El rebobinador

Grete Stern en Idilio: hacer de tu sueño un fotomontaje

En mayo de 1904 nació en Elberfeld, ciudad que poco después se integró en Wuppertal, Grete Stern. Formaba parte de una familia acomodada y liberal, así que pudo estudiar diseño gráfico en Stuttgart; durante su formación terminaría orientándose hacia la fotografía, en parte gracias a Walter Peterhans, que luego sería profesor de esa disciplina en la Bauhaus de Dessau, desde 1929, y vendió a Stern su laboratorio en Berlín.

Fue el primer paso para que Grete, junto a su amiga Ellen Auerbach, fundase el estudio ringl + pit, en el que las dos pudieron desarrollar, con bastante éxito, su actividad como fotógrafas hasta la irrupción del nazismo y la huida de Stern de su país en 1933. Dos años después recalaría en Argentina, donde pudo introducirse en los círculos artísticos y literarios y, además, se desenvolvió como fotógrafa y también como diseñadora gráfica. Nunca se ciñó a géneros concretos, y cultivo el fotoperiodismo y la publicidad, pero entre sus predilectos estuvieron los retratos y las imágenes de arquitectura; en unos y otros trabajos mantuvo un estilo depurado y austero próximo a la Nueva Objetividad.

En una revista justamente argentina, Idilio, publicó la artista el primer montaje de una serie fundamental, que llamó Sueños y que tendría que ver con la poderosa influencia del psicoanálisis en aquel país. Esa publicación contaba con una sección llamada El psicoanálisis te ayudará, y sus episodios se estructuraban en tres partes: un fotomontaje inspirado en los sueños contados por las lectoras, un comentario que interpretaba ese sueño y respuestas a diferentes preguntas del público. Como habréis adivinado, la encargada del fotomontaje era Stern, y esa serie de composiciones oníricas pudo verse en hasta ciento cuarenta números.

Es fácil imaginar por qué eligió este tipo de imágenes: la unión de fragmentos de distintas fotografías existentes para dar lugar a una nueva permite dislocar perspectivas, distorsionar proporciones y crear visiones imposibles… pero muy cercanas a las que podemos soñar.

Stern era buena conocedora, además, de la historia de este medio: los dadaístas y los surrealistas (Hannah Höch, John Heartfield) lo habían utilizado con fines tanto poéticos como políticos; tampoco fue en absoluto ajeno a los constructivistas (Rodchenko) y a los miembros de la citada Bauhaus (Moholy-Nagy).

Grete Stern. ¿Quién será?, 1949. Cortesía del IVAM. Institut Valencià d’Art Modern, Generalitat © Archivo Grete Stern. Galería Jorge Mara-La Ruche, Buenos Aires
Grete Stern. ¿Quién será?, 1949. Cortesía del IVAM. Instituto Valenciano de Arte Moderno © Archivo Grete Stern. Galería Jorge Mara-La Ruche, Buenos Aires
Grete Stern. Extrañamiento, 1949
Grete Stern. Extrañamiento, 1949

A Grete, en todo caso, esta técnica le permitió cuestionar los límites de la representación y bucear en lo maravilloso más allá de lo cotidiano. Su primer trabajo de este conjunto fue El mundo misterioso de los sueños, que proporciona el marco donde discurren esos mismos sueños: un dormitorio de familia asentada, con cama perfectamente hecha, lámpara encendida y galán. Aparentemente, esta estancia invita al descanso, salvo por el detalle de que se expone a un exterior incierto: tanto como el mar abierto. La cama se arriesga a naufragar entre olas como nuestra mente racional se sumerge en las sorpresas del sueño: las seguridades quedan atrás en la noche.

La mayor parte de los títulos de los sueños de esta serie respondían a los intereses del consultorio (sueños de aislamiento, de admiración, de ambición…), pero cuando estas obras fueron expuestas la autora las retituló, entendiendo que ese nombre formaba parte de las composiciones y que, de cara al espectador, puede influir en sus lecturas.

Igualmente, la mayoría de los fotomontajes tienen protagonista femenina y hacían referencia a conflictos diversos: ambiciones excesivas, amores no correspondidos, deseos no alcanzados… Más allá de esas características, impuestas por las conocidas circunstancias, Stern tenía bastante libertad de acción y su originalidad es la causa de que hoy estas piezas se exhiban una y otra vez: no sólo ilustran, no únicamente completan textos.

Grete Stern. Amor sin ilusión, 1951. IVAM, Institut Valencià d’Art Modern
Grete Stern. Amor sin ilusión, 1951. IVAM, Instituto Valenciano de Arte Moderno
Grete Stern. Sueños de Inhibición, 1950
Grete Stern. Sueños de Inhibición, 1950

En Sueños de ambición, una enorme mujer casi no cabe en un salón burgués. El cuarto que ocupa se le ha quedado pequeño; otro habrá de responder a sus deseos. Entretanto, en Sueños de admiración otra mujer de clase media, sentada en una butaca, fuma pensativa mientras los objetos en torno a ella cobran vida. Lo animado se aquieta, lo inanimado se aviva.

Cambios de proporción y perspectivas trastocadas remiten a las paradojas del sueño, y los espacios nunca nos resultan del todo cálidos, sino siniestros.

Artículos o artefactos eléctricos para el hogar destaca por su sencillez y su densidad de significados: una lámpara de mesa tiene por pie a una figura femenina completamente realista, mientras una mano masculina está a punto de tocar el interruptor.

Evidentemente, esta obra alberga una crítica a la función de la mujer en los hogares de entonces por parte de otra mujer, Stern, que trabajaba de forma independiente desde sus inicios. Sin embargo, más allá de esa interpretación fácil (la de ella como bello artefacto pulsado a demanda por el hombre), podemos pensar, igualmente, en el cariz surrealista de la unión de mujer y aparato eléctrico, como encuentro fortuito de dos entes dispares; o en fetichismo, conducción de energía, sumisión…

Como éste, ningún fotomontaje de Stern aporta un significado unívoco: aprendió de los surrealistas a jugar con el absurdo y a no tener miedo ni al humor negro ni a confundir al espectador.

Grete Stern. Artículos o artefactos eléctricos para el hogar, 1949. Jorge Mara - La Ruche
Grete Stern. Artículos o artefactos eléctricos para el hogar, 1949. Jorge Mara – La Ruche

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Charo Crego. Dentro. La intimidad en el arte. Abada Editores, 2023

Luis Priamo, Matteo Goretti. Sueños – Fotomontajes de Grete Stern. El Ateneo, 2010

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