Willem de Kooning, en Nueva York y en los charcos
Corría 1961 cuando el historiador del arte Robert Rosenblum escribió en ARTnews el artículo The abstract sublime, en el que comparaba las superficies de las pinturas de Mark Rothko, cubiertas de veladuras de color, y las inmensas telas de Barnett Newman con obras románticas, como los paisajes de Turner o el Monje junto al mar
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