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Rotterdam, arte y cultura en una ciudad que no deja de reinventarse

Skyline Rotterdam. Foto: Robin Utrecht
Skyline Rotterdam. Foto: Robin Utrecht

Rotterdam, la segunda ciudad más grande de los Países Bajos —a apenas una hora en tren desde la Estación Central de Ámsterdam—, se ha consolidado como un destino imprescindible para los amantes del arte y la cultura contemporánea. Este año, la ciudad celebra un gran hito: la reapertura del Nederlands Fotomuseum en su nueva sede del histórico Almacén Santos, un edificio portuario protegido que ahora acoge una de las mayores colecciones de fotografía de museo del mundo. Su inauguración no solo refuerza la oferta museística de Rotterdam, sino que subraya la capacidad de la ciudad de transformar su patrimonio industrial en motor creativo y cultural. Si estáis pensando en organizar una pequeña escapada por Europa, esta es una buenísima opción. Os invitamos a acompañarnos y descubrirlo en este rápido recorrido por Rotterdam.

Estamos ante una urbe cuya identidad no se construye sobre siglos acumulados, sino sobre la reinvención constante. Fundada en el siglo XIV a orillas del Nieuwe Maas, fue patria de Erasmo de Rotterdam y durante décadas el mayor puerto del mundo. Tras quedar prácticamente arrasada en la Segunda Guerra Mundial, Rotterdam optó por no reconstruir el pasado, sino proyectarse hacia el futuro. La arquitectura se convirtió en un laboratorio urbano y en declaración de intenciones, y ese espíritu sigue definiendo su carácter: arte, diseño y urbanismo dialogan permanentemente con la vida cotidiana.

La presentación del Fotomuseum en el renovado Almacén Santos, en el barrio de Rijnhaven, es un ejemplo perfecto de esa filosofía. Construido entre 1901 y 1902 como almacén de café brasileño, el edificio combina arquitectura histórica y modernidad: un gran atrio central y una llamativa “corona” de aluminio perforado conviven con la riqueza ornamental original, mientras oficinas, apartamentos temporales y el restaurante ZES completan un animado espacio multifuncional.

El museo, cuyo traslado ha sido posible gracias a una generosa donación de la Fundación Droom en Daad (institución neerlandesa dedicada a impulsar proyectos culturales estratégicos), alberga más de 6,5 millones de objetos —negativos, diapositivas, impresiones y archivos personales— convirtiéndose en uno de los fondos fotográficos museísticos más importantes del mundo. Por primera vez, la colección dispone de un hogar diseñado específicamente para la conservación y exhibición, con avanzados sistemas climáticos, vitrinas refrigeradas y espacios que permiten mostrar negativos frágiles a tan solo cuatro grados centígrados, algo pionero a nivel internacional.

Nuevo Nederlands Fotomuseum-Almacén Santos. Foto: Iwan Baan

 

Nederlands Fotomuseum, Rotterdam. Fotos: © Iwan Baan
Nederlands Fotomuseum, Rotterdam. Fotos: © Iwan Baan

Nuevo Nederlands Fotomuseum-Almacén Santos. Foto: Iwan BaanLa visita comienza en la Galería de Honor de la Fotografía Holandesa, que recorre casi dos siglos de historia visual —desde 1839 hasta la era digital— a través de noventa y nueve imágenes icónicas de autores como Anton Corbijn, Rineke Dijkstra o Erwin Olaf. El museo incluso invita al público a proponer la centésima fotografía, reforzando su vocación participativa. En plantas superiores, los visitantes pueden asomarse a los depósitos y talleres de conservación, viendo de cerca el trabajo artesanal, la catalogación y la digitalización de la colección.

Las exposiciones inaugurales —”Awakening in Blue: An Ode to Cyanotype” y “Rotterdam in Focus: The City in Photographs 1843–Now”— demuestran el doble enfoque del museo: preservar la historia del medio mientras se abren nuevas vías para la fotografía contemporánea, abordando temas como ecología, colonialismo y transformación urbana. La planta baja, pensada como una “sala de estar para la fotografía”, integra biblioteca, tienda, cafetería y un restaurante con vistas panorámicas del skyline de Rotterdam, combinando así educación, ocio y experiencia sensorial en un mismo espacio.

Desde el Fotomuseum, el recorrido cultural puede continuar por Katendrecht, antiguo distrito portuario hoy convertido en enclave creativo. Muy cerca se encuentra Fenix, otro ejemplo de reutilización industrial que aborda la migración a través de instalaciones inmersivas, arte contemporáneo, arquitectura y objetos con historias personales que nos hablan de identidad, pertenencia y diáspora desde perspectivas humanas y artísticas. Su planteamiento huye del enfoque exclusivamente histórico para proponer una lectura más compleja de un fenómeno que ha marcado profundamente este lugar.

Su icónica escalera en espiral, Tornado, simboliza movimiento y transición, conceptos inseparables de la historia de la ciudad. Tanto el espectacular edificio de Ma Yansong, de la firma MAD Architects, como la colección merecen una visita pausada.

Fenix Museum. Rotterdam. Foto: Iwan Baan
Fenix Museum, Rotterdam. Foto: Iwan Baan

 

Fenix Museum. Rotterdam. Foto: Iwan Baan y Titia Hahne
Fenix Museum. Rotterdam. Fotos: Iwan Baan (izquierda) y Titia Hahne (derecha)

 

ARTE, ARQUITECTURA Y VIDA URBANA

En el corazón de la ciudad, la Kunsthal Rotterdam se presenta como un institución clave para entender el pulso artístico local. Obra de Rem Koolhaas, uno de los arquitectos de Rotterdam con mayor proyección internacional, ofrece una programación siempre cambiante, desde fotografía y moda hasta arte contemporáneo y cultura visual.

A pocos pasos, el Nieuwe Instituut profundiza en arquitectura, diseño y cultura digital, disciplinas especialmente relevantes en una ciudad que ha hecho del urbanismo un laboratorio, mientras que la visita a la Huis Sonneveld, realizada por Brinkman y Van der Vlugt en 1933, permite acercarse a un ejemplo paradigmático de la arquitectura doméstica moderna del estilo Nieuwe Bouwen, y el único que ha sido restaurado para mostrarse tal y como era.

Aunque el Museum Boijmans Van Beuningen permanece cerrado por obras al menos hasta finales de 2028, su innovador Depot, concebido como almacén visitable, ofrece la posibilidad única de asomarse a seis siglos de arte, además de una de las mejores vistas de Rotterdam desde su azotea ajardinada, un buen lugar para hacer una pausa. Entre las piezas más importantes de la colección pueden destacarse el retrato que Rembrand hizo de su hijo Titus; dibujos de Durero y algunas obras de Leonardo da Vinci, Goya, Van Gogh, Cézanne, Picasso, Francis Bacon, Max Ernst, Magritte, Kandinsky y Salvador Dalí. Cuenta también con obra de El Bosco y con una amplia selección de otros artistas holandeses y flamencos, incluyendo Van Eyck, Brueghel, Lucas van Leyden, Hals o el ya mencionado Rembrandt. Además, es una de las referencias en Holanda por su colección de arte contemporáneo.

Depot Museum Boijmans Van Beuninge. Rotterdam
Depot Museum Boijmans Van Beuninge, Rotterdam. Foto: masdearte
Kunsthal Rotterdam. Foto: masdearte
Kunsthal Rotterdam. Foto: masdearte
Nieuwe Instituut Rotterdam. Foto: masdearte
Nieuwe Instituut Rotterdam. Foto: masdearte

Si hay un lugar donde la creatividad late a pie de calle es Witte de Withstraat, una vía que combina con naturalidad galerías y espacios de arte contemporáneo, como el Kunstinstituut Melly, con pequeños locales comerciales, bares y cafeterías donde se respira creatividad. De día, es un paseo de inspiración visual y de encuentros con el diseño y la expresión artística; de noche, se transforma en un punto de referencia para la vida nocturna más diversa de la ciudad. Este cruce de mundos la convierte en un símbolo vibrante del espíritu urbano rotterdamés. A pocos minutos a pie el Wereldmuseum Rotterdam ofrece un contrapunto sereno y reflexivo al bullicio creativo del centro. Ubicado en un elegante edificio histórico junto al río Maas, este museo invita a un viaje por culturas del mundo a través de exposiciones que dialogan entre tradición y contemporaneidad. Su mirada crítica y actual sobre el patrimonio global conecta de forma natural con el espíritu abierto y diverso de la ciudad. Una parada imprescindible para quienes desean entender Rotterdam más allá de su arquitectura vanguardista, desde una perspectiva cultural amplia y cosmopolita.

 

EL CENTRO Y MÁS ALLÁ: SCHIEDAM Y MONOPOLE

Además de las principales atracciones museísticas de las que ya hemos hablado, en vuestros paseos podréis descubrir otros lugares significativos desde Schouwburgplein, plaza alrededor de la cual encontramos ejemplos de arquitectura de las últimas 5 décadas; el Museum Park; el imponente puerto de Rotterdam; las famosas Casas Cubo, de Piet Blom, algunas de ellas reconvertidas en albergue; el Markthal, el Dutch Pinball Museum, que alberga más de 160 máquinas de pinball diferentes que datan desde 1930 hasta la actualidad, o las nuevas edificaciones en Kop van Zuid, península al otro lado del río Nieuwe Maas, que definen la cambiante silueta de Rotterdam y a la que se accede por tierra cruzando el Puente Erasmus, uno de los puentes basculante más grandes del mundo y una de las obras arquitectónicas contemporáneas más importantes de los Países Bajos. Su estructura, llamada “Zwaan” (cisne) por los roterdameses, debido a su graciosa postura que tiene sobre el río, fue construida en su totalidad en tierra y transportada luego en monumentales balsas arrastradas por grandes barcos remolcadores.

Casas cubo y Markthal, Rotterdam. Foto: masdearte
Casas cubo y Markthal, Rotterdam. Fotos: masdearte

 

Al igual que sucede en Ámsterdam o en otras ciudades holandesas, Rotterdam se recorre cómodamente a pie, en tranvía o en bicicleta. También puede ser una buena idea realizar una primera aproximación participando en un tour guiado, centrado en su historia, en su arquitectura o en sus espacios verdes.

Si tenéis tiempo, un paseo de unos 20 minutos en bici nos lleva desde el centro a la vecina Schiedam, donde ha abierto Monopole, un espacio joven y experimental en una antigua sala de cine, extensión y, como ellos mismos dicen, “hermano rebelde” del Stedelijk Museum Schiedam. Instalaciones inmersivas, luz y sonido construyen experiencias sensoriales que amplían el mapa artístico de la región.

Rotterdam habla hoy un lenguaje de fotografía, migración, diseño y arquitectura con una voz contemporánea y crítica. Para el viajero interesado en el arte, es una ciudad donde la experiencia cultural no se limita a los museos sino que contagia todo el espacio público.

En ruta hacia Schiedam, Stedelijk Museum Schiedam y Monopole
En el camino hacia Schiedam, Stedelijk Museum Schiedam (exterior e interior) y Monopole. Fotos: masdearte

 

 

Eventos destacados en la ciudad:

Art Rotterdam y Unseen

Bienal Internacional de Arquitectura de Rotterdam

Bienal de Diseño de Rotterdam

Wildlife Film Festival Rotterdam

Rotterdam Rooftop Days

 

Direcciones de interés:

Suite Hotel Pincoffs

Hotel New York

The Fenix Food Factory

Putaine

Supernova Hotel y Xin restaurant

Morgan & Mees

Más información para preparar vuestro viaje en: www.rotterdam.info/en/visit y en www.holland.com.

 

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