Fabrice Hyber: el arte como siembra

El conjunto de su trabajo se explora en la Fondation Cartier

París,

Nacido en Vendée en 1961, Fabrice Hyber estudió matemáticas antes de ingresar en la École des Beaux-Arts de Nantes y su primera formación, y la ciencia, han tenido eco en su trabajo creativo, que parte del dibujo y la pintura pero incorpora otros modos de expresión y se nutre de interferencias e interacciones entre disciplinas de cariz diverso: desde la física hasta las neurociencias, pasando por la astronomía o la fitoterapia. Sus propuestas (entre las más celebradas, L’Hybermarché en el Museo de Arte Moderno de París o Eau d’or, Eau dort, ODOR, estudio de televisión por el que recibió el León de Oro en la Bienal de Venecia de 1997) nunca se ciñen a un vocabulario plástico definido, sino que comprenden una variedad de soportes y textos -es, asimismo, poeta-.

A finales de los ochenta, Hyber decidió bautizarse a sí mismo como artista-emprendedor y en 1994 creó Unlimited Responsibility, UR, una sociedad limitada destinada a promover el intercambio de proyectos entre creadores y empresarios; desde ese mismo afán, en 2012 alumbraría con el Institut Pasteur la iniciativa Organoid, que conecta a investigadores y artistas con el fin de ofrecer al público general una nueva visión de la investigación biomédica y sus retos. Quizá su mayor proyección internacional llegó desde 1991, cuando en varias ciudades francesas e internacionales se instalaron sus Hommes de Bessines, pequeñas esculturas antropomórficas cuyos orificios corporales escupían agua; también merece la pena recordar sus proyectos de índole social, como La Arteria, un jardín de dibujos en el Parc de La Villette para concienciar sobre el VIH o Le Cri, l’Ecrit, conmemoración en el Jardin du Luxembourg de la abolición de la esclavitud.

Fabrice Hyber. "The Valley". Fondation Cartier pour l´ Art Contemporain, París
Fabrice Hyber. “The Valley”. Fondation Cartier pour l´ Art Contemporain, París

Docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París de 2002 a 2005 e impulsor de Les Réalisateurs, un programa diseñado en colaboración con varias escuelas de arte y negocios, ofrece aún cursos multidisciplinares en Pantin, Villefranche-sur-Mer y Vendée, fue elegido miembro de la Académie des Beaux-Arts en 2018 y nombrado, asimismo, embajador ante la Junta Forestal Nacional de Francia en 2021 por su trabajo y compromiso con los bosques.

Hasta el próximo abril, la Fondation Cartier dedica a este autor la exhibición monográfica “The Valley”: consta de sesenta obras, quince de ellas concebidas específicamente para la ocasión, y las distintas estancias o aulas en las que se articula se han diseñado para que el espectador pueda acercarse a su pensamiento. Seleccionadas entre su más que prolífico acervo (ha trabajado en cerca de 20.000 proyectos, 3.000 de ellos pinturas), burla en ellas categorías y entrelaza, como dijimos, lo puramente artístico con las matemáticas, la neurociencia, los negocios, la historia, la astrofísica, el amor, el cuerpo y la evolución de las especies vivas. Tienen de hecho, estas piezas, un cierto propósito didáctico: Siempre he considerado mis lienzos como pizarras de aula, de esas en las que aprendemos a diseccionar el conocimiento a través de profesores e investigadores. Los míos ofrecen otros mundos, sean posibles o imposibles. En esta exposición, opté por instalar mis obras en lugar de pizarras en este entorno escolar ideal.

Fabrice Hyber. Polyptyque du sport, 2017. © Fabrice Hyber / Adagp, Paris, 2022
Fabrice Hyber. Polyptyque du sport, 2017. © Fabrice Hyber / Adagp, Paris, 2022

Esa disparidad de inquietudes se relaciona, además de con su formación, con el bosque que cultiva desde la década de los noventa en el corazón de la campiña vendeana, en torno a una antigua propiedad de sus padres, que eran criadores de ovejas. Allí ha plantado 300.000 semillas de árboles, de varios cientos de especies diferentes, utilizando una técnica cuidadosamente elegida, y ha transformado gradualmente lo que alguna vez fue tierra agrícola en un paraje frondoso de varias docenas de hectáreas. Ese paisaje, en otras palabras, se ha convertido quizá en su más personal obra de arte y lo llama El Valle, como esta exposición: Con El Valle quería restaurar un paisaje boscoso alrededor de la granja de mis padres para crear una barrera natural con la tierra agrícola industrial circundante. Cada vez que algo se pone en marcha, trato de encontrar posibilidades alternativas. Es sistemático para mí.

Lugar de aprendizaje, experimentación y refugio, ese enclave se ha convertido en matriz y fuente de inspiración del conjunto de su trabajo; la raíz de ambas labores es común para Hyber: Siembro árboles tal como siembro signos e imágenes. Están ahí, siembro semillas de pensamiento que son visibles, se desarrollan y crecen. Ya no tengo el control sobre ellas.

Entre la amplia variedad de prácticas en las que se ha sumergido, seguramente la más vinculada a esa acción de sembrar es la pintura. Sobre lienzos de gran formato que instala en su estudio, formula hipótesis, yuxtapone ideas, inventa formas y juega con las palabras. De algún modo, tiende a determinar las composiciones resultantes en la medida justa: Desde que empecé a pintar uso mucha agua y muy poca materia. Esto produce algunos efectos increíbles y lienzos muy ligeros. Mis pinturas al óleo son esencialmente acuarelas. Hay muy poca intervención al final.

Fabrice Hyber. Paysage biographique de Pierre Gyquel, 2017. © Fabrice Hyber / Adagp, Paris, 2022
Fabrice Hyber. Paysage biographique de Pierre Gyquel, 2017. © Fabrice Hyber / Adagp, Paris, 2022

Yendo de una a otra de sus obras, apunta Hyber una frase aquí, dibuja una imagen allá, pega un objeto en otro lugar, según su imaginación y sus ensayos. Cada paso cuenta. Ese proceso de creación “por acumulación” enriquece la obra con todas las potencialidades generadas por sus reflexiones en evolución y el lienzo, por tanto, acaba convertido en un espacio para aprender y, quizá, enseñar.

Esa es, como decíamos, la razón de que el montaje de la exposición recuerde tanto a las aulas como a los patios de recreo: se invita a los visitantes a aprender, moverse, abrir puertas, mirar por encima de las ventanas, pasar por encima de las formas, jugar, pero también a sentarse en un banco o frente a un escritorio para contemplar con el detenimiento deseado las telas que reemplazan la pizarra tradicional. Escenifica Hyber varias formas de aprender de una pintura y, en los breves vídeos que acompañan a las piezas, revela el viaje mental que precedió su creación. Además, se ofrecerán clases abiertas a todos los visitantes a cargo de guías especializados, residencias y podcasts.

Fabrice Hyber. Polyptyque du sport, 2017. © Fabrice Hyber / Adagp, Paris, 2022
Fabrice Hyber. Polyptyque du sport, 2017. © Fabrice Hyber / Adagp, Paris, 2022
Fabrice Hyber. "The Valley". Fondation Cartier pour l´ Art Contemporain, París
Fabrice Hyber. “The Valley”. Fondation Cartier pour l´ Art Contemporain, París

 

 

Fabrice Hyber. “The Valley”

FONDATION CARTIER POUR L´ART CONTEMPORAIN

261 Boulevard Raspail

París

Del 8 de diciembre de 2022 al 30 de abril de 2023

 

 

Comentarios