Drink me: Alicia ante lo desconocido

Seis fotógrafos participan en Domus Artium en una colectiva sobre la atracción y el miedo que genera lo desconocido

Salamanca,
Soledad Córdoba. En el silencio XI
Soledad Córdoba. En el silencio XI

Paula Anta (fichada nuestra, por cierto), Juan Baraja, Fernando Bayona, Soledad Córdoba, Julia Fullerton-Batten y Cecilia de Val son los seis fotógrafos que Noemí Méndez ha seleccionado para participar en “Drink me (Bébeme)”, una muestra que toma su título de la inscripción que aparece en el bote del que bebe Alicia en el país de las maravillas y que disminuye su tamaño hasta los 25 centímetros (antes de zamparse otro pastel, con el cartel “Cómeme”, que la eleva hasta los tres metros).

Al igual que esta narración de Lewis Carroll, de cuya publicación se cumplen este 2015 150 años, esta exposición, abierta en Domus Artium desde hoy hasta el 18 de octubre, nos introduce en lugares de ensueño o de pesadilla estrechamente ligados a nuestro inconsciente y a las vivencias que se afrontan en el paso de la infancia a la juventud y la madurez; de modo que el espectador, además de ser como siempre sujeto observador, se convierte también en esta muestra en sujeto protagonista, porque todos, como Alicia, afrontamos en determinadas etapas de la vida miedos y deseos y experimentamos tanta fascinación como terror ante los terrenos desconocidos.

Si algo tienen en común las treinta y seis imágenes  y el vídeo de los que son autores los participantes en “Drink me” es su querencia por el enigma, por los escenarios teatrales, que aproximan  sus fotografías a la instalación, y por los “paraísos artificiales, arquitectónicos, o naturales en los que se mueve el individuo” y ante los que, como ante su propio ego, éste puede decidir autoafirmarse o empequeñecerse, hacerse grande o ceder terreno.

Las obras (de distintos formatos, para que, como Alicia, permanezcamos atentos a lo inesperado) forman parte de las colecciones de NUCA, Domus Artium y de la Fundación Coca-Cola y su sentido en la exhibición, la tensión entre lo real y lo ficticio que desprenden, puede perfectamente completarse con el de otros trabajos de estos fondos: buscad en este centro salmantino a Pilar Albarracín, Daniel Canogar, Carles Congost, Ciuco Gutiérrez, Carlos Irijalba o Aina Perelló.

Hablamos con Noemí Méndez sobre el planteamiento de “Drink Me”:

¿Si tuvieras que definir los rasgos comunes fundamentales de la obra de los fotógrafos que participan en “Drink me”, cuáles señalarías?

Señalaría el carácter escenografiado y teatral de todas ellas. Eso es lo que me ha hecho juntar a distintos fotógrafos bajo un mismo motivo.

De una serie de creadores actuales que me propusieron desde NUCA, fui eligiendo los que tenían ese denominador común, de hecho, cuatro de ellos harán una pequeña intervención ex profeso en la galería intentando mostrar así parte de su proceso creativo.

La muestra es un pequeño ejemplo de una corriente de fotógrafos actuales, para los que la narración y la creación de la escena son parte fundamental de su obra.

El abanico de artistas de DRINK ME está entre los que generan grandes escenografías y montajes, como podría ser el caso de Rocío Verdejo, Fernando Bayona, Soledad Córdoba o Julia Fullerton-Batten, y el contrapunto de alguno de ellos, como Juan Baraja, cuyo proceso, casi inverso al de sus compañeros de exposición, dota de una misteriosa vida a los objetos o fragmentos que fotografía. Algo que para la mirada de muchos hubiese quedado inerte y desapercibido, Baraja consigue rescatarlo y sugerir una silenciosa historia. También están las obras de Paula Anta, que utiliza ambos recursos de forma muy coherente, o de Cecilia de Val.

Para la muestra también se ha seleccionado una obra de Carlos Irijalba perteneciente a la fundación coca-cola en DA2 y unas obras de Antonio Guerra en Nuca.

¿Crees que son, hasta cierto punto, características vigentes en la fotografía actual en general?

Son características muy vigentes aunque, como sabemos, no exclusivas, ya que hay una larga lista de fotógrafos altamente interesantes que utilizan otros recursos en su discurso. Obviamente estamos en un momento donde la fotografía, más que nunca, se nutre de otras disciplinas de manera reciproca. Esto es de algún modo lo que intento resaltar en la muestra y también, como no, que la fotografía es un gran medio narrativo o sugestivo de historias.

¿Podría establecerse una narración entre las fotografías seleccionadas para la exposición? Si la hay, ¿ formaría parte del planteamiento de la muestra o queda para la libertad de interpretación del espectador?

Es muy sutil pero existe, el pretexto de Alicia no es realmente el personaje en sí; la muestra, si no, llevaría un título más directo. De lo que habla la exposición es de las encrucijadas ante las que la vida, los sueños, lo individual y lo colectivo nos ponen y, cómo nosotros reaccionamos ante ellas. El tipo de obras elegidas, por su estética y contenido, encajan tanto con partes de la narración de Carroll como con un planteamiento psicológico y filosófico puro y duro. Claramente en Alicia, a pesar de usarse el personaje infantil como recurso, que cargado de valor ­o inconsciencia­ accede a otros mundos, hay una carga intensa en ese sentido.

Lo interesante para mí es que el espectador se pregunte ante cada imagen si realmente se tomaría la pócima mágica para sumergirse en ella o si la miraría desde la barrera. O por qué no si ya han estado sumergidos en alguna. Son imágenes que hibridan entre lo poético y lo siniestro.

¿Crees que la novela de Lewis Carroll ha sido suficientemente “explotada” como fuente de inspiración artística o aún podría servir como germen para propuestas novedosas?

Explotada está, pero seguirá siendo una fuente inagotable de inspiración, es un gran recurso. ¿Acaso no es el arte una ventana o espejo al otro lado? Ventana en cuanto a que el arte es una proyección a otros mundos y paisajes posibles y espejo en cuanto a que refleja nuestra condición y mirada y sus infinitas subjetividades. Si hay una obra literaria que sirva para explicar la capacidad imaginativa del individuo y de la conexión con su subconsciente (o el colectivo) fuera de escritos teóricos, en mi opinión, casi que el cuento de Carroll- ­que no olvidemos no es para niños­- es la metáfora perfecta.

Por muy manido o explotado que esté, hay partes de Alicia que siempre servirán de pretexto para navegar por el individuo, en esta ocasión elegí la pócima, dando esa oportunidad a cada uno, simplemente, de tomarla o no.

 

Colabora en la organización de “Drink me” otro espacio salmantino, Nuca.

 

Rocío Verdejo. Merienda post mortem
Rocío Verdejo. Merienda post mortem

 

Paula Anta. Arbre 01. Serie L'Architecture des arbres
Paula Anta. Arbre 01. Serie L’Architecture des arbres

 

Comentarios