El Prado multiplicado: así miramos ayer

El museo expone sus fotografías históricas

Madrid,

La fotografía ha formado parte de diversas muestras en el Museo del Prado -más que una pinacoteca, como subrayan siempre sus responsables-, pero nunca hasta ahora habíamos podido visitar una exposición monográfica centrada en sus fondos propios en esta disciplina.

La sala 60, donde desde 2009 el centro viene presentando sus colecciones del siglo XIX, acoge hasta abril “El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida”, la primera de una serie de exhibiciones que tendrá como comisaria a Beatriz Sánchez Torija y que nos ofrecerá selecciones de imágenes de la colección de fotografía histórica del Prado, fechadas desde la invención de la cámara hasta el fin de la Guerra Civil.

Aunque a partir de la segunda mitad del siglo XIX dicha fotografía histórica se integraba en el acervo del museo, la colección en este área, como tal, no se ha articulado hasta el siglo XXI, especialmente cuando en 2004 el centro brindó un montaje al grafoscopio.

Los fondos fotográficos del Prado cuentan con 10.000 referencias (el número de ítems puede ser algo mayor), correspondientes a obras de arte y a artistas, que ya han sido digitalizadas y que en su mayor parte pueden consultarse online. En esta primera muestra en la que se nos enseñan de forma específica podemos ver casi medio centenar representativas de la importancia que adquirió esta técnica a la hora de documentar piezas de las colecciones y sus salas en otras épocas; de ahí que resulten muy relevantes, especialmente, para quienes estudian las prácticas museográficas del pasado y del presente.

José Lacoste y Juana Roig. Vista de la sala de Murillo, 1902-1909. Archivo del Museo del Prado
José Lacoste y Juana Roig. Vista de la sala de Murillo, 1902-1909. Archivo del Museo del Prado
José Lacoste y Juana Roig. Vista de la Galería Central con el acceso al establecimiento para la venta de fotografías, 1901-1909. Archivo del Museo del Prado
José Lacoste y Juana Roig. Vista de la Galería Central con el acceso al establecimiento para la venta de fotografías, 1901-1909. Archivo del Museo del Prado

El grueso del acopio de fotos históricas del Prado se corresponde con reproducciones artísticas, y en su realización se empleaban procedimientos muy diversos que venían a acercar su materialidad al pictoricismo: nos referimos a copias a la albumina, a la gelatina o al carbón, aunque también veremos reproducciones fotomecánicas en modalidades que se estandarizaron (cartes de visite), postales y tarjetas estereoscópicas. Esta riqueza de formatos remite a la rápida evolución de funciones y métodos en la fotografía aplicada al arte.

En esas imágenes decimonónicas de la Galería Central, la sala Murillo o la galería de esculturas podremos comprobar la pasada ordenación superpuesta y abigarrada de las piezas, el mobiliario que se disponía en esas estancias entonces, cómo se colocaban los sistemas de calefacción y alguna presencia de empleados o público, fugaz en cuanto que, entonces, no era habitual la presencia humana en este tipo de fotos. Estas escenas, por tanto, tienen un evidente valor documental y de registro, pero no sólo de lo conocido: también de lo inesperado. Aunque no forma parte de las obras ahora mostradas, Miguel Falomir ha explicado que aparece en alguna fotografía temprana del Prado aquel boceto de Murillo de Santa Ana dando una lección a la Virgen, robado y hallado en Pau (Francia).

Pese a que el Prado no contrató fotógrafos hasta los años cincuenta del siglo pasado, las labores de fotografiar las obras del museo comenzaron, de forma sistemática, casi un siglo antes: en la década de 1860. Dadas las limitaciones técnicas, era habitual tener que trasladar los lienzos al exterior, para aprovechar la luz natural; una vez logrados los negativos, los fotógrafos producían positivos en formatos tipificados que podían comercializarse y circular, tanto entre un público extenso (bienvenida la democratización de la imagen) como entre coleccionistas y especialistas. Hemos hablado de lienzos, pero esculturas, dibujos y artes decorativas también fueron capturados.

 J. Laurent y Cía. El Grupo de San Ildefonso, hacia 1872. Archivo del Museo del Prado
J. Laurent y Cía. El Grupo de San Ildefonso, hacia 1872. Archivo del Museo del Prado
Hauser y Menet. Ofrenda a Venus, de Tiziano, 1901. Archivo del Museo del Prado
Hauser y Menet. Ofrenda a Venus, de Tiziano, 1901. Archivo del Museo del Prado

¿Quiénes eran aquellos fotógrafos? Destacaron Juan Laurent y José Lacoste (el segundo compró el archivo del primero, continuó su labor y vendió sus instantáneas en la Galería Central), pero también Moreno, Braun, Hanfstaengl o Anderson. Son nombres importantes en la divulgación de las obras del museo -casi todos ellos se ocuparon de La rendición de Breda de Velázquez-, pero también fotografiaron composiciones que no pertenecen al Prado, pero que sí formaron parte de exposiciones nacionales o de otras citas, como el retrato de la infanta Margarita niña que posee el Kunsthistorisches Museum de Viena y que viajó a Madrid, en 1899, para conmemorar el centenario del genio de Sevilla. De esta última imagen, un carbón sobre un segundo soporte de cartón, se encargó Clement Braun & Cie. En otros casos, las composiciones aún no habían ingresado en el museo y se encontraban en la Trinidad.

Cuando la postal se generalizó a principios del siglo pasado y la fototipia permitió abaratar los costes, el conocimiento general de las colecciones del Prado creció, también internacionalmente. Esta muestra nos invita a contemplar esa herramienta de divulgación como patrimonio en sí mismo que ha cambiado nuestro modo de mirar.

De cara al futuro, las líneas de adquisición del Prado en lo que concierne a la foto corresponden a talleres de artistas -para adentrarse en su quehacer- y a la arquitectura de su edificio y alrededores. Y la siguiente muestra de esta serie llegará en abril, y precisamente estará protagonizada por creadores.

Vicente Moreno. Detalle de La rendición de Breda, de Velázquez, hacia 1930. Donada por Enriqueta Harris y sus sobrinos José Antonio Buces y Paloma Renard, 2003
Vicente Moreno. Detalle de La rendición de Breda, de Velázquez, hacia 1930. Donada por Enriqueta Harris y sus sobrinos José Antonio Buces y Paloma Renard, 2003
Clement Braun & Cíe. La infanta Margarita de Austria, de Velázquez, 1899. Archivo del Museo del Prado
Clement Braun & Cíe. La infanta Margarita de Austria, de Velázquez, 1899. Archivo del Museo del Prado

 

 

 

“El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida”

MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Paseo del Prado, s/n

Madrid

Del 2 de febrero al 5 de abril de 2026

 

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