David Delfín y la moda existencial

Canal de Isabel II repasa la producción del diseñador, subrayando sus conexiones con las artes plásticas

Madrid,

Tres años después de su muerte y cuando hubiese cumplido cincuenta de vida, la Comunidad de Madrid rinde homenaje a David Delfín, el diseñador que en 2003 sacudió los cimientos de la entonces pasarela Cibeles presentando a modelos encapuchadas y con la soga al cuello. Aquella colección del malagueño, la primera en ver la luz, se llamaba Cour des Miracles, se inspiraba en películas de Buñuel como Viridiana y Belle de Jour y, aunque fue en su momento incomprendida, supondría para Delfín (su nombre real era Diego David Domínguez González) un aldabonazo a la hora de seguir defendiendo su muy personal universo creativo.

David Delfín. Vestido (G)orka de la colección 'Cour des Miracles. Fotografía: David Jiménez
David Delfín. Vestido (G)orka de la colección Cour des Miracles, 2003. Fotografía: David Jiménez

Y ese universo siempre estuvo muy ligado a las artes plásticas y especialmente a la pintura, como queda patente en la exhibición que hoy ha presentado la Comunidad de Madrid en la Sala Canal de Isabel II: bajo el comisariado de Raúl Marina, se exponen sesenta piezas representativas de la evolución de su visión de la moda y también abundante documentación procedente de su archivo personal: bocetos, dibujos, escritos, videoarte y poemas (en uno de ellos, con ecos simbolistas, dijo: Sufriremos porque nos sentiremos vivos, huyendo del principio del placer, de la quietud. Lo más difícil es soportar vivir). El recorrido de la muestra culmina, en la cuba, con una instalación, Skyscape, que quiere ser experiencial, lleva a este espacio la luz y el cielo y está dedicada a su colección Playback y al peso que en su trabajo tuvieron lo onírico y el inconsciente.

Siempre concibió David Delfín el diseño de moda desde una perspectiva interdisciplinar en la que pudieran conjugarse indumentaria (de corte a menudo impecable), vídeo, performance o fotografía y también incorporó a su producción textos y elementos lingüísticos, a veces con cierto sentido simbólico y trazados con su mano izquierda, pergeñando una tipografía característica. Pero ante todo mantuvo una necesidad de experimentación constante en el fondo y en las formas: en lo sugerido y también en los materiales y desdoblamientos; Marta Rivera de la Cruz se ha referido a él como original y creativamente insaciable y ha explicado que la presentación de este proyecto en la capital es más que oportuna porque su trabajo no podría entenderse sin el contexto de la cultura madrileña (y de club) en el que lo desarrolló.

La primera colección de Delfín, llamada no casualmente Sans titre, como tantas piezas artísticas difíciles de catalogar, la desarrolló en 1999 y ni siquiera se planteó como conjunto de prendas de temporada, sino como resultado de una búsqueda de soportes pictóricos novedosos y como un homenaje latente a Joseph Beuys, a través de camisetas desgarradas o cruces de fieltro rojo. Fue solo el comienzo de su comunión creativa con lo plástico: las referencias surrealistas, más o menos explícitas (hormigas, capuchas magrittianas, incorporación de aparentes objetos encontrados, inesperados) son muy frecuentes a lo largo de su obra y de la exposición, que en la planta baja cuenta con neones envolviendo las piezas, en alusión a su desfile Cuerpo extraño, plasmado en una videocreación. Pudo verse, por cierto, en 2004, cuando expuso durante cuatro días en la aún abierta Galería Soledad Lorenzo como un artista más, en una muestra, “Extimidad”, que favoreció su consagración. Allí mostró los entresijos de sus procesos creativos, a través de audiovisuales y de la preparación de ese desfile, y puso a la venta prendas específicamente nacidas como objetos de coleccionista. Aquel año, Delfín fue además el responsable del vestuario del personal de la feria ARCO, cuya próxima edición se celebra la semana que viene.

David Delfín. Demenagement. Fotografía: David Jiménez
David Delfín. Demenagement, 2007-2009. Fotografía: David Jiménez

DAVIDELFIN, la firma que fundó junto a los hermanos Postigo y su musa y amiga Bimba Bosé, no es, de hecho, una marca, sino una plataforma creativa abierta a múltiples formas de expresión, y él nunca tuvo una vocación bien definida en el diseño de moda, pero sí una necesidad evidente de expresarse y de manifestar conceptos universales: ideas y emociones; esos eran justo los términos que solía utilizar para bautizar a sus creaciones. Algunas de ellas nacían como respuesta a conceptos previamente planteados, vinculados al arte y al pensamiento; a la reflexión, de ahí que algunas de sus colecciones reciban títulos como Pater, Intimidad, Revelations o Mentiras.

Cuenta Marina en el catálogo que su voracidad creativa, su inquietud artística por implicarse en toda expresión de vanguardia empezó con el importante coreógrafo Dani Pannullo. A su lado descubrió un universo creativo mediante el que desarrollar todo su potencial. Se interesó por la performance, la música, el cabaret. Ahí comenzó a definir un estilo propio perfectamente identificable, se fijaron unos signos y unos símbolos de referencia que fueron desarrollándose y acompañándole en toda su carrera, tanto en sus creaciones como en el desarrollo personal y físico de sí mismo, convirtiéndose en principal exponente de su obra. Otro de sus referentes fue Louise Bourgeois, a la que alude a través de costuras que son suturas, sanaciones, en su serie Edipo, y de referencias al daño, la pérdida, la ausencia o la muerte.

En Canal apreciaremos lo diverso, pero habitualmente austero, de su paleta cromática; su gama amplia de influencias, el sentido de sus provocaciones (siempre lo hubo) y su patronaje cuidado. Cierra la muestra el bien conocido retrato de Pierre Gonnord a Bimba Bosé y David cuando rondaban los treinta años, tan íntimo como imponente. En su elección de la modelo como habitual portadora de dus diseños también trató de abrir nuestra mirada, del mismo modo que su moda cumplirá su propósito si suscita, como afirma Marina, “experiencias más intensas, más verdaderas, más implacables y profundas”.

La de David Delfín es la cuarta exposición dedicada a la moda que acoge la Sala Canal, espacio habitual de exhibiciones fotográficas, tras las centradas en Jesús del Pozo y Manuel Pertegaz y la colectiva “Modus. A la manera de España”, sobre la influencia de lo español en el panorama de la moda internacional.

David Delfín. Sans titre, 1999. Fotografía: David Jiménez
David Delfín. Sans titre, 1999. Fotografía: David Jiménez

 

“David Delfín”

SALA CANAL DE ISABEL II

c/ Santa Engracia, 125

Madrid

Del 20 de febrero al 10 de mayo de 2020

 

 

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