El término “cubismo” aparece en el transcurso de la experimentación plástica de comienzos del s XX. En el contexto de la pintura fauve, Louis Chasevent habló en 1906 de la “precisión de los cubos” y, en 1908, el crítico Louis Vauxcelles se refería irónicamente a la nueva pintura de Braque diciendo que “reduce todo a esquemas geométricos, a cubos”. Estos y otros comentarios posteriores acabaron por dar nombre al movimiento.

Según todas las crónicas, la aparición del Cubismo fue un fenómeno que se reveló repentinamente derivado de experimentos científicos puntuales. Entre 1907 y 1909, Braque y Picasso se entregaron a la invención de nuevos procedimientos para la transcripción del espacio y las formas absolutamente distintos del Fauvismo. Frente a este movimiento, los cubistas creen que el peso del análisis pictórico radica en la exploración de las formas.

La llegada del Cubismo se vio favorecida por la obra de Cézanne y el Puntillismo. El primero, por revalorizar la importancia del volumen; los segundos, por su reconstrucción de la plástica.

Descomponer todos los cuerpos en formas geométricas fue la primera tarea de los cubistas, después vendrá su recomposición. Así, en el Cubismo pueden distinguirse dos fases: análitico y sintético. En la primera fase, las formas se separan o se empotran; en la segunda, las masas se juntan y organizan de forma orgánica.

Los cubistas tratarán de ofrecer una representación de los objetos uniendo diversos puntos de vista, de ahí que aparezcan juntas las visiones del perfil y de frente de un rostro. Esta síntesis de visiones corresponde al factor espacio-tiempo, es decir, el afán de establecer el volumen en un tiempo determinado. La suma de diversos ángulos visuales se efectúa sincrónicamente en el cuadro, cuando en realidad esto no es posible. También se profundiza en el interior de los cuerpos, tratando de representar dicho espacio. Se sirven los cubistas de los engaños ópticos, es decir, de la relatividad de las formas, ya que, al yuxtaponerse, se afectan mutuamente, resultando diferentes. Así, una elipse dentro de un polígono parece una circunferencia. Las formas en Picasso y los cubistas adquieren su verdadero sentido en función de las colindantes.