A finales de 2017 se sumaba a nuestros Fichados Antonio Guerra, artista zamorano que se sirve de la fotografía y la instalación, y de la introducción de lo ficticio en lo real, de relatos inesperados en el paisaje, para invitarnos a transformar nuestros modos de percibir la naturaleza, a reflexionar sobre cómo la modificamos y también a investigar sus posibilidades estéticas, porque la imagen y sus lenguajes son, en el fondo, el centro de su producción. Nos explicaba que le interesa abordar asuntos que le sirvan para aprender de su entorno y experimentar con él: Construyo relatos y escenas que ahondan, desde diferentes perspectivas, en los procesos de transformación del paisaje y nuestra percepción del mismo a través de la imagen. La naturaleza, el hombre y su huella vistos a través de conceptos como la ilusión y la realidad o la memoria y la transformación.
Sobre todo la fotografía es para él no solo una herramienta expresiva, también un objeto de análisis: Esto supone un trabajo mucho más pausado y reflexivo en mi forma de relacionarme con los espacios y de representar el paisaje. Logra así que sus imágenes e instalaciones desvelen fragmentos o detalles de la naturaleza que nos son invisibles o nos pasan desapercibidos.
Y de nuevo la naturaleza, el hombre y su huella son el centro del proyecto que, hasta el 30 de septiembre, Guerra presenta en la Galería Marisa Marimón de Orense: “Comportamiento para un simulacro”. Encontraremos trabajos que son fruto de sus investigaciones de los últimos años en lo inédito y estético de espacios cotidianos y naturales, que él interviene, fotografía y convierte en el hilo argumental (que no narrativo) de obras que subrayan el rol de todo individuo como agente transformador del medio ambiente.
A través de esas acciones propias, que no llegan a ser performativas pero sí que quieren invitarnos a cuestionar el paisaje como construcción ideológica y a indagar en sus simbologías, Guerra propone juegos de ilusiones visuales, enlaces entre pasado y presente y ejercicios de imaginación para dar cabida a lo inesperado. Su propia mano pone, además, de manifiesto el abuso constante al que sometemos la naturaleza: la recrea y la hace desaparecer, haciendo hincapié en su fragilidad y en nuestro afán de trasladar a ella nuestro artificio.


Nuevamente en esta exposición, por tanto, el zamorano establece una relación de paralelismo entre la acción humana en su hábitat y su tratamiento de la fotografía como objeto (artístico) a intervenir, manipulando las imágenes para ampliar nuestros límites conceptuales sobre el medio.
En un mismo plano, podemos tratar de percibir el paisaje real, el imaginado y el representado, al modo de un juego especular con algo de platónico en el que el entorno natural parece correr el peligro de convertirse en simulacro de sí mismo, y de ahí el título de la muestra. Esta misma serie ha llevado a Guerra a obtener la beca de artes plásticas de la Fundación Villalar, la beca Pilar Juncosa & Sotheby’s de la Fundación Joan Miró, el premio del Festival VIPhoto de Vitoria y el Premio Nacional en la Feria de Arte Marte.
El artista ha expuesto antes en el DA2 de Salamanca, el Teatro Calderón de Valladolid o la Sala Amárica de Vitoria y en citas como PHotoESPAÑA, JustMAD, la Bienal de Artistas del Mediterráneo en Italia y Grecia, el Outono Fotográfico de Ourense, Foto Noviembre Tenerife, los Encontros da Imagem Braga y SCAN Tarragona.


Antonio Guerra. “Comportamiento para un simulacro”
c/ Benito Vicetto, 5 bajo
Orense
Del 31 de mayo al 30 de septiembre de 2019
OTRAS NOTICIAS EN MASDEARTE: