El rebobinador

Carpaccio y Santa Úrsula: una crónica intervenida de Venecia

En 1465 nació en Venecia el autor de los grandes ciclos narrativos que nos enseñan las formas de vida en esa ciudad en la transición entre los siglos XV y XVI: Vittore Carpaccio, siendo hijo del peletero Pietro Scarpazzo.

Pudo ser alumno de Messina o de Gentile Bellini, y de ambos se nutrió en realidad en sus primeras obras. La mayor parte de su producción la realizó en su ciudad natal y no se le conocen grandes viajes: solo uno a Roma, no del todo seguro, y a varias localidades cercanas.

Su obra está cronológicamente bien datada, pues apareció la fecha de algunas de sus pinturas y también documentación, sobre todo desde 1490. Trabajó a menudo para scuolas: organizaciones laicas de caridad controladas por ciudadanos. Los nobles podían pertenecer a ellas, pero no ocupar cargos de importancia, y solían congregar colonias de extranjeros según su nacionalidad o a personas del mismo oficio, conforme a un sistema más o menos similar al de los gremios medievales. Destacó la scuola de San Rocco, que asistía a enfermos y peregrinos; era una de las mayores, junto a las de san Juan Evangelista y san Marcos.

Estas scuolas demandaban a los pintores que realizaran ciclos sobre la vida, obra y milagros de su santo titular; a mayor o menor riqueza de la institución, mayor o menor era su ciclo (y muchos de ellos se han perdido).

La scuola de Santa Úrsula, para la que trabajó Carpaccio, se fundó en 1300 junto a la iglesia dominica de San Zanipolo (Santi Giovanni e Paolo). En 1306 se construyó su sede en un pequeño edificio junto a la citada iglesia y en 1488 se decidió realizar un ciclo que contará la historia de su santa fundadora. Carpaccio lo llevó a cabo entre 1490 y 1496/1498 y se dispuso en una capilla construida en el siglo XIV, destruida en la invasión napoleónica; sin embargo, las obras se salvaron a tiempo y hoy se encuentran en la Galería de la Academia veneciana.

El ciclo de Carpaccio se basa en dos fuentes: la célebre Leyenda Dorada de Jacopo della Voragine (dedicada a vidas de santos y fuente para muchas de esas composiciones) y los frescos de Tomás de Módena sobre la historia de santa Úrsula para la iglesia de santa Margarita de Treviso, hoy en su Museo Civico. Respecto a estos últimos, algunas escenas son muy parecidas.

Carpaccio pintó su ciclo sobre un lienzo de trama fuerte y de trenzado parecido al de espina de pez, lo que repercute en el resultado final. La línea narrativa no corresponde a la cronología de la historia, sino que las escenas están salteadas, y hay una razón: la sala de la Scuola donde se iban a colocar ya estaba repleta de obras de arte y, según se fueron retirando aquellas, se fueron disponiendo los lienzos de Carpaccio, sobre la marcha.

La línea cronológica hubiese sido la siguiente: llegada de los embajadores del rey pagano de Inglaterra a la corte del rey cristiano de Bretaña para pedir la mano de la princesa Úrsula – condiciones de santa Úrsula para aceptar el matrimonio – despedida y partida en peregrinación de los prometidos – sueño de santa Úrsula con su martirio – encuentro con el Papa Ciriaco en Roma – llegada de los peregrinos a Colonia – matanza de peregrinos y entierro de santa Úrsula – glorificación de santa Úrsula junto a las once Vírgenes.

Vittore Carpaccio. La llegada de los peregrinos a Colonia, 1490
Vittore Carpaccio. La llegada de los peregrinos a Colonia, 1490

La línea de ejecución comenzó, sin embargo, con La llegada de los peregrinos a Colonia (1490). El príncipe heredero que se casase con santa Úrsula tenía que ser cristiano y la boda se celebraría tras una peregrinación de tres años a esa ciudad, peregrinación a la que se unió el Papa junto a las once Vírgenes.

Colonia se encontraba entonces bajo el poder de los hunos e intentaron convertirlos, pero estos masacraron a toda la expedición en el Rin. Y Carpaccio no conocía esa ciudad, así que reinterpretó imágenes de Venecia para dar la sensación al observador de que pintaba un lugar distinto. Realiza magníficamente los barcos, que conoce muy bien, y viste a los hunos al estilo nórdico, con armaduras.

Carpaccio. Glorificación de Santa Úrsula, 1491
Carpaccio. Glorificación de Santa Úrsula junto a las once Vírgenes, 1491

La imagen es compleja, pero no está acabada con precisión. El barco presenta un buen scorzo, pero las líneas confusas de los mástiles emborronan el primer plano. El río parece bien planteado, pero no sugiere movimiento, y sirve de espejo donde se refleja el puente.

Las banderolas aparecerán en el ciclo una y otra vez. Contienen tres coronas, en referencia al Imperio Turco, enemigo entonces de la República de Venecia. El enemigo a vencer, aunque en el relato sean los hunos, para Venecia eran los turcos otomanos, de ahí que las banderolas sean su símbolo parlante.

A continuación encontramos la Glorificación de santa Úrsula junto a las once Vírgenes. Sería una gran palla de altar, ejecutada con esa intención.

Una arquitectura enmarca la escena, en la que la santa queda sobreelevada, sobre las palmas del martirio. El final del presbiterio queda abierto y una cartela fecha la pieza en 1491.

Durante un tiempo se pensó que Carpaccio pudo volver a trabajar sobre la tela posteriormente, porque algunos aspectos no sugieren unidad, como varios rostros más individualizados, que parecen más bien retratos. Una restauración de los años ochenta lo desmintió: toda la obra se debe a una mano única y se fecha en ese año de 1491.

La composición es simétrica en torno a la santa, rodeada por las citadas banderolas, y el Padre queda en lo alto. Vemos cómo Carpaccio se encontraba en un periodo de aprendizaje, experimentó y evolucionó durante el ciclo.

Los ángeles recuerdan a los de Mantegna en la Capilla Ovetari. Destaca la individualidad de los rostros masculinos (quizá se trate de algún dirigente de la Scuola), en contraste con los femeninos, repetitivos a partir de un modelo común con ligeros cambios.

Componen una escena doble la matanza de los peregrinos y el entierro de santa Úrsula. Carpaccio no divide la obra por la mitad, sino que desplaza una escena hacia el lateral. La división se produce mediante una columna-mástil que utilizará el pintor muchas veces. La escena de la izquierda (martirio) es dinámica, escenográfica, plagada de escorzos; la de la derecha (entierro) justo lo contrario: la procesión se desarrolla en sosiego y calma, en contraposición compositiva.

A la derecha, donde es enterrada la santa, a los pies de las gradas vemos un personaje de negro en actitud de oración no relacionado con el resto de la escena. Según algunos autores, se trata de un retrato de algún miembro de la familia Loredan, la que mayor aportación económica hizo a la financiación del ciclo. Podría tratarse de la esposa de Nicolás Loredan, entonces recién fallecido, por eso viste de negro y asiste a un entierro. En la basa de una columna figura el escudo de esta familia.

Las banderas, en la escena izquierda, aportan dinamismo y profundidad mediante su torsión.

Vittore Carpaccio. El Martirio de los Peregrinos y el Funeral de Santa Úrsula, 1490-1494
Vittore Carpaccio. El Martirio de los Peregrinos y el Funeral de Santa Úrsula, 1490-1494
Carpaccio. Encuentro con el Papa Ciriaco
Vittore Carpaccio. Encuentro con el Papa Ciriaco (fragmento), hacia 1494

En el Encuentro con el Papa Ciriaco en Roma (no fechado, pero cercano por su ubicación a 1494) destaca la mole arquitectónica del Castel Sant´ Angelo, donde se desarrolla el encuentro de los pretendientes y el Pontífice. Carpaccio pudo viajar a Roma o conocer alguna imagen del Castel.

En primer término encontramos a santa Úrsula y el príncipe, personajes principales, y alrededor a las Vírgenes y su séquito, secundarios. El uso de luces y sombras evidencia la madurez progresiva del artista.

El sueño de santa Úrsula representa la aparición a la santa del ángel que le anuncia su martirio y el de sus acompañantes, en un interior típicamente veneciano.

Se conserva un dibujo preparatorio de esta obra en los Uffizi con el planteamiento que luego desarrolló, incorporando algún cambio, como la doble ventana geminada. Su trabajo con luces, sombras y penumbras le sirve para individualizar los rincones del interior que quiere resaltar: utiliza distintos focos de luz según las diferentes aperturas al exterior (los ventanales del fondo, la puerta lateral derecha, las pequeñas ventanas en esa misma pared, el armario). Poco a poco iba Carpaccio creando la atmósfera que cubriría sus composiciones, difícil de lograr en interiores.

En Despedida y partida de santa Úrsula y los peregrinos (firmada y fechada en 1495) encontramos al príncipe y la santa separándose de sus respectivos padres. De nuevo estamos ante una gran escena dividida con una columna-mástil, esta inspirada en una tercera fuente: la leyenda de la princesa cristiana Guillermina.

Se trata de una composición compleja, con muchos personajes, entre los que seguramente aparezcan retratados miembros de la Scuola.

Abierta al exterior y amplia, presenta una parte de paisaje y otra de arquitectura, con copia directa de xilografías de lugares que no conoce, como la Torre de los Caballeros de Rodas o la de san Marcos en Creta, tomadas de Peregrinación a Tierra Santa (Maguncia, 1486).

A la derecha encontramos la arquitectura idealizada de Venecia, utópica al no poder construirse una ciudad conforme a los parámetros renacentistas pretendidos debido a la forma anterior de la ciudad.

Conocía Carpaccio bien los barcos, como dijimos, y también las labores del arsenal: a la izquierda vemos un hombre calafateando una nave. Esta escena nos recuerda también a los frescos de Tomás de Modena.

Vittore Carpaccio. Sueño de Santa Úrsula, 1495
Vittore Carpaccio. Sueño de Santa Úrsula (fragmento), 1495
Vittore Carpaccio. Partida de Santa Úrsula
Vittore Carpaccio. Despedida y partida de santa Úrsula y los peregrinos, 1495

La llegada de los embajadores del rey pagano de Inglaterra es anterior a 1495. Ofrece el veneciano del tema una visión teatral, escenográfica… que supone la culminación en su desarrollo de este tipo de composiciones, con escenas diversas. En el espacio central encontramos a los embajadores ingleses pidiendo al rey de Bretaña la mano de su hija santa Úrsula; se hallan en un interior abierto a un exterior que reinterpreta la Venecia idealizada.

Hunde sus raíces en Perugino, quien trabajó en el Palacio Ducal en 1494 y luego en scuolas venecianas, así que Carpaccio pudo conocerlo. Las fachadas obedecen a las tendencias de moda, al estar recubiertas con mármoles de colores; el pintor tuvo mucho de cronista de Venecia, pero también hizo reinterpretaciones.

En este caso, la división entre las escenas se realiza mediante muros y pilastras, o mediante una extraña columna a la izquierda. A la derecha, el rey Mauro comunica a santa Úrsula las intenciones del monarca inglés, a las que ella accede con tres condiciones: el bautismo de su marido, la peregrinación a Colonia y el acompañamiento de diez cortesanas, cada una con sus mil Vírgenes correspondientes, más las mil suyas. Bajo esa escena encontramos un personaje extraño, quizá un aya, o la misma santa, como nexo entre las tres partes de la obra.

A la izquierda observamos un pasillo abovedado con muchos personajes. Al torsionarlo, se aprecia el mar, donde dispone Carpaccio barcas típicas venecianas aunque nos encontremos en Bretaña (de nuevo serían elementos conocidos para quien contempla la pintura). Entre los representados se ha querido reconocer a Pietro Loredan.

El fragmento blanco corresponde a un trozo cubierto por una puerta; en una restauración se comprobó que allí había pintado un niño con gorro de plumas.

Vittore Carpaccio. La llegada de los embajadores del rey pagano de Inglaterra
Vittore Carpaccio. La llegada de los embajadores del rey pagano de Inglaterra

Otro interior abierto al exterior lo encontramos en la Despedida de los embajadores, donde la imagen se divide en distintas escenas.

Por último, en el Regreso de los embajadores presenta Carpaccio el mundo veneciano idealizado. A la derecha, vemos una construcción de planta centralizada donde se produce el recibimiento del rey. Un palacio más al fondo remite a los arcos romanos y está formado por placas de mármol de colores alusivas al mundo veneciano.

A partir de Santa Úrsula, le llovieron a Carpaccio encargos por parte de otras scuolas.

Vittore Carpaccio. El regreso de los embajadores
Vittore Carpaccio. El regreso de los embajadores

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