NOMBRE: Lucas
APELLIDOS: Marcos Barquilla
LUGAR DE NACIMIENTO: Madrid
FECHA DE NACIMIENTO: 1998
PROFESIÓN: Artista
Hasta el fin de semana pasado pudimos visitar, en la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, la última muestra de los artistas ganadores de sus Circuitos de Artes Plásticas. Bajo el comisariado de Manuela Pedrón, profundizaba en la concepción por muchos jóvenes autores de sus prácticas creativas como un hacer cíclico y derivado de relaciones de dependencia entre individuos, materiales y documentos.
Uno de los participantes era Lucas Marcos Barquilla, que en su proyecto concedía cuerpo, relieve, a los líquidos archivos. Graduado en Bellas Artes por la Complutense y Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual por ese mismo centro, la Autónoma de Madrid y el Museo Reina Sofía, ha presentado muestras individuales en Casa Antillón (Madrid) y Casa Espacio (Barcelona) y sus colectivas le han llevado a centros como el Palacio Ducal de Medinaceli (Soria), La Trasera de la Facultad de Bellas Artes de la UCM, Espacio Valverde, la galería El Chico, la Nave La Mosca, la Sala Amadís del INJUVE o Fabra i Coats y el Centre Cultural Malpaís (Barcelona).
Marcos Barquilla obtuvo en 2022 una de las Ayudas del citado INJUVE a la Creación Joven y, en 2024, el Premio WE:NOW ArtesVisuales, además de resultar seleccionado en los mencionados Circuitos de la Comunidad en su última convocatoria.
Se suma a esta sección porque queremos saber más de su interés por las relaciones entre el trabajo y el cuerpo y por las tensiones entre las demandas de uno y las del otro; sus investigaciones en este campo explican que en sus piezas encontremos referencias anatómicas y ergonómicas, y contrastes entre lo frágil y lo duro, el equilibrio y la inestabilidad. También un tratamiento frecuente del fragmento, en alusión a los cuerpos rotos.

Como habéis podido detectar Lucas es muy joven; comenzó a trabajar hace aproximadamente un lustro, tras acabar sus estudios: Podríamos decir que la decisión de emprender una carrera artística como tal fue en 2021, al finalizar mis estudios de máster y tener que enfrentarme a la pregunta sobre qué quería hacer realmente.
Sin embargo, como para muchos, mi interés por las artes viene de antes. En mi caso, la práctica artística viene motivada por pensar desde un hacer material que cargue de sentido nuestra relación con la ocupación. Desde este punto de vista, mi trabajo también se cuestiona cuál es nuestra relación con el hacer, la producción (sea del tipo que sea), la productividad, los tiempos y procesos de éstas y, en definitiva, con las formas en las que trabajamos en relación con nuestros cuerpos y experiencias.
Adelantábamos que el centro de su obra viene siendo el cuerpo y sus tareas, y las derivas de la adaptación del primero a las segundas en el terreno de lo físico. Este asunto ha sido objeto de una intensa evolución desde hace dos siglos, al ritmo de los cambios en la esfera laboral: Mi producción se mueve entre las semánticas del cuerpo y las lógicas de explotación, situándose en las grietas que se generan con la fricción entre los tiempos de trabajo y no-trabajo.
En ella entremezclo elementos anatómicos, ergonómicos y médicos, generando estructuras o cuerpos escultóricos en los que aparecen constantemente nociones de sujeción, tensión, recuperación, equilibrio, inestabilidad, fragilidad o dureza.
Estos lenguajes acogen un vasto imaginario desde el que se rescata una poética material, insertándose piezas de cerámica que conviven con los diferentes elementos como partes de un cuerpo roto, fragmentado y endurecido.
Dentro de esta investigación aparecen siempre otro tipo de cuestiones que conectan con intereses diversos. Me interesa, por ejemplo, la adaptación del cuerpo a labores, prácticas, haceres o trabajos y los lenguajes que surgen de estos encuentros: formas de entendimiento del cuerpo, aparatos, mobiliario o artefactos que adaptan dicho cuerpo a posiciones o acciones concretas.
En esta misma línea, van apareciendo imágenes de diferentes orígenes que hacen distintas lecturas de la anatomía humana. Desde imágenes de antropometría a geometría corporal, pasando por representaciones anatómicas de artistas de la Revolución Industrial donde se comparaban las funciones y procesos corporales con los de la máquina y la fábrica, hasta las lecturas actuales de actividad o posición por medio de inteligencias artificiales.
La presencia de la imagen en mis procesos de investigación y creación es muy relevante. La entiendo vinculada a todo un imaginario (visual, político, social y estético) que la acompaña a lo largo del tiempo. Esto quiere decir que las imágenes nunca se presentan solas, sino que están rodeadas de toda una serie de ideas que las soportan, las contradicen o con las que comparten espacio, interfiriendo con la manera en la que tomamos conciencia de ellas.
Dentro de mi producción tiendo a hacer esta misma lectura sobre mis piezas: ¿a dónde nos derivan los materiales u objetos que utilizo, junto o reordeno?, ¿qué conexiones visuales, conceptuales e ideológicas se pueden establecer de estas confluencias?
Las imágenes nunca se presentan solas, sino que están rodeadas de toda una serie de ideas que las soportan, las contradicen o con las que comparten espacio.

Utiliza técnicas y materiales ligados a esas reflexiones, en las dos y las tres dimensiones; nos explica Lucas que se vale, sobre todo, de objetos, imágenes y cerámica: Mi uso de objetos e imágenes atiende al interés de utilizar material ya existente. Mi producción trata cuestiones que están ya indexadas en el día a día, de las que todo el mundo habla, experimenta y sabe, profundizando en ciertas conexiones, poéticas e investigaciones que son propias de mi ámbito de conocimiento: la cultura visual. La utilización de objetos e imágenes, por tanto, surge de esta vivencia compartida. Se trata del uso de materiales que, de por sí, están cargados de connotaciones por los imaginarios colectivos y que, por tanto, son más o menos reconocibles y nos pueden llevar a lugares comunes.
Por otro lado, la cerámica sí atiende a una cuestión más personal. Con frecuencia argumento que la cerámica y el cuerpo, más concretamente el hueso, tienen una historia geológica común. Esto se debe a que el hueso es el material de construcción de estructuras vivas que más fácilmente pasa al mundo geológico por medio de los procesos de calcificación y petrificación. También podríamos decir que comparten una historia metafórica o cultural. Podríamos pensar en la creación de cuerpos donde el barro está presente, como los de Adán, el Golem o Frankestein.
Sin embargo, la realidad es que lo que me une a la cerámica es una cuestión mucho más profunda y significativa que estos datos.
El barro se introdujo en mi obra desde un lugar cercano, como un conocimiento que se adquiere por medio de la práctica y la experiencia. Es una artesanía que me enseñó a respetar otras temporalidades, a estar abierto a posibilidades inesperadas, a ser cuidadoso en los procesos y tomar presencia en el hacer. Es un material en el que, para mí, están impresos el cuidado, la atención, la enseñanza y el aprendizaje, la memoria corporal y el cariño con el que lo adquirí y con el que lo desarrollo diariamente.
A pesar de que mi obra tenga cierta dureza, es este hacer amable lo que la carga de sentido. Cada pieza pasa por un proceso en el que la trabajo como si se tratase de un cuerpo dolido. Amasar el barro; acompañar a las piezas en el secado, atento a que no se deformen o se resquebrajen curándolas si les salen grietas; colocarlas en diferentes posiciones, calzándolas si es necesario para que su estructura pueda soportarse hasta estar dura; pasarles esponjas como si limpiase un cuerpo para dejar acabados lisos, etc.
Cada pieza pasa por un proceso en el que la trabajo como si se tratase de un cuerpo dolido.



En el camino, sus referentes han sido amplios: Mis influencias son muy diversas. Mayormente son referencias sueltas. Si tuviese que elegir una constante, serían las palabras de mi maestra Concha Tinajas, que aparecen en mi cabeza todos los días cuando toco el barro y se van adaptando con él a diferentes proyectos y circunstancias.
Más allá de eso, la lista se hace interminable: familiares, artistas, escritores, ensayistas, amigos, enciclopedias, imágenes de anuncios o material que encuentro por internet.
Todo este proceso habla también de las necesidades de nuestros cuerpos ante los otros: la necesidad de cuidar y ser cuidados cuando nos encontramos en una situación de vulnerabilidad, la compañía, el apoyo común, la confianza y el respeto por unos tiempos ajenos.


A la hora de seleccionar sus principales proyectos hasta ahora, Lucas nos habla de cuatro, comenzando por El repollo es un alimento difícil de digerir, fundacional en su carrera: Fue el primer proyecto que realicé, en el que ya se inaugura el uso de ciertos elementos. Toma un cuento de 1839 de Edgar Allan Poe, “El diablo en el campanario”, para hablar de la gestión de los biorritmos bajo condiciones de trabajo de inestabilidad horaria.
Se trataba de una propuesta en la que, además, la muestra en la que se expuso empezaba con un encuentro para cocinar chucrut y duraba el tiempo que éste tardaba en fermentar. Finalmente cerraba con la réplica de la comida que cocinaban los personajes del cuento, incluyendo el chucrut.
Merece la pena recordar el relato de Poe: los habitantes de Vondervotteimittiss ordenan toda su vida alrededor de los relojes, a los que juraban fidelidad; y sus acciones y gestos venían marcados por las manecillas.


En Reconstruir lo blando se inició en el manejo de las texturas y sus resonancias: Podemos decir que fue el proyecto que abrió las puertas a muchas de las ideas con las que trabajo actualmente; una poética de lo frágil y lo inestable que contrapone y conecta lo blando, lo duro y lo flexible.
Estos tres conceptos (lo blando, lo duro y lo flexible) siguen presentes hoy en mi producción como materialidades que ofrecen diferentes formas de adaptabilidad y resistencia. Mientras lo flexible tiene la capacidad de ceder y recuperar la forma original rápidamente, lo blando requiere de un tiempo más prolongado. La dureza, por su lado, aparece como contraparte.
Así, estos conceptos me ayudan a pensar en las lógicas laborales, sociales y temporales de flexibilidad, las condiciones materiales blandas de un cuerpo o la dureza estructural que acompaña a ambas. Se trata de cualidades que también podemos atribuir al barro en diferentes momentos de su proceso.
Reconstruir lo blando inauguró una estética propia dentro de mi trabajo, en la que empecé a centrar mi interés en cierta antropomorfia, la utilización de determinados objetos, formas de ordenar el espacio, etc.



Entrenamiento de fuerza g aludía a ciertas necesidades del cuerpo cuando hubo de adaptarse al contexto del trabajo sentado: Se articulaba alrededor de las nociones de sustento, seguridad y defensa por medio de la relación entre la ergonomía y el ejercicio militar. Este trabajo toma como punto de partida el hecho de que la ciencia ergonómica aparece como forma de adaptar los cuerpos de los militares estadounidenses al escenario laboral de la oficina tras la II Guerra Mundial. Partiendo de esto, se generaba una conversación entre diferentes elementos que se mantenían suspendidos o colgantes atendiendo a la fuerza de la gravedad.
La pieza principal del proyecto estaba compuesta por lo que podríamos interpretar como dos troncos que se sujetaban entre ellos, apoyándose en unos dispositivos de tracción cervical que colgaban del techo. La pieza, a su vez, utilizaba otros elementos que la estructuraban, como una férula móvil de pierna o unos anclajes de seguridad del mismo material de los de un cinturón de seguridad de un vehículo.
Junto a esto se podía ver un montaje de vídeo de militares realizando ejercicios de entrenamiento de fuerza g (medida de aceleración expresada en unidades de la gravedad terrestre), en el que se generaba una narrativa alrededor de las sensaciones corporales que sentían durante las sesiones.



Otras afectan también a la mente: La planta del hipotálamo es el último proyecto que he presentado públicamente. El hipotálamo es una región del cerebro que regula la liberación de hormonas. Éstas recorren nuestro torrente sanguíneo desde el cerebro hasta las plantas de los pies, convirtiendo al cuerpo en canales que conectan todo.
Podríamos imaginar cómo por éstos circula no solamente sangre, hormonas o señales nerviosas, sino deseos, angustias y esperanzas. Pienso en las conexiones en las que, sin advertirlo, el cuerpo da cuenta del malestar acumulado: la tensión que se agarra al músculo por la falta de deseo hasta volverse duro. Este trabajo mezcla elementos ergonómicos y ortopédicos, mobiliario de oficina y piezas de cerámica creando ensamblajes que nos remiten a anatomías. Unos calcetines de reflexología que cuelgan sobre unos herrajes ortopédicos encima de un corsé de cerámica invertido generan la imagen de un nuevo cuerpo. Mientras, la figura de un hombre desollado impresa en un relieve de cerámica empotrado en un maletín nos enseña una anatomía de otro orden. Entre ellas saltan ideas comunes en las que lo laboral, la taxonomía o el cuidado del cuerpo se entremezclan.
Las piezas se van entrelazando y funcionan como una revisión de aspectos generales de mi trabajo. De nuevo aparecen imaginarios anatómicos que nos llevan a ideas estructurales de orden, organización y fragmentación frente a un mobiliario de oficina formado por archivadores de metal que podríamos decir que tienen una función similar, la de organizar, catalogar y dividir el material para facilitar su revisión.
Por primera vez, utilizo las imágenes en forma de relieve de cerámica empotrándolas en unos maletines. En uno de ellos se puede ver una ilustración del s. XVI del anatomista Juan Valverde de Amusco, donde un hombre se ha quitado su propia piel con un cuchillo y, en otra, un anuncio de venta de trajes de los años ochenta donde aparece un hombre trajeado realizando un ejercicio contorsionista. Como añadidura a estas dos, las acompaña una caja desplegada de unos calcetines de compresión, llamados “de descanso” en el embalaje.
Estas representaciones incorporan una poética alrededor de la piel, el recubrimiento, el interior y el exterior de un cuerpo. En ellas, la gestualidad de las figuras se contradice, mostrándonos alegría y conformidad en sus rostros mientras que sus cuerpos están desollados, retorcidos, agobiados y dolidos.




Sus próximas obras continúan esa senda con procedimientos nuevos: En estos momentos estoy trabajando en un proyecto que continúa con este tipo de relieves rehundidos. Esta vez me centro en una serie de imágenes anatómicas de los siglos XV a XVIII en las que los propios cuerpos diseccionados participan en el proceso de vivisección sujetando órganos, carne o piel.
Estoy empezando a incorporar también esmaltes. Algo que a pesar de estar muy presente en mi trabajo, con la cerámica, no había incorporado en mi práctica artística. La fabricación de esmaltes en mi caso sigue igualmente un proceso totalmente artesanal en el que yo mismo mezclo las materias primas para obtener diferentes resultados por medio de formulación química. Una práctica que acerca mi trabajo más artesanal a mi producción artística y que, de nuevo, se nutre de esta dedicación y conciencia hacia el hacer.
Podemos seguir sus pasos aquí: https://lucasmarcosbarquilla.com



