Esta mañana ha arrancado, tras su presentación en el Museo Reina Sofía, la decimoséptima edición de Apertura Madrid Gallery Weekend, la cita que, del 10 al 13 de septiembre, supondrá el comienzo del nuevo curso expositivo en las salas de la capital. Organizada por la asociación Arte Madrid, integrada actualmente por sesenta centros y presidida por Pablo Flórez, responsable de Ehrhardt Flórez, este proyecto tiene como fin visibilizar el rol de estas galerías en el ecosistema artístico e invitar al público a descubrir nuevos artistas o la producción menos conocida de autores consolidados.
En la puesta en marcha de Apertura 2026, se ha vuelto a hacer referencia a la desventaja de estos espacios en el mercado internacional derivada de la inaplicación de un IVA reducido que aproxime sus condiciones de trabajo a las de los países europeos cercanos y también han demandado cambios en la ley de mecenazgo, la coordinación de las administraciones para una internacionalización viable del arte español y el cumplimiento de las buenas prácticas en el sector; en definitiva, y en palabras de Flórez, un marco legal y fiscal que nos permita abordar nuestro trabajo de forma justa y competitiva.
SESENTA EXPOSICIONES: LA PINTURA Y SUS HIJOS
Una de las muestras pictóricas más esperadas de Apertura la protagoniza en ARMA Gallery Juana González, de la que muy pronto veremos otra exhibición en CentroCentro (desde octubre). A partir de referentes clásicos, barrocos o neoexpresionistas, esta autora aborda en sus lienzos lo irracional y el misterio que, en sus palabras, ayudan a no constreñir la mirada. Tampoco el ojo queda nunca preso en los de Nico Munuera: en los más recientes, en Pedro Cera, recuerda la fuerza invisible del tiempo modelando piedras y capas de pigmento sobre la tela.
David Diao, por su parte, se nutre de memorias familiares: Aresti Cervera -nuevo nombre de Marta Cervera tras su fusión con Fahrenheit- expone pinturas en las que trata de reconstruir su casa y su historia tras la expropiación de la vivienda por el régimen comunista chino para instalar la sede de un periódico.
Y Simon Callery, en Rafael Pérez Hernando, ha optado por reunir sus composiciones de superficies perforadas y agujeradas, las llamadas Blue and Black Puncture Paintings, formando tándem en la galería junto a Susana Solano, cuyos trabajos beben de estéticas propias del África subsahariana.

Juana González. Narciso, 2026. ARMA Gallery
Por la pintura también han apostado Fernando Pradilla, que programa a José Ramón Amondarain por primera vez; Opera Gallery, con Anselm Reyle; Guillermo de Osma, habitada por el particular surrealismo de Óscar Domínguez; Maisterravalbuena, con una selección de trabajos, también en papel, de Miguel Ángel Campano; Moisés Pérez de Albéniz, que repite con una maga del color, Elvira Amor; T20 y F2, que comparten proyecto en torno al extrañamiento de Julia Santa Olalla; Fernández-Braso, donde Elena Goñi exhibe sus miradas al ecosistema artístico; o Silvestre, que recoge obras de Vicente Blanco inspiradas en el vuelo de los estorninos. Asimismo, Carmen Laffón no se despedirá del todo de nosotros cuando finalice su presentación en el Thyssen: Leandro Navarro nos la devuelve en “Nuda Veritas”; y la afectividad, basada en la observación de lo cotidiano, protagoniza también el arranque de temporada en Río & Meñaka, con Julia Llerena.
Cayón ha reunido a dos imprescindibles del siglo XX madurados en Estados Unidos, José Guerrero y Esteban Vicente; mientras que, en Daniel Cuevas, Daniel Verbis hace ayuno de pintura y Nieves Fernández se adelanta al vigésimo aniversario de la muerte de Alberto Datas.
La elección de Diana Fonseca, en Max Estrella, tiene más que ver con el collage emocional: recopila objetos que actúan como canales de conexión con su mundo interior. Sabrina Amrani ha decidido repasar la trayectoria de Joël Andrianomearisoa y La Caja Negra ha elegido los últimos grabados de Richard Serra, los de la serie Hitchcock.

Alberto Datas. Sin título, 2007. Nieves Fernández

Elena Goñi. Pendientes, 2025. Galería Fernández-Braso
Hablando de escultura, Sandra Val demostrará en Espacio Valverde que en la cerámica caben la precisión artesanal y las referencias al progreso industrial, el juego y la seriedad. La naturaleza es, sin embargo, la mayor fuente de inspiración de Juan Asensio, que afirma ofrecer en Elvira González su exhibición más diversa en formas, colores, materiales y texturas.
Los nexos entre materia, gesto y forma interesan a José Cháfer, en Álvaro Alcázar; y las rotaciones del cosmos, a Mar Solís, ahora en Galería Freijo.
A medio camino entre la escultura y la instalación se sitúan las intervenciones que David Bestué despliega en su primera individual en Ehrhardt Flórez, buscando crear tensiones entre la grisalla y los colores puros, lo gastado (papel y tejidos triturados, escoria, ceniza de hueso o serrín) y lo que no ha sido mezclado (pétalos o buganvillas). Su asociación suscitará reflexiones o evocará la fuerza de lo arbitrario.

Juan Asensio. Apenas transitar. Galería Elvira González

Léo Fourdrinier. Gravity VI, 2024. Casado Santapau
Además, Léo Fourdrinier, el joven artista francés que estrena el curso en Casado Santapau, enlaza lo escultórico con la ciencia y la arqueología: hemos de leer sus formas como signos inmersos en un todo mayor. Y las esculturas de Simón Vega en Albarrán Bourdais -es compañero en esta sala de Carlos Amorales- relacionan los vastos monolitos prehispánicos de Mesoamérica con manifestaciones actuales de conmemoración y propaganda.
“Marrón Barroco”, el estreno en Travesía Cuatro de La Chola Poblete, conjugará pintura, escultura y fotografía para reivindicar las culturas indígenas y los excesos del Barroco en Latinoamérica; allí también contemplaremos las pinturas mecidas a la intemperie de Vivian Suter.
Y escapó a etiquetas, en vida, Miguel Benlloch. Rafa Barber comisaría en The Ryder Project “Todavía”, una aproximación más íntima a las incursiones del sevillano en la performance, la poesía, el activismo queer y feminista y la producción cultural, siempre vinculando deseo y disidencia. Entre el mueble y la pintura, en una exposición llamada “MIX”, camina Elena Blasco en Espacio Mínimo.
Agnieszka Kurant, Hito Steyerl y Haegue Yang, en Prats Nogueras Blanchard, tampoco han querido hablarnos de disciplinas, sino de autorías y su disolución. “Feral Agency” remite a las fuerzas creativas que no afectan sólo a artistas individuales. Y a los, cada vez más, interesados por el arte textil les espera en Alzueta Gallery “Texto significa tejido”, con creaciones de Dolors Oromí, María Tinaut, Isabel Servera, Inés Sistiaga, Lucía Vergara, Laura Zuccaro, Maru Quiñonero y Josep Grau Garriga.
Hablando de textos, “Verás”, en Memoria, es el resultado de una idea que Raúl Zurita imaginó durante más de veinte años: escribir un poema con luz sobre acantilados en el norte de Chile, su país. En su primera individual en España, los registros de aquella intervención —realizada junto al colectivo chileno Delight Lab—, por el cineasta Felipe Ríos y el fotógrafo Gonzalo Donoso, se muestran junto a la primera exhibición póstuma de Juan Castillo.
Por su parte, Irene de Andrés sigue basándose en la investigación: su propuesta en Juan Silió se deriva del análisis de las arquitecturas y la historia de la Ciudad Residencial Tiempo Libre de Marbella y la Colónia de Férias Um Lugar ao Sol de Caparica. Y José de la Mano hará historia de su propio recorrido para estrenar sede en la calle Alameda: revisa piezas de sus recuperados y la lista no es breve. Anotad: Agustín Ibarrola, Manuel Calvo, Manolo Gil, Ángel Duarte, José María de Labra, Tomás García Asensio, Pedro García-Ramos, LUGÁN, Lola Bosshard, Aurèlia Muñoz, Maribel Nazco, Inés Medina y Roberto González Fernández.
La otra gran colectiva en Apertura la traerá Adora Calvo: ha convocado, en torno al amor y la muerte, a Jordi Aligué, Edward Andrews, Mercedes Bautista, Lidia Benavides, Cecilia Gala, Ana M. Gallinal, Carla Fajardo, Pep Fajardo, Fernando González-Criado Leyra, Ana Musma y Ramón López de Benito.
Inusualmente, Blanca Berlín no arranca el curso con fotografías, sino con esculturas surgidas de planos, las de María Oriza. Pero sí apuesta por la imagen, y por la que nace de la reimaginación de los archivos, Cámara Oscura, con el mexicano Cristóbal Ascencio.
Si dudan a la hora de organizar sus recorridos, pasen por aquí para recibir ideas: www.artemadrid.com

Cristóbal Ascencio. Cerca de Playa La Escondida. Cámara Oscura Galería de Arte