Es uno de los fondos privados de arte contemporáneo más amplios en Cataluña y en el conjunto de España: la colección Suñol Soler está compuesta por trabajos de más de doscientos cincuenta artistas, en su mayoría nacionales con proyección internacional. A través de ellos podemos trazar un recorrido posible por la creación contemporánea en el último siglo: desde 1915 hasta 2006.
El afecto de Josep Suñol hacia los autores de quienes adquirió obra, y la confianza en su solidez, se encuentran detrás de muchas de las compras de este mecenas; también sus vínculos con los galeristas que los han representado, de ahí que podamos leer, asimismo, este acervo, como un ejercicio de memoria tanto individual como colectivo. Fue así desde el comienzo: los inicios de esta colección tienen que ver con los lazos entre Suñol y el galerista Fernando Vijande, más o menos en la misma época en que el que empresario y abogado barcelonés encargó a Josep Lluis Sert el diseño de su residencia Les Escales, que además de vivienda, sería un primer espacio de exposición y almacenamiento de los trabajos que atesoraba.
Cuando los metros cuadrados no fueron suficientes, Suñol abrió en 1979 la llamada entonces Galería 2, un espacio en el barrio de Les Corts que terminaría albergando la que hoy es su fundación.

Ahora parte de sus piezas, una selección de las datadas entre las décadas de los sesenta y los ochenta, puede verse en el Museo Carmen Thyssen de Málaga: cuarenta y cinco, entre las que los comisarios Bárbara García Menéndez y Alberto Gil han buscado subrayar afinidades conforme a los modos de mirar relacionales propuestos en el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg o el Musée Imaginaire de André Malraux. Precisamente por afinidad, de otro tipo, muchas corresponden a autores catalanes.
No se pretende sólo que el público conozca estas piezas, sino también mostrar en lo posible los entresijos de la conformación de una colección: hacer hincapié en las decisiones de compra y en las de renuncia; en la atención a diferentes lenguajes que a veces se complementan y, otras, se contraponen; en los puntos en común entre las composiciones de artistas españoles y las de creadores extranjeros en el periodo de la dictadura; en la convivencia posible de figuras consolidadas y artistas que lo fueron menos o cuyas trayectorias serían más arriesgadas.

Cinco conceptos articulan el recorrido, coincidiendo con las líneas de fuerza del fondo Suñol: el individuo y sus crisis identitarias, la naturaleza como fuente constante de inspiración, las esencias de las formas visibles, los signos como señales en el marco de un nuevo lenguaje visual de comunicación y la materia primigenia de la que nacen las obras. Cada apartado en sí mismo se ha planteado de forma autónoma, como una pequeña exposición dentro del conjunto; sin embargo, al repasarlos globalmente, podremos obtener esa cartografía de la modernidad artística española entre la etapa final del franquismo y los inicios de la democracia, entre la crisis del informalismo y el buen momento de la abstracción geométrica y lírica y la influencia pop, la pintura liberada de los ochenta -hace unos meses, protagonista de otra muestra en este mismo museo- y las tendencias conceptuales o neoexpresionistas.
Entre los treinta y cinco artistas en escena, no hay trayectoria menor: se trata de Carlos Alcolea, José Luis Alexanco, Jean Arp, Max Bill, Georges Braque, Ian Breakwell, José Manuel Broto, Carmen Calvo, Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Modest Cuixart, Luis Feito, Ferran García Sevilla, Luis Gordillo, Giorgio Griffa, Carles Guerra, Josep Guinovart, Joan Hernández Pijuan, Antoni Llena, Robert Llimós, Eva Lootz, Christopher Makos, Fina Miralles, Joan Miró, Pablo Palazuelo, Picasso, Ràfols-Casamada, Manuel Rivera, Sean Scully, Susana Solano, Antoni Tàpies, Jordi Teixidor, Darío Villalba, Andy Warhol y Zush.



“Archipiélago. Cartografía imaginaria de la Colección Suñol Soler (1960-1980)”
C/Compañía, 10
Málaga
Del 28 de marzo al 6 de septiembre de 2026
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