El rebobinador

Orfebrería y glíptica: trabajar con piedras y metales preciosos

Como muchos ya sabéis, la orfebrería es la técnica que trabaja con oro, plata y piedras preciosas; se ha practicado desde la antigüedad remota y ha dado lugar a piezas importantes prácticamente en todas las épocas. Al emplear dichas piedras preciosas y piedras duras semipreciosas, está relacionada con la glíptica, de la que más adelante hablaremos.

El principal material propio de estos trabajos es el oro, de color amarillo brillante, dúctil, inalterable, escaso y, por esa razón, el metal más codiciado. La plata es el segundo en importancia, de color blanco brillante, igualmente inalterable, dúctil y, de nuevo como el oro, símbolo de valor de intercambio. Otros materiales ricos son el platino, que se descubrió en el siglo XVIII, y el oro blanco, aleación de oro y plata efectuada desde 1916.

Fragmentos de oro y marfil ennegrecido por el fuego de una estatua criselefantina arcaica. Museo Arqueológico de Delfos
Fragmentos de oro y marfil ennegrecido por el fuego de una estatua criselefantina arcaica. Museo Arqueológico de Delfos

El peltre, por su parte, es un metal derivado de la aleación de estaño, plomo y cinc utilizado, sobre todo, para útiles domésticos, dado su color blanco como la plata, aunque se oxida y puede deshacerse por oxidación (por lo que se trabajaba para mantener los objetos muy limpios).

El marfil, producto de los colmillos de animales como el elefante, se ha utilizado tanto en orfebrería como en escultura, en combinación con el oro (esculturas crisoelefantinas). Otros materiales, como el hierro y el bronce, se emplean también en aquellas técnicas orfebres vinculadas a la escultura.

Además de utilizar los metales, la orfebrería se sirve, como decíamos, de piedras o minerales muy numerosos con distintas cualidades. Se clasifican en tres grupos: piedras preciosas o gemas, piedras semipreciosas y piedras duras.

Son piedras preciosas el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda; son piedras semipreciosas la amatista, el granate, el topacio, el jade, el berilo, la turquesa, el circón y el cristal de roca y las piedras duras agrupan cornalina, rodonita, cuarzo, jaspe, malaquita, ágata y lapislázuli. Hay una clase de gemas que no son piedras porque su origen es orgánico: se trata de perlas, coral, azabache y ámbar.

Hablando de perlas, estas pueden ser naturales (las fabricadas espontáneamente por las ostras), cultivadas (en relación con la formación perlífera provocada en el molusco por la mano humana) y de imitación o falsas (sobra decirlo, las fabricadas que imitan el color y el aspecto de las naturales, pero no su estructura física y química ni su composición).

En cuanto a las propias gemas o piedras preciosas, también pueden ser naturales (si se trata de un mineral formado en la naturaleza, raro, duro y de color significativo); sintéticas (las fabricadas por la mano del hombre, con la misma estructura cristalina que las naturales); artificiales (las fabricadas por síntesis, pero sin parecido en la naturaleza); y de imitación son las materias que imitan a las piedras naturales pero no poseen su composición ni su estructura cristalina. Así, las verdaderas gemas se distinguen por su color, dureza, brillo e índice de refracción, por su gravedad específica y su modo de fracturación.

La técnica artística que se aplica a las piedras se conoce con el nombre, ahora sí, de glíptica, que tiene como funciones básicas cortes, incisiones, agujereados u horadados y tallados.

La dureza de las piedras se mide a partir de la escala de Mohs, desde un índice 1 (talco) hasta el 10 (diamante) y la incisión, como el tallado, se ejecuta con taladro o con piedras más duras, a mano en este caso. Por este procedimiento se obtienen camafeos, sellos, escarabajos sagrados…

Camafeo con retrato de dama y epigrama griego. Museo Arqueológico Nacional
Camafeo con retrato de dama y epigrama griego. Museo Arqueológico Nacional

El corte se hace a cabujón en el caso de piedras opacas o semiopacas y en talla a facetas en el caso de piedras transparentes. El objetivo es lograr el reflejo de la luz al máximo posible.

Antes de adentrarnos en los procedimientos de la orfebrería, tenemos que aclarar que sus objetos únicamente pueden constar de metales o de piedras engarzadas en estos. En el caso del metal, las técnicas utilizadas suelen ser el repujado, el martilleo y el grabado, que consisten en trabajar el metal en lámina por su parte posterior y sobre un apoyo más blando para conceder la forma que se desee en relieve. Dicho grabado se lleva a cabo con cincel, buril o punzones, acuñando el motivo sobre el material. Habréis oído hablar de estampillado: se trata de repetir el mismo punzón o molde con el mismo motivo.

Es habitual la fundición del metal para realizar figuras sobre un molde bivalvo para poder reutilizarlos, o a la cera perdida. Después se les sometía a cincelado. Y otro procedimiento muy usado, sobre todo en Oriente, es la incrustación de un metal en otro, como en el damasquinado, que consiste en incrustar plata u oro en unos canales previamente abiertos en el hierro o acero.

Pitillera damasquinada de Pablo Sarasua. Museo de la Industria Armera, Eibar
Pitillera damasquinada de Pablo Sarasua. Museo de la Industria Armera, Eibar

Parecido al damasquinado es el niel: el relleno de unos surcos realizados en la plata o en el oro con una amalgama de plata, cobre, plomo y azufre que, una vez enfriada, se pule, destacando sobre el fondo claro del metal.

Los metales se pueden chapear con placas de otros metales más nobles; también por galvanoplastia se pueden bañar en oro o plata, cromo o níquel. Actualmente estos productos se sustituyen por acero inoxidable, la plata de hoy.

Las relaciones entre escultura y orfebrería han sido estrechas y es sabido que muchos grandes escultores, y pintores, se formaron en talleres de orfebres. De hecho, el manual De varia commensuración, de Arfe y Villafañe (1585) se dirige a pintores, escultores y orfebres.

Una consideración más: las obras de orfebrería se identifican por los signos o contraseñas propios de los gremios, de lugares y de artistas: marcas, punzones y contrastes. Suelen estar formados por signos y letras en la parte inferior de los objetos o en un lugar visible, aunque disimulado.

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