El rebobinador

53 sitios de la Ruta Toukaidouie: Hiroshige y las composiciones cifradas

Conocemos el año del nacimiento de Hiroshige (1797) solo por un retrato póstumo, en el que se dice que murió a los 62 años. Su familia tenía el apellido Ando y pertenecía al estamento bajo de los samurais, por tanto él fue uno de los pocos diseñadores de xilografías que no procedían del estrato social de los trabajadores manuales. Al parecer, mostró su talento para la pintura ya a los diez años, por lo que acudió a las clases de Okajima Rinsai, un pintor al estilo de la escuela Kano, y en 1811 fue alumno en el taller del maestro de xilografía Utagawa Toyohiro, tras intentar sin suerte ser aceptado por el más célebre Utagawa Toyokuni.

En sus primeros años, diseñó de forma rutinaria xilografías a color de mujeres bellas y de actores del teatro kabuki, así como series de retratos femeninos y de guerreros famosos, género que continuaría después junto a sus estampas paisajistas. También ilustró algunos libros, como un volumen de poesías cómicas.

Hasta entonces su obra no presagiaba un talento especial; su primer trabajo de excepción fue la serie 53 sitios de la Ruta Toukaidouie (1832-1834), con la que desbancó a Hokusai, casi cuatro décadas mayor que él y en quien se inspiró: no hay duda de que las 36 vistas del monte Fuji de aquel, que en su aparición causaron furor, fueron su gran referente. No obstante, los temperamentos de ambos eran bien distintos: no podemos hablar, en ningún caso, de que fuera su discípulo ni su imitador.

Se podría pensar que Hiroshige viajó a la hora de tomar ideas para sus numerosas series de paisajes, pero no hay fuentes originales que lo demuestren. Estudios modernos han concluido que no fue raro que se inspirara en guías ilustradas de viajes, pero su viaje desde Edo a la antigua ciudad imperial de Kioto, que al parecer llevó a cabo en 1832, en el marco de una embajada oficial del Shogun a lo largo de la Ruta Toukaidouie, parece verosímil, y los cuadernos de bocetos indican que era todo lo contrario a un pintor de estudio: le gustaba pintar al aire libre y era un gran observador de la naturaleza.

Todos los años el Shogun enviaba el tributo de dos caballos a la corte imperial de Kioto y se entregaban al emperador, en ceremonia solemne, el primer día del octavo mes. Si no tuvo el encargo de plasmar en estampas el acontecimiento, sí parece plausible que a principios de la década de 1830 realizara un viaje por esa ruta.

53 sitios… fundó su prestigio y se reimprimió en numerosísimas tiradas. Las 55 estampas originales, incluyendo las estaciones primera y última en Edo y Kyoto, se publicaron probablemente entre 1832 y 1834 por entregas y en ellas sorprende su variedad estilística y compositiva y su riqueza de ideas.

Algunas poseen una composición cifrada, como la vista de la undécima estación en Hakone, en la que apenas puede verse la procesión del Daimyo que baja una ladera escarpada porque está escondida entre las superficies de colores de las rocas y de las manchas negras de vegetación, realizadas a la manera de la pintura de tinta china. En la 17ª estación de Yui, con vistas desde el puerto de Satta a la bahía de Kiyomi y el monte Fuji, cubierto de nieve, hemos de fijarnos mucho hasta descubrir, ante una pared gris y marrón, a dos viajeros que se asoman temerosamente a un precipicio para contemplar la bahía de Kiyomi.

Hiroshige. El puerto de Satta en la estación de Yui,. 53 sitios de la Ruta Toukadouie, 1832-1834
Hiroshige. El puerto de Satta en la estación de Yui. 53 sitios de la Ruta Toukadouie, 1832-1834

En la estampa de la 47ª estación Kameyama, la procesión del Daimyo asciende, en una mañana clara tras una gran nevada, la falda escarpada de una montaña, bordeada de pinos, hacia el Palacio de Kameyama. En la sección del cuadro, de corte dramático por su carácter diagonal, la cubierta de las cabezas de los viajeros, de suave amarillo, y las cargas solo aparecen semiocultas entre los pinos cubiertos de nieve. El colorido también subraya lo cifrado de la composición: parece que la “figura oculta de identificación” era un medio para atraer al espectador e implicarlo en su observación mediante descubrimientos sorprendentes.

Hiroshige. Aclara después de la nevada en la estación de Kameyama. 53 sitios de la Ruta Toukadouie, 1832-1834
Hiroshige. Aclara después de la nevada en la estación de Kameyama. 53 sitios de la Ruta Toukadouie, 1832-1834

En otras estampas de la serie destaca un tono cómico con el que las personas se enfrentan a las inclemencias del tiempo o tratan de llevar mejor sus pesadas cargas. Lo vemos en la estación inicial en Edo o en la 30ª estación Hamamatsu, de estructura en perspectiva. Unos campesinos se calientan con fuego, al pie de un pino, y un viajero y una mujer con un niño atado a la espalda se suman a ellos. Los pinos y las nubes de humo dividen en dos mitades la llanura, cubierta por un fino manto de nieve; apreciamos también secos árboles aislados. En el horizonte se advierte vagamente el palacio construido en 1617 por Tokugawa Ieyasu y el desolado paisaje casi despierta nuestra compasión por las personas que pasan frío, como posible crítica encubierta a los poderosos.

La 42ª estación muestra un rito religioso en el santuario de Atsuta en Miya, la actual Nagoya, donde se conservaba la espada del emperador, una de las tres insignias reales. A la luz de un fuego nocturno se ve una carrera de caballos; las tropas que los animan llevan ropas de distintos colores. Los hombres gesticulan mientras azuzan a los animales con látigos y palos, al tiempo que tiran de la cuerda para evitar que salgan al galope. La composición, plana y cortada, en la que se sugiere profundidad espacial con el Torii que se introduce por la derecha en el cuadro y las casas que vemos detrás del humo, se encuadra en la tradición de la pintura narrativa de estilo japonés en formato de rollo apaisado.

Hiroshige. Umaoi en el santuario de Atsuta, estación de Miya, 1832-1834
Hiroshige. Umaoi en el santuario de Atsuta, estación de Miya. 53 sitios de la Ruta Toukadouie 1832-1834

La serie comprende asimismo numerosos panoramas amplios y termina con la vista del puente de Sanjo en Kioto a la luz del atardecer, con el monte Hiel y el Higashiyama al fondo. Viajeros aislados, porteadores y una escolta del Daimyo cruzan el río. En posteriores reimpresiones desapareció tanto el gris magistralmente sombreado de las partes secas del río como el reflejo de la luz sobre el agua, dejando paso a un azul uniforme. En esta etapa, Hiroshige sigue la tradición de la perspectiva a vista de pájaro y de las manchas gris oscuro para modular alejados fondos montañosos; con el puente que cruza diagonalmente el cuadro evoca profundidad espacial. Al mismo tiempo incide en la luz que llega desde el oeste y en sus reflejos, lo que refuerza la impresión realista.

El artista trató una y otra vez en su producción el tema de las 53 estaciones de la Ruta Toukaidouie, presentando casi siempre el motivo central desde ángulos nuevos aunque, en ocasiones, también era posible que algunas estaciones ofrecieran contenidos o aspectos del todo novedosos y no se identificaran en absoluto con las mismas estampas de las otras ediciones.

Hiroshige. El puente Sanjo-Ohashi en Kioto. 53 sitios de la Ruta Toukadouie, 1832-1834
Hiroshige. El puente Sanjo-Ohashi en Kioto. 53 sitios de la Ruta Toukadouie, 1832-1834

 

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