Ilegible Mirtha Dermisache

El MALBA dedica a la artista su primera retrospectiva

Buenos Aires,
"Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo! " en el MALBA
“Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo! ” en el MALBA

Roland Barthes dijo de ella que había alcanzado la esencia de la escritura y es que esta, y la caligrafía, fueron los ejes del trabajo de la artista argentina Mirtha Dermisache, siempre a medio camino entre su tendencia a la disciplina y una constante búsqueda de libertad.

Cinco años después de su muerte, el MALBA de Buenos Aires, su ciudad, le dedica su primera retrospectiva, una exhibición que pone el foco por igual en sus proyectos individuales y en los colectivos y que quiere recuperar para el gran público la figura de una creadora no especialmente reconocida pese a contar con obras en las colecciones del Museu Serralves, el MoMA, el Museo Nacional de Bellas Artes de la capital argentina o el MACBA barcelonés.

Dermisache, formada en las Escuelas de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón, realizó entre 1966 y 1967 su primer libro de grafismos, al que seguirían otros pronto alabados: en los setenta cosechó elogios de Jorge Romero Brest, Amancio Williams, Oscar Masotta y Edgardo Cozarinsky, y Ulises Carrión expuso sus trabajos en la galería Other Books and So de Ámsterdam.

El MALBA exhibe ahora 140 piezas y numerosos documentos, muchos cedidos por colecciones privadas, desde aquel primer libro de 1967 a sus últimos trabajos colectivos datados en los 2000. La mayoría de las obras corresponden a lo que Barthes llamó en 1971 “escrituras ilegibles”: piezas en las que Dermisache trató de aunar originalidad y posibilidad de edición, experimentación y normas, como decíamos antes. Y en las que, según ella misma afirmaba, no quería decir nada.

Pero ese no querer decir no implica que no estemos ante una escritura con pleno derecho, como reclamó el mismo Barthes. Estos grafismos se manifiestan en formatos propios de la comunicación, como libros, cartas, diarios, postales, etc; esto, además de reforzar la idea de escritura, le imprime marco (aparente) de legibilidad a su trabajo. A la vez, en su materialidad y su gestualidad, sus obras no nos permiten olvidar que en la plástica está su origen.

Hablando de reglas, hay que citar alguno criterios editoriales establecidos por la artista para su obra y respetados con bastante escrúpulo por sus sucesivos editores: los trabajos no deberán tener ninguna palabra impresa, sólo una nota de presentación desprendible sin la que perderán toda referencia al autor, editor, colección… alcanzando  así total autonomía. Es aquí donde la obra cobra todo su sentido, cuando alcanza este punto en el que la publicación desplaza al original –manuscrito- para comenzar su derrotero por  los canales del mundo editorial.

"Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo! " en el MALBA
“Mirtha Dermisache. Porque ¡yo escribo! ” en el MALBA

La personalidad de Dermisache era solitaria, pero buena parte de su producción es fruto de la colaboración: se vinculó al Instituto Di Tella, al CAYC y el Grupo de los 13, y además desarrolló una extensa labor docente desde el Taller de Acciones Creativas y organizó las seis ediciones de las Jornadas del Color y la Forma, celebradas de 1974 a 1981: se trataba de talleres públicos de gran escala destinados a la enseñanza de varias técnicas plásticas con el fin de favorecer el desarrollo de la capacidad creadora y la libre expresión gráfica de los adultos participantes.

Para ese aprendizaje del propio potencial, la argentina consideraba importante el desaprendizaje, como recuerda el comisario de la exhibición del MALBA, su director Agustín Pérez Rubio: Desde el inicio, la obra de Dermisache aparece atravesada por la dualidad entre la búsqueda de libertad en la creación y el sometimiento a una serie de reglas, a una disciplina. Y, a la vista del conjunto de su trabajo desde 1967 hasta su muerte, esta dualidad va a ser una constante, indisociable de su tarea pedagógica, entendida como experiencia de un proceso inverso de aprendizaje: el desaprendizaje de ciertas ideas que impiden la libre expresión creativa. Si su obra personal es intimista, en su labor pedagógica la argentina mantuvo posturas extraordinariamente abiertas.

La muestra del MALBA es fruto de un proyecto de investigación documental en el archivo de la artista que ha durado tres años. Cuenta con trabajos originales y dispositivos editoriales en los que queda claro cómo Dermisache conjugó escritura y ritmo, tipografía, musicalidad y atención a la plasticidad.

 

“Mirtha Dermisache. ¡Porque yo escribo!”

MALBA. MUSEO DE ARTE LATINOAMERICANO DE BUENOS AIRES

Av. Figueroa Alcorta 3415

Buenos Aires

Del 10 de agosto al 9 de octubre de 2017

 

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