Colección 1

Salas 201 a 210. Edificio Sabatini, planta 2

COLECCIÓN 1
La colección del Museo Reina Sofía comienza a finales del siglo XIX, planteando los conflictos entre una modernidad dominante entendida como progreso y sus múltiples descontentos, siendo una ideología en impugnación constante tanto en los frentes social y político, como cultural y artístico.

Esta primera parte de la colección, que se exhibe en la planta 2 del Edificio Sabatini, se estructura en torno a 5 grandes apartados:
Modernidad. Progreso y decadentismo
El mito del progreso es el motor de la historia a mediados del s. XIX y el realismo, en su vinculación a las nuevas clases sociales y a los nuevos programas políticos, es el movimiento que mejor resume las tensiones en torno a la modernidad.

Vistas de la sala 201. Edificio Sabatini, planta 2.

La fotografía y el cine nacen como una forma de describir este mundo en cambio constante, pero también como documento y resistencia frente a tal cambio. En España, contrasta la utopía regeneracionista de la Institución Libre de Enseñanza con el atavismo y dramatismo histórico de la España Negra de Darío de Regoyos e Ignacio Zuloaga y el esperpento de Gutiérrez Solana.

Frente a la crónica de la realidad y sus márgenes, el decadentismo enlaza el s.XIX y el s.XX, entre el simbolismo y el paisajismo, entre el espacio privado burgués y la experiencia pública de la bohemia urbana, contrastes presentes en la materialidad pictórica de Medardo Rosso, así como en los retratos de Camera Work, Anglada Camarasa o un joven Picasso y en las visiones arcádicas del Noucentisme catalán o Santiago Rusiñol.

La invención de la mirada moderna: las derivas del Cubismo
El cubismo es un movimiento de vanguardia que, al tiempo que inaugura un nuevo modo de visión, reinventa la pintura. En este sentido, recurre tanto a fuentes no occidentales, como la escultura africana, huella del Otro en Europa, como a las nuevas tecnologías que dinamizan la percepción: el cine, la fotografía, la prensa y la publicidad. Iniciado por Picasso y Braque, en pocos años se convierte en el lenguaje común de las primeras vanguardias.


Vista de la sala 210: La invención de la mirada moderna: las derivas del Cubismo. Edificio Sabatini, planta 2. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS 

A la tesis de Braque y Picasso como pioneros del cubismo se le suma un tercer protagonista tardío, el del español Juan Gris, representante de un cubismo caracterizado por la ordenación austera y rotunda del mundo objetual. La muerte de Juan Gris y el clima de inestabilidad política significan el “retorno al orden” en los años veinte, la vuelta a la representación y a unos códigos visuales figurativos que, en su asociación con la tradición, revelan las tensiones entre modernidad y antimodernidad.

La revolución del subconsciente: el Surrealismo internacional y español
Nacido como rechazo a la racionalidad burguesa entre la comunidad de refugiados políticos de Zurich, el Dadá recoge muy pronto la protesta contra la una sociedad represiva en diferentes contextos, a la vez que plantea desafíos radicales a los medios y públicos de la institución artística. Uno de ellos, la emancipación verbal del control discursivo de la razón; como la poesía fonética, heredera del collage cubista; otro, la eliminación de la mano subjetiva del artista, como los diagramas técnicos de Picabia, parodias del retrato en un mundo de máquinas disfuncionales, o las composiciones azarosas, conectadas con la abstracción, de los merz de Schwitters.


Vista de la sala 205: La revolución del subconsciente: el Surrealismo internacional y español. Edificio Sabatini, planta 2. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS 

Influido por Sigmund Freud, André Breton, su fundador, defiende en el Primer Manifiesto Surrealista (1924) la expresión del subconsciente como liberación de una moral caduca y corrupta. El automatismo psíquico es el mecanismo que, a través del azar, como en Jean Arp, o del mundo de los sueños, como en Yves Tanguy, revela las pulsiones, los deseos y el carácter ideológico de lo real.
En España, a la vez que el fotomontaje cuestiona las fronteras entre constructivismo y surrealismo, tiene lugar la revisión de lo popular, que supera tanto el regeneracionismo como el mito de la España Negra de fines del siglo XIX, que concibe los bailes, ferias o verbenas como episodios auténticos y espontáneos de la multitud urbana, al igual que en la fotografía de Kertesz o Brassaï. La Generación del 27 representa el primer surrealismo en España. Formada en la Residencia de Estudiantes de Madrid, hereda el interés por lo popular, la identidad española y el reformismo del 98, aunque filtrados por el conocimiento de las vanguardias europeas y una clara ambición de modernidad.

En 1929, Dalí se introduce en el movimiento surrealista en París, al que transforma por completo. Frente a la improvisación y abstracción del automatismo psíquico, propone la reflexión y control del método paranoico-crítico. Relacionado con Jacques Lacan, el método entiende la complejidad de lo real a partir de la multiplicidad de significados e imágenes propiciadas por la interpretación paranoica del sujeto.
Junto a Dalí, Óscar Domínguez testimonia el peso español en el surrealismo internacional.
Salvador Dalí. El gran masturbador, 1929
Entre 1930 y 1936, bajo el influjo de Picasso un grupo de artistas españoles entre los que se cuentan Alberto Sánchez, Benjamín Palencia, Julio González, Oscar Domínguez y Maruja Mallo exploran una estética de lo telúrico, primigenio y ancestral, una poética de la naturaleza agraria no ya idealizada como Arcadia antimoderna, sino como creadora de formas esenciales vinculadas a culturas primitivas, lo telúrico como otro primitivismo inseparable del presente.

Vista de la sala 204. Edificio Sabatini, planta 2. MNCARS


Años treinta. Modernidad y Vanguardia

Los años treinta suponen el intento de las vanguardias de ordenar e intervenir en el espacio de la cotidianidad. En su desarrollo, la modernidad significa un proyecto estético, pero también utópico. El constructivismo de Joaquín Torres-García investiga una totalidad universal que comprenda la experiencia moderna, pero también el tiempo ancestral y primitivo, en una reflexión sobre identidad, signo y colectividad.

La fotografía de la Nueva Objetividad responde a la firme creencia de que el objetivo de la cámara es capaz de revelar el inconsciente óptico, aquello que escapa a la mirada, y explorar un vocabulario de nuevas formas y efectos visuales, el de la mecanización. Por su parte, el colectivo arquitectónico GATEPAC representa la recepción de los ideales del Movimiento Moderno en arquitectura en España, como el estudio de la vivienda obrera y el urbanismo por zonas, siguiendo los principios de la cadena de montaje de Taylor.


Sala 206: Años treinta. Modernidad y Vanguardia, Edificio Sabatini, planta 2. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

Joan Miró, por otro lado, comienza a desequilibrar los límites entre pintura y anti-pintura, la distancia entre las palabras y las cosas en un nuevo lenguaje simbólico y gestual.
La invención de la soldadura en hierro, técnica habitual en la industria, cambia la noción de escultura, asociada tradicionalmente al volumen y a la masa, produciendo otra relación espacial y narrativa, entre metafórica y autónoma. Nacida de la colaboración entre Pablo Picasso y Julio González en 1930, influirá tanto a Pablo Gargallo como al norteamericano David Smith.

La guerra: Poéticas y documentos
El ascenso de los autoritarismos en Europa amenaza y condena las vanguardias por su carácter experimental y emancipador. Tanto el fascismo como el nazismo suponen una regresión a la tradición entendida como dogma, autoridad e imposición. En el contexto español, esta tensión se refleja en el Guernica y en el Pabellón de la República en la Exposición Universal de París en 1937. Celebrada en plena guerra civil española y al borde de la segunda guerra mundial, la Exposición Universal es el escenario de la fractura histórica del continente. El Pabellón reúne los esfuerzos pictóricos, escultóricos, fotográficos y arquitectónicos de Miró, Alexander Calder, Josep Lluis Sert o Josep Renau, entre otros, por presentar la vanguardia como un ejercicio de resistencia al fascismo ante Europa, pero también como un compromiso con la identidad española que, entre el regionalismo y la modernidad, se enfrente a la autoridad de una tradición impuesta.

 

Vista de la sala 206: La guerra: Poéticas y documentos. Edificio Sabatini, planta 2. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. MNCARS

El Guernica es la culminación de tales intentos. Pintado por Pablo Picasso durante seis intensos meses, representa el bombardeo nazi indiscriminado de la población civil de Guernica. Con formato de mural y en blanco y negro, en relación con el documental cinematográfico y a la información fotográfica, Picasso, como vemos en sus dibujos preparatorios, adopta el lenguaje cubista y las metáforas surrealistas a un drama histórico contemporáneo transformado en una alegoría contra la masacre bélica y, al mismo tiempo, en un ejemplo del compromiso entre vanguardia y política.

Imágenes y textos proporcionados por el departamento de prensa del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

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