La imaginación como motor de cambio. Una conversación con el maestro Serzo

“Mi intención última es propagar una llama de entusiasmo, de esperanza, de libertad. Espero que el espectador salga algo mejor de lo que estaba tras ver mis exposiciones”. José Luis Serzo

Hasta el 19 de junio puede visitarse en el Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca (DA2) “Teatrorum”, una magnífica exposición, comisariada por Noemí Méndez y Carlos Delgado Mayordomo, que aborda la extensa producción de José Luis Serzo (Albacete, 1977), tomando como eje argumental la idea de teatralidad en su obra.

Por la complejidad del proyecto, sin ser una retrospectiva, la muestra es una oportunidad única para adentrarse en el universo de uno de los artistas más brillantes y singulares de su generación.

Susana Blas con Jose Luis Serzo y Noemí Méndez Presentación de su monografía en Valencia Junio de 2014
Susana Blas con Jose Luis Serzo y Noemí Méndez Presentación de su monografía en Valencia Junio de 2014

Envidio a aquellos que aún no le conozcan y que a través de esta entrevista descubran la riqueza de este pintor genial, pues el primer impacto emocional que el espectador recibe al contemplar su obra, no se olvida jamás. Todavía sueño con mi primera visita a su estudio en el garaje de Plaza de España, repleto de cuadros y dibujos, de criaturas, de libros y cuadernos, de artilugios, de alquimia…

SUSANA- José Luis, es difícil imaginarte haciendo algo distinto a pintar, a dibujar, a crear tus personajes escultóricos, imbuido de una fuerza casi sobrenatural y sin freno … y por eso, la primera pregunta que me surge es si te imaginas haciendo otra cosa que no sea crear. Y si así fuera… ¿qué sería?

SERZO- Lector, porque siempre he deseado tener un doble que se pudiera leer todos los libros que me interesan. O bien profesor, o maestro: para trasmitir el conocimiento y la experiencia. Me apasiona la virtud de poder iluminar a otros con el entusiasmo, la valentía y el espíritu crítico. Transmitir el conocimiento para vivir en libertad, de modo responsable, y sin miedos.

SUSANA- En tu caso, considero que pintando estás también leyendo y escribiendo… pero quizá de un modo sinestésico. Incluyes la palabra en tus cuadros y en tus dibujos… expones teorías… relatos.

SERZO- Para mí el arte tiene que estar en un nivel de lectura superior, no me interesa acotarlo en una lectura simplemente intelectual, ni mucho menos “literal”, como digo. El arte es multidimensional o multi-direccional digámoslo así, y por lo tanto, si es de calidad, hay que abordarlo desde muchos puntos de vista y con todos los sentidos puestos. Para mí el arte es la conexión con lo inexplicable de todos nosotros, y por eso mismo, lo realmente importante.

SUSANA- ¿Y qué estás leyendo justo ahora?

SERZO- Uf, pues ahora mismo tengo varios libros entre manos al mismo tiempo, por un lado estoy con un libro que recopila cuentos rusos de Chéjov, Pushkin, Tolstói, Dostoyevski y Gógol. También estoy con las memorias de Luis Buñuel: “Mi último suspiro”; con un interesante libro de Javier Aparicio Maydeu sobre el “Teatro Barroco”, y repasando una de las décadas más intensas a nivel musical, social y artístico como fueron los 60, en una versión de Tomas Crow titulada “El esplendor de los 60”.

SUSANA- Hemos citado ya la idea de “relato”… pero más importante aún para ti es la idea de “metáfora”.

SERZO- Todo lo que construyo tiene que interpretarse en clave de metáfora, nunca de modo literal. Nunca hablo de lo que parece que hablo o los temas que abordo no son los que en su sentido “literal” aparentan ser. Por poner un ejemplo, no me interesan los bosques en sí, ni el mundo élfico ni “tolkiano”, ni la mar (apenas me he montado en una barca). Nunca he estado en China. No tengo idea de volar cometas ni tampoco me interesa. Me interesan los temas que abordo en su sentido simbólico para darles la vuelta y trabajarlos desde la metáfora. Están concebidos para desarrollar un camino iniciático, descubrir su parte oculta, ir más allá de lo obvio y de lo aparente, vencer incluso mis propios prejuicios.

SUSANA- Pero huyes del “artista periodista”…

SERZO- No me interesa ser un cronista, ni un periodista plástico, no me interesa ser un documentalista del presente cual oportunista de algo circunstancial, ni mucho menos me interesa lanzar un panfleto político políticamente correcto u ocasional; pero tampoco pretendo subirme a una torre de marfil cual ermitaño autista y esquivar la realidad de mi tiempo. Mi modo de trabajar puede interpretarse como una posición de resistencia ante una sociedad que veo camina hacia un abismo virtual y totalmente deshumanizado. Lo que sí intento es reflejar con la poesía y la metáfora los problemas y virtudes actuales de la naturaleza humana, que se refleja en toda su historia.

 

Serzo. Como un gran faro en las alturas
Como un gran faro en las alturas

SUSANA- Siempre me has parecido un artista que usando las estrategias post-modernas en algunos aspectos formales, tiene mucho de “artista moderno” en su ideario… por la confianza que demuestras en el arte como motor de cambio, y tu compromiso con unos valores éticos.

SERZO- Si caemos en la cuenta de que cualquier gesto o acción puede desvelar o delatar no sólo un pensamiento, emoción, o temor, si no también una declaración de intenciones, es lógico pensar y considerar el arte como un modo de expresión, o dispositivo muy eficaz, para canalizar dichas intenciones, y por lo tanto, utilizar su capacidad de impacto en el espectador y en la sociedad. Para mí la imaginación es un motor muy poderoso, una de las mayores virtudes del ser humano, uno de los catalizadores más potentes con el que contamos. El arte es capaz de elevar el ánimo (ánima) y cambiar nuestro estado. No olvidemos, por otro lado, que los cambios sociales, las revoluciones, los paradigmas incluso, comienzan siempre de un modo individual gracias a ciertos visionarios, voces mesiánicas, clarividentes, o valientes, que sienten y manifiestan una necesidad vital que creen buena para la mayoría.

Si ese impulso es suficientemente fuerte se extiende de individuo a individuo, y cuando el colectivo es lo suficientemente grande, puede llegar ese cambio global. Evidentemente, creo que desde cualquier parcela uno puede comenzar, al menos de forma personal, el cambio que quiere ver realizado en su propia vida, y por lo tanto en la sociedad. Como individuo responsable con mi entorno no puedo dejar de sentir que mi trabajo es una declaración de intenciones a muchos niveles, de sentir esa responsabilidad como artista, y de trabajar para que el espectador no sólo se emocione y goce, sino que transmute alguna parte de sí mismo a través de mis historias. Mi intención última es propagar una llama de entusiasmo, de esperanza, de libertad. Lo he dicho miles de veces de un modo más sencillo, simplemente, espero que el espectador salga algo mejor de lo que estaba tras ver mis exposiciones.

 

Para mí la imaginación es un motor muy poderoso,

una de las mayores virtudes del ser humano, uno

de los catalizadores más potentes con el que contamos

SUSANA- Hace un tiempo escribiste “un manifiesto”. ¿Por qué sentiste la necesidad de escribir este tipo de documento?

SERZO- Precisamente hablaba de esto mismo que acabamos de abordar: el poder del arte para lograr un cambio de paradigma y la responsabilidad del artista para comenzar, o trabajar en pro de ese cambio necesario y deseado. El manifiesto en sí (si es que puede llamarse de ese modo) surgió tras un encargo que me hiciera la revista digital PAC (Plataforma de arte contemporáneo) para escribir dentro de su sección de Ensayos patrocinado por Abssolut. Simplemente me limité a resumir la idea de fondo que estructura mi trabajo, es algo que llevo contado desde hace muchos años en cantidad de charlas, y por lo tanto creí que era el momento preciso para plasmarla por escrito.

SUSANA- Entrando ya en el proyecto que habéis presentado en Salamanca ¿Qué has descubierto concibiendo y montando la muestra?

SERZO- Me he dado cuenta, de un mejor modo, de que en los 15 años de trabajo que abarca esta muestra –desde la oscura y desencantada serie “Post-show” (2001-2003) hasta la actual “El sueño del Rey de la República” (2014-2016)– se repiten constantemente ciertas pulsiones tanto en cuestiones plásticas como conceptuales en torno a la misma representación. Y supongo que la influencia de dos de los acontecimientos que más me marcaron en la infancia, he podido verlos más claros que nunca con esta mirada tan extensa hacia atrás. Estos fueron: la experiencia y magia del teatro que obtuve al ser criado entre bambalinas, y el impacto que causó sobre mí la potente imaginería cristiana-barroca, cuando de crío me llevaban a misa los domingos por la tarde. Aquellas escenas terribles de las crucifixiones y demás penurias, al tiempo que místicas; aquel poderoso retablo que anulaba la voz del cura en el altar; aquellos santos escultóricos tan realistas, tallados en madera al más puro estilo barroco español, que se situaban cual daimones en la penumbra y que tanto estupor me provocaban; aquellos cielos gloriosos, pintados toscamente en lo que me parecía una inmensa bóveda, me dejaron marcado para los restos, supongo.

 

Serzo. La historia más bella jamás contada
La historia más bella jamás contada

SUSANA- Incluso has hablado de haberte adentrado en un “tránsito espiritual”.

SERZO- He caído, con todo esto también en la cuenta, como digo, de que hay un tránsito no solo plástico e intelectual, sino personal y espiritual en todos estos años de trabajo. He de confesar que cuando estaba finalizando el complejo montaje de esta gran exposición, tuve yo mismo esa revelación que buscaba cuando me introduje a solas tras los altos telones del Teatrorum; y mientras observaba la animación de su techo me dije: “-joder, verdaderamente después de todos estos años, parece que la carne se ha hecho luz, o al menos eso es lo que he venido buscando todo este tiempo-.” Me sorprendió observar en su rompimiento de gloria interior la tremenda analogía que había con la gran bola de carne de “Post-Show-Corpus absolutus” del 2002 (la cual no sólo pinté y fotografié, sino que formaba parte de un vídeo que no llegamos a exponer, en el cual, dicha carnaza se encontraba en lo alto de lo que posteriormente al generar el gran dibujo reflexivo o índice expositivo de la entrada de la muestra, bauticé como “proto-teatrorum).

SUSANA- El recorrido de Teatrorum permite adivinar que ha habido un gran esfuerzo comisarial: mucho trabajo de ordenamiento de las piezas, que en mi opinión han quedado muy bien instaladas, con el espacio suficiente para disfrutarlas y relacionarlas. Lo que sí se has mantenido son las series. Sé que eres reacio a mezclar tus series. Parece que tuvieras muy claro todas las piezas que quieres realizar en el futuro y por eso no te gusta mezclar piezas de distintos universos, frente a otras posibilidades de montaje.

SERZO- De algún modo es lógico que cada creador conozca su creación mejor que nadie, aunque luego esta tenga una necesaria vida propia más allá de este, y tome completo sentido con la mirada y la interpretación del espectador. En mi caso considero importante respetar la unión de las series para su mejor comprensión, al menos si se quiere entender cómo fueron concebidas. Cada serie es una idea, digamos, una historia, aunque no esté estructurada de modo convencional. Mis series son muy orgánicas. Pero cada una de ellas mantiene también una estética determinada, unos recursos concretos, unas referencias, un clima incluso. En si mismas funcionan como un diario o cuaderno de campo de un determinado viaje mental, que describen, o un relato extraño; cada serie es una escena con sus personajes y una acción concreta o un tema determinado. Cada serie se puede adaptar al espacio según se considere, ahí entra también el comisario, porque las series están hechas para que la acción, el tema y el mensaje se desvelen en la interpretación de cada espectador.

Si mezclamos las series, con un pretexto y discurso curatorial determinado, hay que tener en cuenta que esos temas se diluyen a favor de un discurso externo; encontraríamos páginas de un libro dialogando con páginas de otro, y no es que no funcionen por separado, pero en ese caso habría una mayor dificultad para la interpretación del espectador, y que tendría que solventar el discurso de cada comisario, de lo contrario, el espectador corre la suerte de sentirse ante los restos de varios naufragios al tiempo. De todos modos, siempre estoy abierto a colaborar con comisarios que me lancen nuevas lecturas de mi propio trabajo, siempre es muy enriquecedor trabajar con voces externas para aprender no solo de uno mismo, sino del arte y la vida en general.

 

Serzo. El tractor de la victoria
El tractor de la victoria

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SUSANA- Después de este enorme esfuerzo… ¿cuáles son tus proyectos inmediatos?

SERZO- Pues entre otras cosas estoy comisariando junto con Carlos Delgado Mayordomo una gran exposición de Dis Berlín para el Centro Tomás y Valiente de Fuenlabrada. Es una exposición que nace con la intención de reivindicar y re-contextualizar una de las figuras más personales y extrañas de nuestro país y que, desgraciadamente, lleva muchos años sin exhibirse del modo que merece, ya que ha continuando trabajando “en la sombra”, con mucha más fuerza y calidad que antes.

SUSANA- He dejado de forma consciente para el final de nuestra charla un tema que tú y yo compartimos: la infancia; que está muy presente en tu obra y que imagino revives ahora con tu hija.

SERZO- Mi hija me ha reconciliado con la vida misma. Me ha enseñado con la propia experiencia lo que verdaderamente significa ese “espíritu puro” del que tantos hablan. Me he dado cuenta de que el ser humano es más grande en su infancia, en su sentido espiritual. Creo que con el nacimiento emprendemos un largo viaje a lo largo de la vida, un tanto irregular, no es un crecimiento de menos a más propiamente dicho, sino que nos enfrentamos a un “decrecimiento” espiritual en un determinado momento, que nos cuesta reconquistar en la época adulta. Un niño en condiciones normales, es en sí mismo un pequeño “Buda”, esto es: un ser iluminado que vive el presente continuo, que conlleva aquella felicidad, y que según vamos creciendo, nos tenemos que ganar a pulso, a través de mil historias y cantidad de terapias de las más diversas variedades. La grandeza espiritual de un niño se manifiesta en su capacidad para ser feliz con cualquier cosa, o lo más mínimo, pues en su mente están todas las posibilidades para construir todo un mundo. Mi hija es mi mejor regalo, me emociona continuamente, en tanto y cuanto es capaz de disfrutar con lo más insignificante.

SUSANA- Te emocionas hablando de tu paternidad y me encanta.

SERZO- Sobre la infancia y la educación podría tirarme horas hablando, me apasiona, en estos años que llevo de padre, estoy aprendiendo más sobre el ser humano y los problemas que tenemos en la actualidad por no ocuparnos de este asunto debidamente, que en toda mi vida.

Creo que me toca observar, callar, escuchar, acompañar, aprender de mi hija, para encontrar incluso aquellas respuestas que no pude obtener de nuestros “adultos”.

 

Serzo. Ensayos para una gran obra (sobre la mesa de Maya)
Ensayos para una gran obra (sobre la mesa de Maya)
Serzo. Ensayos para una gran obra II. Dos declaraciones de amor para un entreacto. 2014
Ensayos para una gran obra II. Dos declaraciones de amor para un entreacto. 2014

 

 

Serzo. StillebenTeatrorum
José Luis Serzo
Del 19 de febrero de 2016 al 19 de junio de 2016
DA2, Salamanca. Salas 2/3/4/5

www.joseluisserzo.com

 

 

 

 

 

 

 

3 Responses to “La imaginación como motor de cambio. Una conversación con el maestro Serzo”

  1. Pedro Matures

    Decía otro maestro “La razón crea monstruos”, este nació, se formó, y a la sazón está adquiriendo un sabiduría y un toque muy especial. Vaticino que ha no mucho tardar el mozo alcanzará su “Corpus absolutus” con lo cual estaremos conviviendo con uno de los pintores que marcará su época y que será referencia en el futuro como maestro creador, artista, trabajador nato, inteligente, etc. etc. y… buenisima persona.

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  2. Isabel fergar

    Excelente entrevista que deja ver la gran persona y el gran artista que es José Luis Serzo. Su obra, MARAVILLOSA

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  3. Irene Carballo

    Conocí la obra de Serzo hace 12 años, inquietante y maravillosa. Y tras más de una década sin noticias suyas me asombro al redescubrir su arte. Realmente ha tenido la evolución inevitable que alguien con tanta luz podía tener.
    Gracias por hacernos seguir soñando con el camino de lo siempre posible.

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