Fichados

Helí García

Heli GarcíaNOMBRE: Helí

APELLIDOS: García Martínez

LUGAR DE NACIMIENTO: Granada

FECHA DE NACIMIENTO: 1983

PROFESIÓN: Artista

 

 

A nuestro último fichado de la temporada lo conocimos allá por 2011, de la mano de sendas muestras en BAT Alberto Cornejo, que hasta 2018 fue su galería en Madrid, y en el Palacio de los Condes de Gabia de Granada, su ciudad. No eran su primeras individuales: antes había expuesto en La Rectoría de Sant Pere de Vilamajor y después lo haría en el Centro Cultural de Noáin, en Doña Mencía, en la Galería Miscelánea de Barcelona, la Fundación Casa Pintada de Mula, la Galería Poola croata, la Sala Ötzi de Cáceres, el Instituto de América de Santa Fe (Granada), la Galería Haohaus Hsinchu de Taiwán y nuevamente en BAT.

Helí García, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, cursó un DEA, también en Bellas Artes, en ese mismo centro; ha participado en colectivas en España, Francia, Japón, Alemania, Taiwán y Estados Unidos y cuenta con el Premio Alonso Cano de Pintura de la Universidad de Granada (2009), el Premio de Arte Rizoma 2015, el Premio EMERGENCIAS 2013 del Centro Cultural de Noáin y primeros galardones en el XIII Certamen Arte Joven Latina (2008), el III Certamen de Pintura Ramón Portillo-Ciudad de Motril (2009), el el XLII Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo (2014) o el IX Concurso de Pintura Libre La Rural de la Fundación Caja Rural de Jaén (2016).

Además, ha obtenido becas de la Fundación Rodríguez-Acosta, La Rectoría, la Fundación Antonio Gala o una de las ENCUENTRA, de las fundaciones Norte y Uncastillo y la Diputación de Zaragoza; formó parte del programa de movilidad Leonardo da Vinci de France 3 Aquitaine y del II Encontro de Artistas Novos Cidade da Cultura y ha desarrollado residencias en la 17a Bienal de Cerveira, Saint-Martin dans le Gers (Campagn’ART), Sapporo (Tenjin-yama Art Studio), Nueva York (The Wassaic Project), Sirmione (Benaco Arte) o la Galería Haohaus Hsinchu de Taiwán, que ya hemos mencionado.

Una mina a cielo abierto Instituto de América. Santa Fe, Granada 2017
“Una mina a cielo abierto”. Instituto de América. Santa Fe, Granada 2017
"Una mina a cielo abierto". Instituto de América. Santa Fe, Granada 2017
“Una mina a cielo abierto”. Instituto de América. Santa Fe, Granada 2017
"Una mina a cielo abierto". Instituto de América. Santa Fe, Granada 2017
“Una mina a cielo abierto”. Instituto de América. Santa Fe, Granada 2017

Se suma a esta sección porque nos interesa su enfoque sobre la pintura: sin necesidad de alejarse de los géneros clásicos (paisaje, costumbrismo), ha hecho de la pincelada su sello; trabaja con paletas cromáticas exquisitas y, en muchas ocasiones, nos propone un acercamiento a etapas primigenias, las del paisaje y las nuestras, previas a las perversiones que trae el tiempo. Lo vimos en su más reciente exhibición en BAT, con el muy pertinente título de “Los días verdes”.

Heli García. Obra para Mao III, 2018
Helí García. Obra para Mao III, 2018

Al artista granadino también le hemos preguntado por sus comienzos; no los sitúa en un periodo definido, más bien nos cuenta que decide crear cada día, con las dificultades que ello implica: No hubo un momento concreto en el que yo decidiese dedicarme a hacer arte, o considerarme un artista. Pienso que siempre lo he sido y, en cierto modo, opino como Beuys que todas las personas lo somos. Creo que el arte sin intención artística se hace muy evidente hoy en día, por ejemplo, en las redes sociales, principalmente a través del humor.

En cuanto a la elección de dedicarme exclusivamente a esto, al menos en mi caso, ocurre a diario. Cuando se me empezó a considerar un artista profesional, esa elección diaria era muy sencilla. A lo largo de los años, ha habido varios periodos en que no lo ha sido tanto. Era estudiante cuando, por primera vez, una coleccionista me compró un cuadro y el entonces galerista Jan Katuin se interesó por mi obra. Empecé a dibujar como cualquier niño y, entre las exposiciones de ceras que hacía periódicamente en casa de mi abuela y mi primera individual en una galería, solo tuve que dejarme llevar.

Heli García. Primavera exuberante en el cementerio de Coniston, 2017
Helí García. Primavera exuberante en el cementerio de Coniston, 2017

Podríamos articular en tres campos los asuntos que marcan la producción de Helí, siendo decenas las intersecciones entre ellos: el acto creativo (y perceptivo), el paisaje y el ser humano en relación con ambos. Podemos decir que sus pinturas nos proponen otros encuentros posibles con tiempos y naturalezas que asumimos como bellos en nuestra edad adulta y digital, pero que pueden suscitar dudas sobre si lo son en esencia, sobre si son ecos de lo apacible conocido (si esto existió) o creaciones nuevas. Nos habla de sus intereses y de cómo han evolucionado: Juego con la concepción de la pintura como medio. Los clásicos géneros pictóricos están muy presentes en mi trabajo, especialmente el paisaje. Encuentro muy sugerente el acto de decidir qué puede o qué no puede considerarse motivo de una representación artística. El propio término paisaje es una construcción cultural, resultante de aplicar un criterio estético que determina que un terreno merece ser contemplado.

En los últimos años he vuelto recurrentemente a la idea de creación como doble acto simbólico -creación y destrucción- y al artificio entendido como opuesto y sustituto de lo natural. La locución latina homo faber, el hombre que hace o fabrica, alude a la capacidad humana de controlar su entorno. En su eterno deseo de supremacía, las personas parecen tratar de desmarcarse de la naturaleza para convertirse en su opuesto. Si bien el artificio puede conseguirlo, el propio ser humano seguirá siendo naturaleza en última instancia, salvo que cuente con la ayuda del mito. Homo faber es comúnmente contrapuesto a otra locución latina: el hombre que sabe, homo sapiens. Conecto esta idea con la conciencia de vanidad. El creador que sabe sus propias limitaciones, así como el rol del arte en la sociedad actual y, ante todo, la absurdidad de la sociedad misma, solo puede hacer. Porque no parar de hacer es la clave para sobrevivir como hacedores. A través de la acción de crear o construir, pongo en cuestión mi propio trabajo, así como el rol del individuo-creador en su sociedad y en la naturaleza.

En mi pintura exploro el encuentro entre el ser humano, que ha salido momentáneamente de su contexto social, y la naturaleza. También me interesa la lucha que tiene lugar en los límites entre naturaleza y civilización. Esto implica tanto la ocupación humana del territorio, en sus diversas expresiones, como la imagen sublime de la construcción humana engullida por su entorno (vegetación, fenómenos meteorológicos…).

La infancia como microcosmos en que la naturaleza humana comienza a contaminarse –para bien y para mal- de sociedad es un asunto al que vuelvo de forma recurrente. Una ventana al juego infantil puede mostrar el amor puro o una crueldad insoportable. Lógicamente, muchos teóricos han querido asomarse a ella para especular sobre la condición humana.

Heli García. El Ángelus, 2018
Helí García. El Ángelus, 2018
Heli García. Ganadora II, 2018
Helí García. Ganadora II, 2018

Ya habréis intuido que la pintura es el principal medio de expresión de Helí, aunque no el único. Nos cuenta que trabaja fundamentalmente con imágenes, abordándolas en sí mismas y desde nuestra relación con ellas para crear las suyas propias: Para mí es irrenunciable el trato directo e inmediato con el material. Soy un fiel defensor del objeto y la total libertad que ofrece. La pintura es el medio en que me siento más libre, sin renunciar por ello a otros, como la instalación o la acción.

Diría –más generalmente- que trabajo fundamentalmente con imágenes. Concibo la obra de arte como la captura de un momento significativo dentro del proceso creativo. De esta forma, la obra no es ya un objeto, sino el contexto formado por todos ellos. Las imágenes son herramientas, engranajes de la memoria en un pensamiento visual continuo. Intento mantenerlas activas con su uso. Al tratar de comprender mi relación con ellas, descubro connotaciones y vínculos.

Por último, debo decir que estoy cada vez más interesado en cómo surgen estas imágenes dentro de un proceso y eso me lleva a salir de la intimidad del estudio y la libertad del objeto. Me interesa la posibilidad de causar-crear situaciones que den lugar a nuevas imágenes e ideas. Esto implica el contacto directo con el terreno.

Heli García. Invasiones, 2017
Helí García. Invasiones, 2017
Heli García. Beso III, 2016
Helí García. Beso III, 2016

A la hora de citar referencias, comienza el artista por Anselm Kiefer, uno de los artífices del renacimiento de la pintura alemana en los sesenta, autor de una obra reflexiva, seria y también hondamente imbricada en las raíces de ese país y en una imaginería de un patetismo evocador y convincente. Pero además menciona a otros grandes pintores, a artistas que ha conocido en la red y a autores más o menos ajenos a la creación plástica: Sin duda, en la pintura, debo nombrar a Anselm Kiefer. Creo que encontrar una monografía suya en la biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de Granada fue un punto de inflexión. A partir de ahí, supe más del llamado neoexpresionismo. Bastante antes de esto, recuerdo que me fascinó la pintura del granadino Juan Vida, que hoy tengo la suerte de considerar compañero y amigo.

Pienso que le debo mucho a Velázquez, Goya, Munch, Balthus, Soutine, De Kooning, Baselitz… Pero también considero importantes referentes a gran cantidad de artistas actuales, incluso de mi generación, cuya evolución creativa puedo seguir principalmente a través de internet. Por nombrar a algunos de ellos: Cecily Brown, Liu Xiaodong, Maya Hewitt o Enrique Martínez Celaya.

Por otra parte, posiblemente mis principales influencias no pertenezcan a las artes plásticas. Me han marcado mucho, por ejemplo, Leonard Cohen, Federico García Lorca o el teatro de Tadeusz Kantor.

Heli García. El animal que canta, 2019
Helí García. El animal que canta, 2019

A Helí le cuesta escoger proyectos fundamentales entre los que ha realizado hasta ahora (Estoy convencido de que mis principales obras son pintura, pero me cuesta mucho valorar unos trabajos por encima de otros desde una perspectiva artística. Inevitablemente, lo hago en función de la experiencia que supusieron para mí), pero destaca dos, no pictóricos por esa razón: THE BIGGEST SNOWBALL EVER y A log.

El primero lo llevó a cabo en 2015 en el Sapporo Tenjinyama Art Studio de esa ciudad japonesa y tiene un carácter eminentemente colaborativo y procesual: Durante siete días consecutivos, traté de hacer la bola de nieve más grande de todos los tiempos con la ayuda espontánea de los paseantes del parque Tenjinyama.

Heli García. The Biggest Snowball Ever, 2015
Helí García. The Biggest Snowball Ever, 2015

Prestó atención a dos aspectos: por un lado al acto, sencillo en su planteamiento que no tanto en la realización, de materializar esa bola; por otro a la investigación artística que de aquel se generaba, con ecos conceptuales. Y le importó más intentarlo que lograrlo, la experiencia de la creación, así que abordó aquella semana sin planes previos enfrentándose a las dificultades que la naturaleza le puso, a la gravedad y las limitaciones físicas. Estuvo, además, abierto a todo tipo de colaboraciones por parte de los viandantes: sus brazos o sus ideas. En su web cuenta cómo tal vez lo más interesante fue comprobar cómo se contagiaba la ilusión casi infantil por hacer crecer algo efímero y sin un claro sentido. Sin duda, lo tenía precisamente en esa ilusión, que puede conectar con nuestros recuerdos de infancia, pero también quizá con algo anterior: más profundo, innato, primitivo…

Heli García. The Biggest Snowball Ever, 2015
Helí García. The Biggest Snowball Ever, 2015
Heli García. The Biggest Snowball Ever, 2015
Helí García. The Biggest Snowball Ever, 2015

A log lo desarrolló dos años más tarde en su primera estancia en Hsinchu, Taiwán: Este trabajo fue un proceso abierto que se basó principalmente en la experiencia de la manipulación de un árbol caído y en la apreciación estética de los procesos naturales de transformación.

Visitó Helí el templo LingYin de esa ciudad y se fijó en la gran cantidad de troncos que había dentro y fuera de él. Bien cortados y barnizados, se utilizaban como mobiliario, lo que le llevó a pensar en el trabajo duro de quien se ocupó en conservar lo que un tifón arrancó de sus raíces. Entendió, así, esos troncos como objetos simbólicos, relacionándolos con las ofrendas a la naturaleza y la destrucción y reconstrucción de esta y de nuestras vidas, emparentadas.

En sus palabras, pienso que existe una fuerte conexión de todo el proyecto con la percepción estética wabi-sabi, en cuya teoría profundicé durante esos días. Observo la confrontación de la belleza natural con la de la creación humana y, dentro de ésta, distingo también entre la creación de un artista y la sorprendente creación de los niños, que aún conservan una evidente conexión con el mundo natural.

En la práctica, mientras comenzaba a realizar algunas pinturas sobre este tema, quise experimentar ese proceso de cortar mi propio árbol caído (en este caso, uno que ellos llaman fénix) y obtuve trece de esos objetos con los que trabajar. Al comenzar a retirar la corteza de los troncos -como habían hecho en el templo-, la experiencia se hizo aún más interesante. Las marcas que termitas y ciempiés habían dejado en la madera eran como líneas y planos de color de una pintura abstracta.

Heli García. A log, 2017
Helí García. A log, 2017
Heli García. A log, 2017
Helí García. A log, 2017

Le hemos preguntado qué será lo próximo: Actualmente estoy muy ilusionado trabajando en una exposición que se titulará “Periferias”. El proyecto cuenta con la financiación del Programa de Ayudas a la Producción Artística de la Universidad de Granada. Podrá verse a mediados de 2020. Principalmente, se tratará de una serie de pinturas de gran formato que giran en torno al anhelo de unas vivencias estereotipadas -en su momento inoculadas por el cine y la televisión-, y a una lectura diferente de esa infancia idealizada, desde un punto de vista sociológico. Todo ello me sirve para reflexionar sobre la naturaleza humana.

Podemos saber más de Helí y de su obra, aquí: https://heligarcia.es

Heli García. Phoenix Tree Bark Collection, 2017
Helí García. Phoenix Tree Bark Collection, 2017

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