El Banco de España inaugura su espacio expositivo permanente

Su primera muestra estudia los orígenes de la colección de esta institución

Madrid,

Mañana, 14 de octubre, el Banco de España estrenará un programa expositivo destinado a mostrar a la sociedad el patrimonio artístico que reúne desde que se gestó, como heredero del Banco de San Carlos que Carlos III había fundado a fines del siglo XVIII. En un principio esta institución fue una sociedad anónima por acciones, que tenía capital privado y capacidad para emitir billetes convertibles en oro o plata y, también desde sus orígenes, adquirió el Banco obras de arte y objetos de valor; en esa primera época de estos fondos se centra la muestra “2328 reales de vellón. Goya y los orígenes de la Colección Banco de España”, que toma su título de la cifra pagada al aragonés por su retrato del primer director de este organismo.

Cuenta la exhibición con piezas atesoradas desde 1782, el año en que el monarca ilustrado inauguró aquel Banco de San Carlos, y los comienzos del Banco de España como tal (con ese nombre se le llama desde 1856). Bajo el comisariado de Yolanda Romero y Manuela Mena, las obras y documentos reunidos, procedentes de adquisiciones o encargos, se estructuran en dos secciones correspondientes a aquellas fases de la historia de la institución: la primera recoge el legado recibido de San Carlos; la segunda se nutre de piezas incorporadas a esta colección ya en el siglo XX, llegadas del Banco de San Fernando, el de Isabel II y el propio Banco de España en sus décadas primeras.

La primera parte de la muestra recuerda cómo los responsables del Banco de San Carlos pretendieron dotar a este de una sede noble y representativa de su importancia que albergara despachos, una biblioteca, un archivo, salas de juntas y un oratorio, fundamental en aquella época. La encontraron primero en la calle de la Luna, en un edificio que pertenecía al conde de Sástago, pero más tarde las necesidades crecientes del Banco, su propio éxito, motivaron el encargo de otra, que diseñaría Pedro Arnal y se terminó en 1785.

Poseyó esta institución un retrato de Carlos III, que atendía a su efigie oficial por Anton Rafael Mengs, y los de los príncipes de Asturias; se encargaron todos a Mariano Salvador Maella, que no pudo realizarlos por su labor fecunda para el rey, de ahí que fueran elaborados en su taller. No obstante, a Maella sí se debe la pintura que presidia el Oratorio, dedicada a san Carlos Borromeo, el santo patrono del monarca. También se compraron para este mismo espacio otras pinturas de temática religiosa: La Virgen del lirio de Cornelis van Cleve y La Degollación de San Juan Bautista del entorno de Giovanni Baglione. Además, una cruz de plata fundida y cincelada en talleres madrileños, con la inscripción FIDES PVBLICA, BANCO NACIONAL DE SAN CARLOS, presidía, desde el altar de ese templo, los juramentos oficiales.

Cornelis van Cleve Virgen del lirio, c. 1550
Cornelis van Cleve. Virgen del lirio, hacia 1550. Colección Banco de España

En la imagen pública de ese Banco resultaría esencial Juan Agustín Ceán Bermúdez, su contable desde 1783 y luego oficial mayor de la Secretaría desde donde se encargaron a Goya los retratos de los primeros directores. Asimismo, participó en el diseño del emblema del Banco e hizo sus aportaciones a los artistas encargados de la realización de cédulas, billetes y otros documentos. Organizó, igualmente, su archivo, que incluye documentos sobre la financiación de obras públicas y los apuntes que recogen las acciones compradas por el autor de Fuendetodos o los pagos por sus retratos, pero la caída de Cabarrús, su valedor por recomendación de Jovellanos, motivaría su salida en 1791 y su destierro encubierto en Sevilla, donde trabajaría en el Archivo de Indias.

No faltan en esta muestra los mencionados retratos de quienes contribuyeron a los primeros pasos del Banco de San Carlos, desde Carlos III al conde de Floridablanca, y los de sus primeros directores; en ellos se refleja la relevancia social que tendría el proyecto ilustrado de este banco nacional. La mayoría de estas obras fueron encargadas en los años inmediatos a la creación de esta institución, pero algunos fueron adquiridos más recientemente por su significación para la institución, como el del mismo Floridablanca o el del conde de Gausa, que fueron los principales apoyos políticos del promotor primero del proyecto: el ya mencionado Francisco de Cabarrús.

La elección bien acertada de Goya como uno de los autores destinados a salvaguardar, mediante esos retratos, la memoria de la institución inició la tradición, que hoy se mantiene, del encargo de retratos oficiales como signo de gratitud a los dirigentes-modelos y también como cumplimiento del ideal ilustrado del fomento del arte y del mecenazgo. A esos objetivos obedece, igualmente, la contratación de otros creadores para la realización de piezas de artes decorativas, para el diseño de billetes, documentos y libros o para proyectos arquitectónicos.

Francisco de Goya. Francisco Javier de Larumbe y Rodríguez, 1787. Colección Banco de España
Francisco de Goya. Francisco Javier de Larumbe y Rodríguez, 1787. Colección Banco de España

La costumbre se perdió durante un tiempo a raíz de la caída de Cabarrús, pero, adentrándonos ya en el segundo apartado de la exposición, asistiremos a su recuperación: se encargó a Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, con el fin de que estuviese siempre expuesto en el salón de sesiones del Consejo donde aún hoy se ubica, el retrato de Ramón de Santillán, que organizó la fusión del Banco de Isabel II en el de España.

Tendremos que fijarnos también en la Mesa de memoriales posiblemente utilizada por el Consejo de Ministros de Fernando VII; en una de las urnas de votaciones que emplearon en aquel Banco de Isabel II y en pinturas de esa etapa de mediados del siglo XIX en la que el optimismo ilustrado dejó paso a una mayor seriedad en los retratados y a atuendos más oscuros, incluso en el caso de las imágenes de Isabel II, presente aquí de niña y de adulta en los pinceles de Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina y Benito Soriano Murillo.

En cuanto a los objetos recogidos en “2328 reales de vellón” podemos mencionar relojes, como el de José de Hoffmeyer, o billetes que mantienen la sencillez de los anteriores pero incorporan símbolos nuevos o alegorías humanas. Se cierra el recorrido con el retrato de Fernando VII más antiguo que posee el Banco y con dos realizados por Esquivel: el de Pedro Sainz de Andino, redactor del proyecto del Banco de San Fernando, y el de Juan José García de Carrasco, liberal y fundador del Banco de Isabel II. También este pintor era conocido por su liberalismo, que imprimiría cambios radicales en los nuevos rumbos del Banco.

Otros autores representados en la exhibición son, por cierto, Giacomo Zoffoli, Pietro Melchiorre Ferrari, Francisco Folch de Cardona, Agustín Esteve y Marqués, Bartolomé Maura y Montaner, Zacarías González Velázquez, Vicente López Portaña y Federico de Madrazo.

Francisco de Goya. José de Toro-Zambrano y Ureta, 1785. Colección Banco de España
Francisco de Goya. José de Toro-Zambrano y Ureta, 1785. Colección Banco de España

 

 

“2328 reales de vellón. Goya y los orígenes de la Colección Banco de España”

SALA BANCO DE ESPAÑA

c/ Alcalá, 48

Madrid

Del 14 de octubre de 2021 al 26 de febrero de 2022

 

 

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