como una gran plataforma para la música improvisada -tanto es así que el presidente de la República, Frank-Walter Steinmeier, ha aceptado ser su patrono en esta edición-.

La cita tuvo sus inicios en un pequeño cine y en el club estudiantil Moritzbastei, en 1976, aún bajo la República Democrática Alemana, antes de trasladarse al mucho más grande Kongresshalle, con 1.600 butacas, en el Zoo de Leipzig, dos años después. Desde sus comienzos, logró proyección internacional gracias a conjugar en su programa a músicos locales e internacionales, algunos llegados incluso de Alemania Occidental, Estados Unidos y Japón; también se estableció una estrecha conexión con el jazz polaco. No fue fácil: los organizadores se enfrentaron a la hostilidad reiterada de la policía secreta de la RDA, la Stasi, que consideraba que el jazz reflejaba un estilo de vida decadente y era incompatible con sus objetivos ideológicos. La reunificación supuso, en este sentido, un punto de inflexión y aparejó el traslado de las actuaciones a la Ópera de Leipzig, en 1991. Esta previsto, de cara al futuro, que su sede sea el histórico edificio de Gottschedstraße 16, cuando quede convertido en Casa de los Festivales y albergue de forma permanente el Jazzclub Leipzig -las obras están pendientes de aprobación por el Ayuntamiento y podrían comenzar en en 2027-.

En realidad, la historia del Leipziger Jazztage arranca bastante antes de los setenta. Cuando el jazz llegó a Europa desde Estados Unidos en la década de 1920, gracias a las giras de estrellas como Sam Wooding o Josephine Baker, Leipzig, que siempre ha sido una ciudad abierta a la música, los libros y las ferias comerciales, se convirtió en uno de los epicentros alemanes de este nuevo género musical, junto con Berlín, Hamburgo y Múnich. Para comprender mejor la historia del jazz aquí podemos asomarnos al documental de 2025 Being Hipp – First Lady of European Jazz, de la directora Anna Schmidt, que narra la fascinante andadura de la pionera pianista Jutta Hipp (1925-2003), originaria de este lugar, quien pudo salir de la Alemania nazi para alcanzar el éxito internacional en Nueva York.

Cada otoño, el Jazzclub Leipzig presenta a más de un centenar de músicos durante, al menos, una semana: desde grandes nombres y pioneros influyentes hasta nuevos talentos innovadores; los conciertos se celebran en diversos espacios de la ciudad, como la mencionada Ópera, el Teatro Municipal (Schauspiel Leipzig), la Iglesia de Santo Tomás, el cine UT Connewitz, el más antiguo de Leipzig que aún se conserva, salas independientes, templos y enclaves menos conocidos. El programa de este año incluirá episodios de reflexión sobre el carácter ritual del aniversario de un festival como éste: por ejemplo, Conny Bauer y Alexander von Schlippenbach, artistas que han formado parte de esta propuesta desde siempre, siguen actuando con bandas brillantes y volverán una vez más.

Para conmemorar la inauguración oficial, el 17 de octubre en la Ópera de Leipzig, la Globe Unity Orchestra de Schlippenbach desplegará sesenta años de introspección apocalíptica en el escenario, en el marco de su propio cumpleaños dentro de la muestra. Inicialmente recibida con escepticismo, la agrupación rápidamente atrajo la atención internacional y se convirtió en una plataforma de lanzamiento para algunos de sus futuros músicos estrella. Hoy en día, se la considera una de las orquestas de free jazz más importantes de la música experimental europea.

Otro de los artistas clave de este año será el pianista, compositor y artista estadounidense Jason Moran. El 21 de octubre, interpretará su programa en solitario dedicado a Duke Ellington en la iglesia de Santo Tomás, donde Johann Sebastian Bach fue Thomaskantor durante 27 años; será una singular fusión de espacios y legados musicales. La noche siguiente, el 22 de octubre, Norma Winstone y Kit Downes al piano demostrarán en el Schauspiel lo bien que puede sonar un diálogo intergeneracional. El Bill Frisell Trio también actuará esa noche, dando inicio a una gira con motivo del 75 cumpleaños de Frisell. El 18 de octubre, ADHD de Islandia presentará una mezcla de jazz, rock y sonidos inspirados en la música rave en el escenario de UT Connewitz, mientras que Conny Bauer, trombón icónico de la primera generación del festival, el percusionista Hamid Drake y Kalle Kalima a la guitarra se unirán para un encuentro de música improvisada en el Schaubühne Lindenfels el 20 de octubre.

Otros eventos destacados incluyen al dúo de guitarras con influencias funk y soul Charlie Hunter & Ella Feingold, quienes inaugurarán el plantel en la Ópera de Leipzig tras la Globe Unity Orchestra; o a Sun-Mi Hong, la baterista surcoreana afincada en Ámsterdam y ganadora del Premio Paul Acket 2025, que actuará en trío con Brandon López y Mat Maneri. El 9 de octubre, en paralelo al Festival de las Luces de Leipzig, que conmemora la llamada Revolución Pacífica de 1989, se celebrará un concierto de preparación en la Kulturnhalle: bajo el lema «Desconocidos para ambos», seis músicos de jazz de dos ciudades se presentarán por primera vez entre Leipzig y París.

Como proyecto especial del festival, se está desarrollando el recorrido sonoro «Jazz im Ohr» (Jazz en tus oídos), que incluirá paradas en diversas salas de conciertos históricas de la ciudad.

Las entradas podrán adquirirse desde septiembre: https://www.jazzclub-leipzig.de/

Leipziger Jazztage